En estos festivales los niños pueden disfrutar del show artístico del payaso Pipo, concursos, sorpresas, trucos de magia y otra serie de actividades recreativas que el Gobierno Sandinista ha hecho posible en este sector de la capital.
Sin embargo, el Avión 737 fue este fin de semana uno de los principales atractivos, ya que las familias hacían largas filas para poder ingresar a su interior.
“Esta es una experiencia muy bonita. El pobre no tiene a veces ni la facilidad de acercarse al aeropuerto y ya con este avión aquí en la Plaza uno se da la idea más o menos de cómo son realmente”, afirma el señor Eduardo Vargas, habitante del barrio 3-80.
Vargas llegó a la Plaza junto a dos de sus nietos de 4 y 6 años y contó que estos se sentían realmente emocionados al ver la inmensa aeronave erigirse frente a sus ojos.
“Aunque sea en sueños, ya ellos se sienten que se montaron y viajaron en un avión. Es una ilusión, pero los niños se sienten felices”, destacó.

Igual experiencia cuenta la señora Sandra Doña, habitante de Villa Argentina.
“Venimos a ver el show de Pipo, pero cuando nos veníamos acercando a la Plaza mi nieto se hacía loco viendo el avión diciéndome que quería entrar. Y pues, como ve, se le hizo su sueño realidad. Ya está aquí”, expresó.
Esta señora destacó que en Managua nunca se había visto algo similar, sino con el Gobierno del Comandante Daniel.
“Él está llevando alegría a todos los niños. Eso nunca había sucedido en Nicaragua”, dijo.
Sin embargo, la admiración no solo fue para los niños, así lo testifica la joven Rebeca Martínez.
“Ahorita nos están explicando lo de los cinturones, cómo apretarlos para tener mayor seguridad, que los niños tienen su silla especial, lo de las comidas, dónde se ponen las comidas”, señaló Martínez, tras escuchar las explicaciones de los jóvenes de la Promotoría Solidaria acerca de todas las generalidades de una aeronave como ésta.
“Son grandes, en el cielo se miran chiquitos en miniatura”, aseguró esta joven sin poder esconder su emoción.
Igual o quizá mayor emoción le causa este avión a los miles de niños que todos los fines de semana llegan con la intención de montarse en este.
“Es bien bonito. Nunca había entrado a uno, solo en la tele los había visto”, aseguró Maikel Solano, de 9 años.
Igual se refirió José Luis Espinoza. “Es enorme, grande. Estoy alegre”, dijo este niño momentos antes de ingresar al avión.














