Al norte de Nicaragua, en la comunidad de Guadalupe, en el municipio de San Ramón, Matagalpa, se encuentra El Corral de la Vaquita, una casita campestre, donde su dueña prepara "El Embrujo", un cóctel con jugo de maracuyá que destaca de entre una enorme oferta de bebidas y postres.

Esmilda Zeledón, quien se encuentra hoy tras la licuadora y la contabilidad de su local, es una trabajadora de origen jinotegano, pero que debido a las adversidades que tuvo que atravesar durante su vida, se trasladó al departamento de Matagalpa, donde ha vivido desde hace más de 30 años.

La madre de dos hijos, que son su mayor fortaleza, una joven estudiante de medicina y el pequeño Joel, que padece de autismo, recuerda haberse dedicado a lo largo de su vida al comercio y a un poco de producción agrícola. La etapa de vida que hoy en día cursa inició cuando decididamente vendió su casa en Matagalpa y se ubicó en Guadalupe.

Ahí, emprendió un pequeño negocio, “El Corral de la Vaquita”, donde comenzó a vender quesillos y leche agria. Recuerda que un día, uno de sus clientes, que resultó ser el presidente de la cooperativa de sembradores de maracuyá que funciona en el sector, le propuso unirse a ellos.

“Me llamó la atención y entonces comencé a sembrar. Dos años pasa una plantación para que dé. Me fue muy bien y después me invitaron a una feria a San Ramón y pues, yo miré que... ¿Por qué sólo vender la fruta? ¿Por qué no industrializarla? ¿Por qué no pasar de un productor a procesarla?”, refirió Zeledón con un semblante optimista, durante una visita realizada a su actual local y vivienda.

Preparando un cóctel con jugo de la también conocida como “fruta de la pasión”, relató que ha vivido una experiencia muy bonita. “Además de que uno va aprendiendo y va conociendo, me ha gustado conocer de algo que no sabía y se des-estresa viendo uno esas plantaciones de maracuyá y después también, como me gusta la cocina, quise probar a hacer algunos derivados de la maracuyá”, comentó.

La dueña de El Corral de la Vaquita, prepara desde mermeladas, yogurt, pasteles y hasta vino con la fruta rica en vitaminas y que no tiene desperdicio, pues utiliza inclusive las hojas y la flor de la planta para preparar un té “¡súper relajante!”, sobre todo para las mujeres durante su periodo menstrual, según ella misma explica.

Lo importante es levantarse

Esmilda recordó también que no fue por simple impulso aventurero el incursionar en la producción y diversificación de su producto, sino por la necesidad de ingresos económicos. “Estaba desempleada la verdad. He tenido varios tipos de negocios y había como fracasado, pero lo importante es levantarse. Usted puede caer mil veces, pero lo importante es levantarse las mil veces”, expuso con brillo en sus ojos y una sonrisa motivadora.

Recibió muchísimos consejos provenientes de sus familiares, que le indicaban abandonar los emprendimientos y conseguir un trabajo que le generara un salario mensual, pero su naturaleza y su visión le hicieron perseverar. “No, yo decía: alguno me tiene que funcionar”, dijo, haciendo memoria de su principio desde cero.

En esos inicios, sin conocimiento alguno, hizo una pequeña sociedad con alguien que necesitaba lo que ella tenía, algo de tierra para laborar. Fue superándose asistida de eso, consiguiendo insumos fiados e invirtiendo las ganancias de su negocio con la maracuyá.

La demanda trascendió

Rápidamente, los consumidores de sus quesillos aceptaron las variedades de maracuyá y se expandió la popularidad de los mismos. Es así como pudo llegar a la Feria de la Economía Familiar en Managua, lugar donde vendió todo y tuvo que llevar aún más.

“La verdad es que con este gobierno que tenemos hay muchísimas oportunidades. Yo lo he visto, lo vi en la Feria de la Economía Familiar. La gente haciendo tantas cosas que hay y aquí habemos gente que somos capaces, solo que tenemos que tener esa iniciativa y esas ganas de poder salir adelante”, mencionó.

Esmilda tiene dos años en este negocio y durante ese tiempo ha visto como la situación de su hogar ha cambiado. Ahora, su siguiente meta es tener un restaurante con sus derivados de la maracuyá, sus quesillos y sus leche agrias, pero especializarse además en los suculentos asados que también prepara.

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