No obstante, ambos especialistas dejaron al descubierto los intereses de ciertos países para entorpecer la unidad latinoamericana y caribeña.
“El problema es que el norte, cada vez que el sur pretende unirse, se monta en esa idea de la unidad con un propósito económico y convierte la unidad política en integración económica. Esa es la tesis del norte: integración económica; la tesis del sur es integridad política”, aseguró Lacayo.
Por su parte, Grigsby restó importancia a los argumentos de ciertos sectores minoritarios que señalan que la CELAC quiere hacerle contrapeso a la Organización de Estados Americanos (OEA), explicando que “son dos foros diferentes; la OEA es para determinadas cosas y tiene determinados pactos ya firmados desde hace 40 ó 50 años, ahí está Estados Unidos, esta Canadá y es un foro de discusión con ellos. Y está la CELAC que es un foro de discusión entre nosotros”.
“Creo que es muy importante que presidentes y jefes de estado que son de tendencia pro norteamericana asuman la CELAC como propia”, explicó Grigsby, agregando que la organización responde a la demanda de un foro común de América Latina y el Caribe.
Los analistas también señalaron que en la reunión que sostendrán los mandatarios organizados en la CELAC con los jefes de estado europeos, es importante porque se ensambla a la CELAC como un mecanismo de diálogo y de integración.
“Desde el punto de vista político no todos tenemos los mismo propósitos, pero a todos nos conviene ese foro común por el estado de desarrollo del mundo. A todos nos conviene irnos integrando entre nosotros para resistir mejor la crisis cíclica del capitalismo”, explicaron.
También manifestaron que la CELAC se enfrenta a fuertes presiones del norte, que jamás la aceptaría como una institución política, y por esa razón tratan de intervenir, convirtiendo las cumbres presidenciales en cumbres de seguridad o de comercio.
Sin embargo, coincidieron en que el sello diferente de la CELAC lo da la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), puesto que a diferencia de otras organizaciones, los países que conforman el ALBA han reducido la desigualdad económica y social.













