36 años han pasado de la muerte heroica del misionero de Asturias, Gaspar García Laviana, quien cayó en combate en el Frente Sur un 11 de diciembre de 1978.

En horas de la mañana centenares de pobladores de Cárdenas visitaron el sitio histórico donde suspiró por última vez el cura-guerrillero, recordando anécdotas, la valentía y el amor por Nicaragua de Gaspar.

Su humildad, valentía y solidaridad es recordada cada día con más fuerza al verse los cambios y transformaciones sociales de Nicaragua, la lucha contra la pobreza y la justicia que se vive en el país.

Rodolfo Pérez Rivera, Alcalde de Cárdenas, externó que “Gaspar quería que el pueblo tuviera oportunidades, restitución de derechos. Al venir acá hace cinco años no entrabas, esta cantidad de gente hoy no se mojó porque el comandante Ortega hizo nueve puentes valorados en unos 20 millones, carreteras, adoquinados, toda esta restitución Gaspar la quería y sabemos que se siente orgullosa”.

A pesar de no ser nicaragüense sintió y vivió en carne propia la lucha y la opresión que sufría el pueblo.

“Vio la injusticia social que había, la discriminación, la represión que había contra la juventud y eso a él lo llevó a defender nuestro territorio”.

El excombatiente Manuel de Jesús Marchena, quien conoció de cerca a Gaspar, recordó que el cura-guerrillero se acercó a él cuando estaba trabajando en la evangelización en San Juan del Sur y Tola.

“Gaspar miró que era necesaria una lucha porque el pueblo de Nicaragua era marginado, torturado por la guardia genocida.”.

“Recuerdo que él dijo: No puedo seguir permitiendo este ultrajo hacia el pueblo. Voy a poner la sotana y voy a agarrar un fusil para defender a Nicaragua (…). Recuerdo que Elías Padilla lo vendió como hizo Caifás con Dios y entonces la guardia lo estaba esperando aquí y lo emboscó”, concluyó Marchena.

Por su parte, Maryini Vallejos, Secretaria Política de Cárdenas, afirmó que “Ese legado que nos deja el comandante hoy debemos reflexionar, profundizar, hacerlo realidad, llevarlo a la práctica con el mismo espíritu revolucionario y de amor que sintió Gaspar.

Servirle a Dios es servirle al pueblo

Napoleón García Ramos, conoció en su adolescencia a al cura, quien en infinidad de ocasiones le ayudó y le inculcó el amor a la patria y a la defenderla.

El mundo no comprendía cómo un español que tiene sangre española viene a Nicaragua donde unos “chapiollos” a dar la vida por ellos”.

“Mi mayor orgullo de toda la vida es haber tenido amistad con este gran hombre”.

Posteriormente, en horas de la tarde, en la iglesia San Juan de Tola, se realizó una misa en su honor y la entrega de una ofrenda floral en el lugar donde descansan sus restos.

El padre Donald González Alemán, durante la homilía, enfatizó que lo importante es servir donde no importando el lugar y las circunstancias.

“El sacerdote es aquel garante de la palabra de Dios, el que cumple los sacramentos y guía al pueblo, a sus fieles y también participa de la jerarquía de nuestra iglesia”.

“Hace dos meses puse los pies en esta parroquia y miré el amor que le tienen a Gaspar. Gaspar orientaba a la gente, estaba presente en todas las circunstancias con el pueblo”.

“Yo tengo que dar la vida por este pueblo, como lo hizo Cristo”.

El pueblo que lo recuerda en Tola, lo sienten presente a pesar de su ausencia física.

“Él vivió aquí. Nosotros estábamos jóvenes, recuerdo que él hacía cursillos y nos ayudaba. El miraba que las niñas eran explotadas y les ayudaba, las sacaba de eso”, mencionó la señora Elida Grijalba.

“Era un señor amable, popular con todo el mundo. A él lo que no le gustaba eran las injusticias”, aclaró Francisco López.

Carlos Farillas, coordinador de Juventud Sandinista de Tola, externó que es “Enorme el compromiso que tenemos las nuevas generaciones, el legado que nos deja Gaspar va más allá de pensar que vamos de generación en generación, sino que tenemos que pensar qué le vamos a heredar a nuestros hijos”.

“Es el vivo ejemplo del modelo que estamos construyendo y el que estábamos avanzando”, finalizó.

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