Con el objetivo de fortalecer los procesos de investigación y de transferencia tecnológica a los pequeños y medianos productores nicaragüenses, inició este lunes el VI Plan Comunal Universitario, que impulsa el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) en conjunto con el Consejo Nacional de Universidades (CNU).

Este plan es un programa de pasantías que beneficia a muchachos y muchachas egresados de ingeniería agrícola, veterinaria, zootecnia, y otras carreras universitarias, quienes además de brindar su apoyo a los productores también tienen la oportunidad de llevar a la práctica todos los conocimientos adquiridos durante sus años de preparación universitaria.

Personal altamente calificado

El sub director del INTA, Miguel Obando, explicó que esta colaboración con las universidades arrancó en el 2009, en aras de garantizar los procesos de siembra y por tanto de tener asegurada la producción nicaragüense.

Obando indicó que el planteamiento era lógico, pues las universidades cuentan con un personal muy calificado académicamente, que con un poco de acompañamiento del INTA bien puede emprender y desarrollar con éxito cada uno de los retos del programa.

Tan frúctifero ha resultado el plan, que en los 5 años anteriores un total de 470 muchachos y muchachas lograron transitar de la vida universitaria al campo profesional.

“Este Plan Comunal Universitario nos vino a dar un apoyo muy grande para implementar la asistencia técnica acompañando a los productores”, manifestó el subdirector del INTA.

Retribución a la sociedad

Oscar Somarriba, egresado de la carrera de Ingeniería Agronómica y de 22 años, valoró como un gran apoyo esta oportunidad que le brinda la institución, ya que esto le permitirá afianzar sus conocimientos, ello sin dejar atrás su compromiso social.

“Es una oportunidad única puesto que tenemos el chance de salir de la teoría a la práctica en conjunto con las instituciones, es decir, nos van a incluir en sus programas de desarrollo de cultivos, de semillas, de avances tecnológicos. Entonces los estudiantes pasan a la realidad de lo que sucede en el país y pueden así tomar conciencia y retribuirle al país mediante el trabajo comunitario”, explicó Somarriba.

De la misma forma se expresó Melissa Valle, de 23 años y egresada de la carrera de Ingeniería Agrícola.

“Vamos a trabajar en sistemas de riego y cultivos anuales, y también de raíces”, destacó esta jovencita, quien también dijo sentirse entusiasmada al poder pasar a un nuevo plano de su formación profesional.

El INTA tiene establecido un programa de incentivo a través del cual cada uno de estos muchachos recibe 3 mil córdobas mensuales en concepto de alimentación y pasajes.

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