“Damos gracias a ese buen Dios por haber llamado a estos hijos nuestros de hogares sencillos, de comunidades sencillas para ponerlos al frente, junto a nosotros los Obispos para ser pastores, para pastorear la porción de su pueblo que peregrina aquí en nuestra arquidiócesis. A estos jóvenes los ha llamado de hogares sencillos a Yuer de una comunidad muy cercana a Diriamba, a Wilber desde El Salvador, a Bernardo desde San Francisco Libre, a Anderson desde El Brasil, a Mario desde Masatepe”, manifestó Brenes.
Monseñor Brenes afirmó que Dios, nuestro Señor espera de los nuevos sacerdotes esa respuesta firme y decidida de ser verdaderos servidores de la iglesia, “verdaderos servidores como bien nos lo recuerda que Él no ha venido a ser servido sino a servir, eso tiene que ser, queridos Diáconos a partir de su ordenación presbiteral como el motivo primero de su vida, no buscar su bien personal, sino más bien irse gestando día a día por ser mejores servidores de esta amada iglesia que peregrina en nuestra arquidiócesis”.
Bernardo José Obando declaró que era para él motivo de gozo y esta alegría que Jesucristo le haya concedido esta oportunidad de servir a la Iglesia y al pueblo, “me siento súper agradecido con Dios, me siento alegre y contento porque Jesucristo se ha fijado en mi sencillez y humildad y me ha llamado a este servicio. Servir a Dios y a la Iglesia es el compromiso que asumo ahora, y entregarme a los hermanos, entregarme en servicio y obedecer a mis obispos”.
Wilber Cruz Arévalo, explicó que ahora tiene un doble compromiso, el primero es ante Dios, ya que el presbiterado no es una carrera civil sino un compromiso con Dios y el segundo es transmitir ese amor de Dios a los hermanos, el amor a los enemigos, irradiar el rostro de Cristo en el mundo.













