Una visita a todo el sector adyacente a la Plaza de la Revolución deja claro el interés de muchas familias nicaragüenses, en especial matrimonios jóvenes con sus pequeños hijos que buscan una conexión con el pasado temprano o lejano del país, que han conocido por medio de libros de historia, o los vivieron en su infancia.

Un nexo, es evidente la búsqueda de las raíces de acontecimientos del pasado temprano, revividos después de un lapso de 16 años de gobiernos neoliberales que pretendieron borrar, junto con los murales, hechos históricos, hitos en la vida nacional, como el triunfo revolucionario del 19 de julio y la Revolución Sandinista.

Sin embargo los esfuerzos de gobernantes neoliberales por borrar o alterar la historia fracasaron, el sacrificio, peligros y sudores de toda una generación no pasó en balde, aunque sufrió ataques, no logró ser borrada y surge con nuevos bríos desde hace unos cinco años para salir a hacer nido en una nueva fase de la Patria, de la Revolución.

Por la renovada Plaza de la Revolución, padres de familia dicen a sus pequeños, “aquí miré yo, cuando era niño, a alfabetizadores que volvieron de las montañas tras llevar la luz del saber, derecho restituido ahora en campesinos o citadinos que en los gobiernos neoliberales les fue negado el derecho a educarse”.

Un muchacho, Roberto Espinoza, que visita la Plaza de la Revolución, dijo que el lugar es un sitio de reunión familiar, de descanso, con su nuevo piso que se une perfecta y armoniosamente con el entorno, formado por la Catedral vieja, el Palacio de la Revolución, la Casa de los Pueblos y los parques Darío y Central.

Hitos de la historia patria

Espinoza dice aquí hay tres puntos de arquitectura neoclásica que son de referencia para las nuevas generaciones y menciona la Catedral con sus torres derruidas, el Palacio de la Cultura y el Parque Central, los que fueron testigos del triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979 y que ahora miran al Pueblo asumir la Presidencia.

Como queriendo desentrañar con su mirada los ciclos históricos que llenan el sitio, Manuel Carcache, se queda absorto, viendo hacia el Palacio de la Revolución y hacia el sur, por la larga avenida peatonal Sandino, que antes era denominada avenida Roosevelt por la dictadura somocista.

Entre tanto, Jasmina Bermúdez, chontaleña de nacimiento, considera que el sitio de la Plaza le hace sentir descanso, paz y reconoce que los trabajos de restauración realizados por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

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