Una nueva Nicaragua donde la pobreza no sea más que un borroso y lejano recuerdo, es lo que esperan los habitantes del departamento de Rivas con la construcción del Gran Canal Interoceánico.
La estrecha franja de tierra que conforma este departamento albergará un puerto, un aeropuerto, carreteras, una zona de libre comercio y complejos turísticos, convirtiendo a Rivas en el motor del crecimiento económico del resto del país. Sin embargo, serán los habitantes de Rivas, quienes se convertirán en los grandes protagonistas de ese cambio al ver como poco a poco habrá más auge comercial, más turismo y más fuentes de empleo.
Un pequeño recorrido por este departamento sirve para dar referencia de las grandes expectativas que las personas están depositando en esta megaobra.
Por ejemplo los jóvenes esperan conseguir un empleo, los comerciantes que la gente tenga mayores ingresos y hagan crecer sus ventas, los estudiantes seguirse preparando para asumir ellos las riendas del Canal, los amas de casa mejores oportunidades para sus hijos, y los profesionales mejores oportunidades de trabajo, pero todos en general quieren ver esa Nicaragua donde se pueda vivir bajo los más altos estándares de desarrollo humano.
Con el Canal hay trabajo asegurado
Particular interés tienen universitarios como Benjamín Castro, de 20 años, estudiante de Ingeniería en Sistemas.
“Es un megaproyecto que viene aquí a Rivas que nos va a dar muchas oportunidades a nosotros los jóvenes. Va a beneficiar del desarrollo de Rivas y también el de Nicaragua”, subraya.
El considera que como futuro ingeniero tendrá espacios abiertos en cualquiera de los subproyectos, al igual que lo habrá para contadores, administradores de empresas y profesionales del turismo.
Respuesta a necesidades económicas
El comercio será otro de los grandes beneficiados, ya que la entrada de divisas permitirá un mayor desarrollo de la actividad.
Esteban de Jesús Fuentes, tiene un pequeño quiosco en el parque central de Rivas y es un ferviente defensor del proyecto.
“Considero que es la respuesta magna a las necesidades económicas de este país porque aquí no vamos a inventar maquinitas que hagan dinero ni nada de esas cosas. El proyecto del Gran Canal es un proyecto amplio, del mundo entero”, enfatiza Fuentes.
Un reto que hay que asumir
El hecho de que el Canal empiece a construirse y luego deba ser rigurosamente administrado, es un reto que los nicaragüenses deberán asumir mediante el estudio de diversas carreras y especialidades afines con las necesidades del gran paso interoceánico.
Daniela Bojorge, de 18 años y estudiante de quinto año de secundaria, sabe muy bien eso, y por tanto se muestra optimista en que será la juventud nicaragüense la que con su preparación podrá cumplir con el desafío.
“El Canal va a ser una prosperidad para el país. Tenemos que ver nosotros los estudiantes la prosperidad, el beneficio que le podemos dar a nuestras familias. Tenemos que adaptarnos”, indica.
Esta joven está consciente que si bien vendrán personas de otros países del mundo, los nicas deben aprender inglés y otros idiomas para concretizar la prosperidad que Nicaragua necesita.
“Los beneficios serán mucho. La economía crecerá, el país tiene mucha pobreza, y por eso es que se está luchando para que no haya más pobreza”, manifista Bojorge.
Que beneficie a los más pobres
Guiselle Durán, de 27 años, y María Zavala, de 31, son promotoras de ventas y señalan que la expectativa es que en Nicaragua haya más empleo y la economía nacional mejore para beneficio de los más pobres.
“Va a haber mayor empleo y obviamente mayor ingreso para la gente”, asegura Durán.
Ella señala que en Nicaragua hay muchas personas con títulos universitarios que se ven imposibilitadas de ejercer su profesión ante la falta de fuentes de trabajo destinadas a su especialidad.
“El Canal va a incrementar la apertura de trabajos a toda la gente que tiene su titulo y que quiere un buen trabajo y un buen futuro para la familia”, destaca.
En este sentido, su compañera dice estar de acuerdo porque el nivel educativo permitirá a los nicaragüenses competir codo a codo con otros especialistas que puedan venir.
“Tiene que haber más desarrollo cultural, educativo, porque si van a ingresar personas de otros países los nicaragüenses tenemos que estar también actualizados en el desarrollo tecnológico. Ahora no nos van a venir como en el tiempo de los españoles (la Conquista) que nos engañaron con un espejito”, manifiesta Zavala.
Ya se están sintiendo los beneficios
Aunque aún no se ven maquinarias cavando la primera zanja para unir el Pacífico y el Mar Caribe, hay quienes en Nicaragua están viendo los primeros frutos de un sueño que pronto se hará realidad.
Entre estos están los dueños del Hostal Hamacas, ubicado en el pueblo de San Jorge. Allí se hospedan desde hace meses los técnicos de HKND Group, empresa china que gestiona todo lo referente a la construcción.
Coralia Talavera, dueña de este local, asegura que no está durmiéndose en sus laureles y que tiene planificado seguir haciendo inversiones para construir un nuevo restaurante en San Jorge, abrir un hotel en Rivas y mejorar los servicios del local que posee la cadena en El Astillero.
Su optimismo está sustentado en que si bien al país vendrán grandes inversionistas turísticos los pequeños prestadores de servicio como ella también podrán tomar un buen pedazo del gran pastel que representa el auge turístico que trae el Canal y sus sub proyectos.
“Nosotros apostamos a seguir creciendo"
“Nosotros estamos con gran expectativa porque sabemos que va a venir a favorecer tanto a pequeños como a grandes empresarios”, subraya Talavera.
El Canal de Nicaragua tendrá más de 270 kilómetros de largo. De estos 105 corresponden al paradisíaco lago Cocibolca. El Gobierno de Nicaragua y HKND garantizan que la obra no tendrá grandes impactos ecológicos en esta masa de agua de 8 mil 624 kilómetros cuadrados. Sumado a ello servirá para reforestar inmensas áreas de tierra que habían perdido su cobertura vegetal producto de décadas de degradación.












