Recorrer más de 120 kilómetros desde la comunidad Siriwá en el municipio de San José de Bocay, para llegar hasta Muy-Muy no le importó a Kerdi Rodríguez, quien está claramente convencido que desea convertirse en un profesional de las ciencias agropecuarias.
Para comenzar a cumplir su meta, Kerdi tuvo que caminar por más de 24 horas para llegar al casco urbano de San José de Bocay, de ahí tomar un bus hacia Jinotega y posteriormente otro que lo llevase hacia el Centro de Enseñanza Técnico Agropecuario “Santiago Baldovino” en Muy-Muy Matagalpa.
Kerdi es un joven campesino muy ejemplar, en siete años logró culminar sus estudios de primaria y secundaria gracias al apoyo incondicional de su progenitora, una mujer que prácticamente ha desempeñado el rol de padre y madre a la vez, pero también gracias a la gratuidad en el sistema educativo que promueve el Gobierno Sandinista del Comandante Daniel Ortega Saavedra.
Este joven de tez blanca, ojos claros y de hablar pausado, ha apoyado la Campaña Nacional de Alfabetización en su comunidad, misma que ha disminuido drásticamente sus niveles de analfabetismo desde el 2007.
Fruto de la Revolución Sandinista
Desde enero pasado la vida de Kerdi ha cambiado drásticamente, desde esa fecha no ha visto a su madre y no porque no quiera hacerlo, sino porque está convencido de aprovechar al máximo el tiempo en el Santiago Baldovino, lugar que se ha convertido en su casa por los próximos año y medio, tiempo que dura el curso de Técnico Medio Agropecuario.
“Aquí yo me siento alegre, le doy gracias a Dios y gracias al gobierno que me ha favorecido con esta beca para estar estudiando. Aquí uno aprende a cultivar y les aconsejo a los jóvenes que aprovechen el tiempo, que le pongan atención y dedicación al estudio, porque el estudio es lo que te saca de la pobreza y en mi comunidad ya casi no hay analfabetismo. Yo quiero estudiar porque de esta manera pueda ayudar a mi comunidad”, afirma Kerdi mientras almorzaba en el comedor del Santiago Baldovino, lugar que estaba lleno por la presencia de los más de 350 jóvenes que reciben educación técnica en este centro, uno de los mejores que existen en el país.
El Santiago Baldovino es un Centro de Enseñanza Técnica Agropecuario (CETA) fundado en 1980, exactamente a inicios de la Revolución Popular Sandinista, con el objetivo de capacitar a jóvenes campesinos de manera gratuita, sin embargo este concepto fue desvirtuado por los gobiernos neoliberales en 16 años, tiempo en que la oferta académica bajo y los jóvenes eran obligados a pagar por la colegiatura y si no lo hacían sencillamente no eran admitidos.
En el 2007 año que el FSLN retoma el gobierno, la educación en general vuelve a ser priorizada y particularmente la técnica, como forma de lucha contra la pobreza. La educación técnica es un eslabón fundamental en el Plan Nacional de Desarrollo Humano que impulsa el Gobierno Sandinista, destaca el compañero Heriberto Armas, Subdirector Técnico del Santiago Baldovino.
“Esto es un fruto de la Revolución, en los años 80 tuvo un auge bueno y la educación fue gratuita. En el tiempo de los 16 años neoliberales ya se cobraba, entre 200 y 300 córdobas, el estudiante tenía que poner todo, traía su colchón y las condiciones no eran muy buenas, a raíz del cambio se le comenzó a meter dinero y ahora las condiciones son diferentes, estudiar es gratis y un chavalo que sale de aquí sale con suficiente capacidad para cualquier área laboral”, comentó Ramón Herrera Subdirector de Producción.
Este centro ahora cuenta con modernos laboratorios y la enseñanza práctica tiene un 70 por ciento de importancia en el pensum académico, aspecto que considera de mucha importancia Kerdi y el resto de jóvenes que han ingresado a este centro gracias a las becas que les otorga la administración sandinista.
Neoliberales abandonaron educación técnica
A diferencia de las condiciones impuestas por los gobernantes neoliberales, ahora y desde el 2007 los jóvenes tienen el entorno necesario para desarrollar sus habilidades y conocimientos, todo de forma gratuita y con los alimentos garantizados mañana, tarde y noche.
