La alta vulnerabilidad de algunas viviendas de Ticuantepe y El Crucero fue evidente con el terremoto magnitud 7.3 ocurrido este lunes a las 9:51 de la noche frente a las costas de Jiquilillo, en el Océano Pacífico.
En estos dos municipios se registraron humildes viviendas con graves fisuras, o bien con las paredes de madera colapsadas producto de la fuerte sacudida.
Una de las viviendas afectadas se ubica en el Reparto Medardo Andino, de Ticuantepe. Allí el sismo dejó prácticamente inservible la vieja estructura donde habita María Auxiliadora Fuchs y su familia.
“Tenemos temor que (la casa) se derrumbe porque es bien vieja”, afirmó Fuchs.
Tras ocurrido el fenómeno las autoridades municipales se hicieron presentes llevando el debido acompañamiento a esta humilde familia, a través de víveres, frazadas y un toldo donde guarecerse de las inclemencias del tiempo.
La Alcaldesa de Ticuantepe, Ligia Ramírez, explicó que en esta localidad son dos las viviendas afectadas. En el caso de la familia Fuchs, aseguró que ya se ha hablado con ésta explicándoles que permanecer dentro de su vivienda es poner en riesgo su propia vida.
Ramírez manifestó que se están evaluando todas las casas antiguas de Ticuantepe para así extremar las precauciones al momento de fenómenos sísmicos como el del día lunes.
La otra vivienda afectada en este municipio se localiza en la comunidad La Borgoña. El dueño de esta es el señor Juan Ramón Sánchez, quien explicó que por sus condiciones de pobreza su casa no cuenta con viga sísmica ni ningún tipo de amarre estructural, lo cual fue determinante para que al momento del sismo quedara completamente floja y por tanto inhabitable.
“Tengo temor porque mi casa no tiene hierro”, indicó Sánchez.
Este señor es padre de seis hijos y dijo confiar en el Comandante Daniel Ortega y en la Compañera Rosario Murillo para que pronto las condiciones de vida de su familia sean mejores.
Tres viviendas en El Crucero
En el caso de El Crucero, allí hay tres viviendas afectadas: una en la comunidad Palmira, otra en el barrio Juan José Quezada y otra en el barrio Edgard Lang.
En el barrio Juan José Quezada, la vivienda afectada fue la de la señora Teresa Aguilar Hernández.
“Yo oí que traqueó la casa y me dio miedo, porque esta casita no sirve”, expresó.
A pesar de lo fuerte del sismo y de la vulnerabilidad de la vivienda, Hernández manifestó que fue gracias a Dios que ningún miembro de su familia resultó herido.
38 familias en riesgo
Sin embargo, es en la comunidad Palmira donde existe mayor riesgo debido la topografía. En este lugar las lluvias de la última semana aflojaron las laderas de los cerros y con el sismo de la noche del lunes cundió el pánico entre los pobladores.
La señora María Picado vio como a eso de las 7 de la noche la fuerte lluvia hizo que colapsara un paredón, el cual destruyó buena parte de su casa.
La alcaldesa de El Crucero, Solieth Marenco, señaló que efectivamente Palmira es un punto de riesgo muy alto, y prueba de ello es lo ocurrido el día lunes con la vivienda de la señora María Picado.
“Cada vez que hay lluvias intensas y terremotos es el primer monitoreo que hacemos sobre las 38 casas que conforman la comunidad”, afirmó.
Marenco aseguró que desde el mismo lunes las autoridades se hicieron presentes en las viviendas afectadas para valorar las acciones inmediatas a tomar. En el caso de la señora María Picado, aseguró que esta será reubicada en un nuevo lote, a la vez que se le apoyará en el proceso de construcción de su nueva vivienda.
En cuanto a las demás viviendas, dijo que se está trabajando con las familias para que acepten trasladarse a lotes que la municipalidad tiene establecidos en lugares más seguros ante lluvias y sismos.












