Un niño debe estar estudiando, jugando y compartiendo con sus amigos y familia, y no postrado en una cama hospitalaria, conectado a una serie aparatos médicos que cada cierto tiempo son verificados por los doctores.

Sin embargo, desde el pasado 9 de marzo esta situación la está viviendo el niño Venancio Gómez Zambrana, de 7 años de edad, quien se recupera de un accidente de tránsito en una de las salas de terapia intensiva del Hospital Manuel de Jesús Rivera "La Mascota".

La vida de este niño cambió ese día pasadas la una de la tarde cuando en el kilómetro 42 de la Carretera Norte fue embestido por una camioneta en mal estado mecánico y a exceso de velocidad.

Junto a él se encontraba su mamá Eveling Zambrana, de 27 años. Cuando ella vio venir al bólido, hizo todo lo posible para evitar ser arrollada, no así Venancio quien iba detrás y tuvo que sufrir las consecuencias de la epidemia de accidentes de tránsito que en los últimos años han llenado de luto y sufrimiento a muchísimas familias nicaragüenses.

“Fue un dolor para mí ver a mi niño tirado”, dice Zambrana, cuya mirada parece petrificada en aquellos agitados momentos en que su hijo yacía inconsciente sobre el pavimento.

Ella y su familia son originarios de una comunidad de El Rama, pero en octubre pasado decidieron buscar mejores oportunidades de vida como cuidadores en una finca de Tipitapa, en cuyas cercanías ocurrió el accidente.

Afirma que tras el percance, el niño fue trasladado hacia el Hospitalito de Tipitapa, donde los médicos al ver la gravedad de la situación decidieron trasladarlo inmediatamente hacia Managua para una atención más especializada.

Ya en La Mascota se hicieron esfuerzos titánicos para salvarle la vida. Producto de ello, hoy va rumbo a una recuperación satisfactoria, aunque esta tomará aún mucho tiempo.

“Hoy, gracias a Dios, mi niño está vivo”, dice su mamá derramando lágrimas de felicidad.

Responsabilidad en las carreteras

Esta joven hace un llamado a los conductores a ser más responsables cuando vayan al volante y así evitar tragedias como la que ella y su hijo Venancio están padeciendo en el hospital.

“Yo como madre les pido que tengan más moderación para manejar. Es un dolor fuerte que uno siente al ver tirado a su niño”, expresa.

Niño llegó gravísimo

El doctor Roberto Rosales, explica que Venancio efectivamente llegó a esta unidad en estado muy grave por lo que fue conectado a un ventilador mecánico, al no poder respirar por sí mismo.

“Desgraciadamente el niño sufrió trauma cráneo-encefálico, tuvo fracturas en humero, radio, fémur y un trauma de tórax severo”, subraya.

Rosales afirma que para salvarle la vida al infante se tuvo que recurrir a distintas especialidades médicas como neurocirugía, ortopedia, neumología y cirugía pediátrica.

El médico indica que por la gravedad del accidente la recuperación de Venancio será un poco larga, sobre todo por el hematoma neurológico que tenía.

En La Mascota los niños atendidos por accidentes de tránsito llegan principalmente con lesiones cráneo-encefálicas y en las extremidades, lo cual conlleva semanas o meses de recuperación en una sala de terapia intensiva. Lo más triste de todo es que en muchos casos las secuelas pueden perdurar toda la vida.

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