A 36 años de su tránsito a la eternidad, familias del municipio de Tola (Rivas) aún recuerdan al cura español que se hizo guerrillero en Nicaragua. No tuvo más opción que la lucha desde el Frente Sur ‘Benjamín Zeledón’, para enfrentarse a un régimen somocista que sometía a este pueblo cristiano con mano de hierro. Gaspar García Laviana murió en combate, el somocismo le dio un tiro en el pecho, pero su corazón quedó palpitando, multiplicado en esta Nicaragua Libre y llena de paz y futuro.
En estos Nuevos Tiempos las familias de Tola expresan que los sueños de Gaspar han florecido. Proyectos desarrollados por el Gobierno Sandinista en términos de viviendas solidarias, carreteras, agua potable, energía eléctrica, salud y educación gratuitas, son el reflejo que el espíritu del cura, poeta y guerrillero sigue vivo en este municipio rivense. Esta es la opinión de Alejandro Gutiérrez, un productor que se dedica a la crianza de ganado, y quien conoció a Gaspar cuando apenas tenía ocho años.
El sacerdote (8 nov. 1941 - 11 dic. 1978), tenía una cualidad que es de aquellas que, incluso, desafiando los años, no se olvidan, de acuerdo a Alejandro: “Gaspar era un hombre solidario, amaba a este pueblo, era tan bondadoso que la gente aún lo recuerda”. Además sostuvo que al participar de manera clandestina en la Revolución Popular Sandinista, animó a muchos a defenderse contra la tiranía somocista.
Obras de progreso son su mayor herencia
Los sueños de Gaspar García Laviana se han visto concretados en muchas obras de progreso en Rivas desarrolladas desde el 2007, tras asumir el Gobierno el Presidente Daniel Ortega, una de estas obras es la construcción de la Urbanización que lleva el nombre de este héroe, y en la cual ahora viven más de cien familias de escasos recursos.
El compañero Erving Áreas Delgado, quien habita en esta urbanización comentó que en Tola no solamente este lugar lleva el nombre de Gaspar, sino parques, escuelas y hospitales. Destacó que en el caso de la urbanización, muchas de las familias que ahora viven en la misma, pasaron dificultades durante los gobiernos neoliberales para poder tener su casa propia.
“Todos los toleños nos sentimos orgullosos de haber tenido ese cura-guerrillero, porque él vino desde España, y aquí dejó su corazón”, manifestó Áreas, al mismo tiempo que reconoció que “Gaspar dejó la sotana y el confesionario por irse a defender a su pueblo que estaba siendo oprimido por una cruenta dictadura”.
El Gran Canal refleja el sueño de Gaspar
Este poblador enfatizó que muchas familias de Rivas están también a la espera de la construcción del Gran Canal Interoceánico, un megaproyecto impulsado por el Buen Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, y el cual generará más de 50 mil empleos en una primera fase. Sostuvo que este gran avance se puede traducir en esos sueños que tenía Gaspar para su pueblo, “porque siempre añoró que las familias tuvieran mejores condiciones de vida”.
Aunque era natal de Asturias (España), el padre Gaspar amó tanto a Nicaragua como a su propio pueblo, indicó Cindy Cuendiz, quien actualmente funge como encargada de la Casa Materna de Tola. Esta mujer trabajadora, explicó que el Padre Gaspar era conocido también como un médico, a pesar que no lo era, precisamente por sus virtudes de atender a los enfermos. En este sentido, explicó que el Frente Sandinista heredó esa visión del cura, al fundar en los distintos municipios del país estas casas maternas, dando prioridad a la salud y el bienestar de las familias nicaragüenses.
Cuendiz indicó que son muchas las mujeres embarazadas las que han sido atendidas en este centro, reduciendo el nivel de mortalidad materna. Sostuvo que el Gobierno Sandinista construyó esta Casa Materna con la finalidad de asistir sobre todo a aquellas mujeres del campo, aquellas que viven en zonas remotas y que no pueden tener una asistencia inmediata al momento de una emergencia.
“Aquí se han atendido 156 mujeres embarazadas, desde que se abrió esta Casa Materna en enero (2014)”, expuso, al mismo tiempo que señaló que en este centro se les asiste totalmente a estas personas que van a dar a luz, realizándoles ultrasonidos, controlándoles la presión, entregándoles alimentación y medicina gratuitas.
Un cura solidario con los campesinos
El pueblo de Tola recuerda que el misionero se enfrentó a la Guardia Somocista, la cual tenía secuestrada a un grupo de muchachas a las cuales las obligaban a trabajar en la prostitución; pero además, recuerdan al sacerdote como el humanista que quiso tanto a la clase obrera y campesina, y que este sector, violentado bajo la bota del régimen somocista fue el motivo que lo llevó a revelarse contra ese sistema déspota sanguinario.
Un trabajador de la alcaldía de Tola, René Carballo, es quien limpia todos los días el mausoleo de Gaspar, mismo que está situado en el parque municipal (contiguo a la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe). Este abnegado trabajador, sostuvo que lo impresionante del héroe es que dejó un legado para toda la vida, “y este legado es el de la solidaridad”, reconocido por el que vende agua helada, la señora de la pulpería, el carretonero o el lustrador.
“Luchó a la par de nuestro pueblo, dejó su iglesia para ir a luchar por su pueblo. Es por eso que Tola lo quiere mucho, y lo recuerda como si estuviera vivo”, señaló, además que explicó que estos pobladores están muy entusiasmados de todas las obras de progreso que se han venido desarrollando, incluyendo el parque central, el cual ha sido remozado antes de finalizar este 2014.
La Catucha lo recuerda con nostalgia
Gaspar, autor del poemario ‘Cantos de Amor y Guerra’, no se olvida. Así lo expresó María Catalina Navarro, mejor conocida en San Juan del Sur (Rivas) como ‘La Catucha’. Esta ya madre-abuela, recuerda nostálgicamente que era quien le cocinaba a Gaspar durante estuvo en Nicaragua, incluso mientras luchó de manera clandestina en la Revolución Sandinista.
“Era muy amable, cuando yo me enfermaba él se preocupaba mucho por mi salud, y siempre llamaba al doctor. -Catucha, me decía. Señor, le respondía yo. Entonces me invitaba a ir al Ostional, y era muy alegre”, rememoró La Catucha, quien actualmente vive en una loma del Barrio Zacarías Mora de este municipio rivense.
En tono contundente, expresó que nadie nunca se dio cuenta que el padre Gaspar había decidido irse a pelear contra el somocismo. Además recuerda que fueron muchas las veces que llegó hasta su casa la Guardia de Somoza a registrar si estaba o no el cura-guerrillero, “sin embargo nosotros, que le queríamos mucho, le decíamos a los esbirros que nunca estaba, pero sí estaba, andaba defendiéndonos de las injusticias, y por eso es que nunca lo olvidamos”, expresó feliz la sanjuaneña.












