A pocos kilómetros del centro de la capital, en la comarca conocida como San Isidro de la Cruz Verde, se ubica “Betulias Food”, un pequeño pero innovador negocio que desde hace dos años se dedica a la elaboración y empaque de alimentos congelados como arroz blanco, gallo pinto, frijoles cocidos y tajadas de plátanos fritos, los que se comercializan en los supermercados de nuestro país.
Carlos Riuzzhet Núñez, es el propietario de este lugar, quien influenciado por los conocimientos gastronómicos adquiridos en la Escuela Nacional de Hotelería (ENAH) se dio a la tarea de crear una fuente de ingresos basado en la comida del país.
“Betulias Food es el resultado de una prueba del trabajo que nosotros hemos venido haciendo, iniciamos vendiendo comida de reparto, entregando alimentos en varios lugares de la capital, lo cual nos dio la pauta para darnos cuenta que la gente en las mañanas necesita de un buen alimento, analizamos la situación y nos dimos cuenta que en todo el país lo que consumimos en el desayuno es gallo pinto”, señaló.
“Después de esto ingresé a la Escuela Nacional de Hotelería es ahí cuando nace en mí la gran pregunta de qué podía hacer en Nicaragua para satisfacer la necesidad de mis clientes y empecé a analizar qué es lo que realmente necesitaban en sus hogares para alimentarse sanamente sin perder la tradición, porque el hecho de comer en familia, con los hijos, es una costumbre que los nicaragüenses conservamos, por eso decidí elaborar uno de los platillos más típicos de nuestra cultura”, añadió.
Carlos, recuerda que al inicio fue difícil incursionar en este ámbito, pero a pesar de las críticas no se dio por vencido y tomando en cuenta que la clave del éxito es levantarse y seguir delante aún cuando se den los fracasos, echó a andar lo que hoy es una fuente de empleo para quienes desde tempranas horas laboran en su pequeño negocio.
Actualmente cuenta con la ayuda de dos colaboradoras, quienes se dedican a la preparación de los alimentos y el empaque del mismo, además son las que se encargan de darle el toque de sabor al suculento gallo pinto y a las crujientes tajadas de plátanos que acompañan a muchos nicaragüenses que ya han tenido la oportunidad de probar tan exitoso producto.
“Este proyecto lo logré desarrollar una vez egresado de ENAH y con el apoyo de uno de mis maestros, consulté a muchas personas acerca de mi proyecto, unos lo aprobaron y lo vieron como innovador, sin embargo otros hicieron comentarios bastante fuertes pero el hecho de creer en mi capacidad y la confianza de que obtendríamos excelentes resultados fue lo que me motivó a echarlo a andar”, destacó.
“Las dificultades iniciaron desde que surgió la idea del proyecto, porque además de las críticas y la poca confianza hicieron que me fortaleciera y decidiera incursionar en este ambiente que sin lugar a dudas es de mucha utilidad para las familias y el desarrollo de mi país, uno de los factores que hicieron de mi fortaleza una herramienta muy importante fue mi confianza en Dios y empezamos a trabajar con mucha delicadeza y con la esperanza en salir adelante”, agregó.
Por otro lado, afirma que el apoyo brindado por el Gobierno, les ha permitido avanzar y vencer los obstáculos, además les ha permitido un considerable avance en el impulso de sus productos y en las mejoras en la infraestructura de su espacio de trabajo.
“Con el apoyo del gobierno a través del Ministerio de Fomento, Industria Y comercio (Mific) hemos logrado avanzar a través de su acompañamiento, conociendo nuestras debilidades y fortalezas, te puedo decir que seguimos trabajando en la publicidad de lo que producimos y estamos invirtiendo en la infraestructura del negocio porque la demanda ha incrementado, todo este apoyo nos llena de entusiasmo y de ganas de seguir trabajando duro y de esta manera contribuir a la economía del país” expresó.
Este joven destacó que en Nicaragua sí es posible crecer y desarrollarse como pequeño y mediano empresario, solo basta tener iniciativa, amar el trabajo y no darse por vencido cuando las dificultades lleguen a tu puerta.