De no ser así muchos de estos jóvenes se vieran imposibilitados de optar a cumplir sus sueños, tal es el caso de Josefa González, una joven originaria de Muy Muy que desea convertirse en médica veterinaria y que ahora gracias a la beca que le garantiza el gobierno estudia Técnico en Veterinaria.
Josefa al igual que Kerdi son de escasos recursos económicos e hijos de madres solteras, razón que no les impide poder estudiar y cumplir sus sueños, gracias a la voluntad del gobierno que fomenta e impulsa todos los niveles educativos y el técnico, en este caso en el campo agropecuario.
“A mi siempre desde pequeña me ha gustado el ganado, pero siempre soy curiosa en las cosas, me gusta experimentar cosas, siento que me gusta la veterinaria y sé que puedo cumplir mi sueño de convertirme en médico veterinaria con la ayuda de esta beca y de mi madre que a pesar que es soltera no se ha dejado vencer en la vida”, cuenta esta joven que en un año podrá salir graduada del Santiago Baldovino.
Y tan buena es la enseñanza en este centro, que universidades que imparten las especialidades agropecuarias, prefieren que sus alumnos hagan sus clases prácticas en este lugar, tal es el caso de Duval Abilio Roque de 19 años, que cursa Agronomía en la Universidad del Norte de Nicaragua Matagalpa.
25 rubros para consolidar conocimientos
“Estoy con el propósito de hacer las prácticas de profesionalización para culminar mi carrera y escogí aquí porque tienen mejores rubros, aquí se aprende más. Hay animales, tienen pasto, tienen buena enseñanza”, comentó Roque que hacia sus prácticas en el área de bovinos.
En el Centro Santiago Baldovino se realizan prácticas profesionales en 25 diferentes rubros, como granos básicos, hortalizas, ganadería, porcicultura, avicultura, piscícola, apícola, café, frutales, cacao, maíz y muchos otros.
“Cuando ellos egresan de aquí tienen una capacidad con una mayor experiencias que otros centros, además se les facilita poder optar a un trabajo”, subrayó Herrera.
“Ellos (los estudiantes) pueden trabajar en una finca pueden trabajar en una farmacia, en una veterinaria como ayudantes y pueden poner sus pequeños negocios en aquellas regiones donde un profesional no puede llegar o no quiere llegar, tienen todas la capacidad de atender en las zonas más aisladas”, destacó el docente en veterinaria Frank Monzón, mientras enseñaba a los jóvenes como aplicar las vacunas a los semovientes.
“Este es uno de los mejores centros técnicos, la gente viene de Matagalpa, Estelí, Jinotega y gracias al Gobierno del Comandante Daniel Ortega, nuestro presidente, aquí no pagamos ningún córdobas, la educación es gratuita”, comentó Oscar Iván Blandón, un joven que está por concluir su curso de Técnico Medio Agropecuario.
“Aquí no se paga nada, tienen garantizados los tres tiempos de alimentación gracias al presupuesto que nuestro gobierno designa para acá, porque todo esto es del fondo del 2 por ciento del aporte de las empresas a nivel nacional y la idea es que todos estos muchachos salgan técnicos duchos (profesionales) para ir al campo, la orientación es que el 70 por ciento sea practico”, comentó Armas durante el recorrido que hicimos por cada una de las áreas del centro.
De acuerdo al compañero Heriberto Armas, el CETA Santiago Baldovino recibe un presupuesto entre 550 mil y 600 mil córdobas mensuales, dinero que sale del aporte del 2 por ciento que realizan las empresas nicaragüenses para el impulso de la educación técnica.
Pero la enseñanza técnica no solamente se brinda en el centro, sino también con otras estrategias, como la de la municipalización que permite atender comunidades de Río Blanco, Matiguás, San Dionisio, Waslala, Esquipulas, Rancho Grande y otras. Igualmente se brinda atención en las Casas Comunales, esto con responsabilidades compartidas entre los gobiernos locales y el Instituto Nacional Tecnológico (INATEC) que cuenta con más de 35 Centros de Enseñanza Técnicas en todo el país, incluyendo en las regiones del Caribe.












