El 7 de diciembre del 2015 desde las cinco de la tarde, la comunidad nicaragüense, junto a miembros del Cuerpo Diplomático, líderes religiosos y políticos, y amigos de la solidaridad, se congregaron para celebrar la Gritería a La Purísima Concepción de María, Patrona de Nicaragua, con cantos y dulces típicos, en la Embajada de Nicaragua en el Perú.
El Evento, que rompió todos los records anteriores de asistencia (aproximadamente 180 personas entre niños y adultos), inició con las palabras del padre José Ignacio Mantecón, quien comentó un pasaje del Evangelio. Seguidamente, doña Eldita Reyes dirigió los rezos del rosario. A las seis en punto, la Embajadora Marcela Pérez Silva a la voz de "¿Quién causa tanta alegría?" explicó a los asistentes el origen de esta alegre tradición, tan enraizada en la religiosidad del pueblo de Nicaragua y su gobierno sandinista, que propicia los valores Cristianos, Socialistas y Solidarios. Luego de lo cual, se entonaron los tradicionales Cantos a la Purísima, intercalados con versos de poetas nicaragüenses.
El personal de la Embajada ofreció a los invitados, las tradicionales jícaras con pinolillo y fresco de cacao, así como boquitas de gallo pinto, vigorón y deliciosos nacatamales que preparó doña Yelba Mercado, con insumos que mandamos traer directamente de Nicaragua. Las señoras Estela Lanzas, Carla Obando, Maritza Vega, Ana María Ramírez Baquedano, Olga Saco, Lucía de Watson, Ethel Martínez, Maritza Ochoa aportaron dulces y frutas de estación. En medio del alborozo, del público surgían espontáneamente gritos de alabanza y vivas a la Virgen María de Nicaragua.
Para terminar, se les obsequió a los niños pitos, matracas, chischiles, marimbas y guitarritas, vinchas de indios, carritos de madera y muñecas de trapo y todos salieron contentos con la gorra y el brindis que incluía rosquillas, lech'e burras, gofios, cajetas y polvorones.
Como no podía ser de otra manera, el fin de fiesta lo marcaron los cohetes y bombardas en honor de la Purísima, que resplandecieron en el cielo en el que flameaba orgullosa nuestra bandera azul y blanca junto a la silueta del general Sandino.












