Durante las últimas horas de esta Semana Santa, las playas del pacífico lucieron congestionadas de veraneantes, particularmente Pochomil y Masachapa, balnearios en donde la diversión, la alegría y el entusiasmo se hizo notar en cada familia que disfrutaba sus vacaciones.

En la carretera que conduce a estos balnearios era notoria la circulación de vehículos de todos los tamaños, como camionetas, autobuses, microbuses, motocicletas, todos dirigiéndose hacia la playa, que en este momento es la capital del entretenimiento.

Al llegar a Pochomil el inconfundible y potente sonido de la música deleita a los veraneantes que se amontonan en los dos móviles de radio La Tuani, en la que sus locutores estrellas animan la tarde, haciendo participar a la concurrencia en atractivas competencias.

Mientras tanto otra decena de miles disfrutan de las cálidas aguas, las que están siendo vigiladas por los voluntarios de Cruz Roja Nicaragüense.

Las familias consultadas aseguraron que pudieron llegar en familia, gracias a la voluntad del Gobierno de establecer gratuidad en los accesos a los balnearios que administra el INTUR, lo que posibilita la diversión para tod@s.

Durante nuestro recorrido pudimos observar la numerosa presencia de la Policía Nacional que en grupos de tres o cuatro oficiales, garantizaban el orden y la seguridad en la playa, en los diferentes bares y restaurantes que popularmente hicieron “su agosto”.

Pero mientras algunas familias tuvieron la posibilidad de comprar sus alimentos en estos centros, otras como la de la señora Sofía Alvarado del barrio Riguero en Managua, llevaron todo a Pochomil.

“Yo traje toda la comida preparada y bien cuidada. Aquí sale ‘un ojo de la cara’ comprarla, lo que hicimos fue alquilar un espacio que nos costó 200 córdobas y así nos garantizamos sombra durante el día y la tarde”, comentó doña Sofía mientras apuraba a servir los alimentos a dos de sus nietos.

“Estoy pasándola bien con mi novia, tendimos la toalla en la arena y aquí estamos disfrutando del amor que nos tenemos, no necesitamos estar en esos bares que cuestan caro”, manifestó Tyron Solís, mientras su novia se daba un chapuzón y la motocicleta en que viajaban la tenía parqueada en la playa.

Los vendedores ambulantes tampoco se podían quejar ante la muchedumbre que concurrió este sábado a Pochomil y Masachapa, como los vende hot-dog, los que alquilaban los delfines o ballenas flotadores, los fotógrafos y los vende lentes.

“Estoy vendiendo 60 lentes por día, no me puedo quejar y esto es lo último que tengo para la venta (muestra el producto)”, dijo Moisés Hernández, vendedor de lentes que camina por todo Pochomil y Masachapa.

Policía Nacional desplegada en toda la carretera

Caro o barato, lo cierto es que la población disfrutaba sus vacaciones de cualquier manera, ya sea bañándose en la playa, bailando música corta pulso en los bares de Pochomil o sentado tomando sus cervecitas bien heladas.

En la entrada y salida de Pochomil estaba el inspector policial Lenin Villavicencio junto a otros tres compañeros, estaban encargados de inspeccionar y revisar a los veraneantes que entraban y salían, con el objeto de garantizar una llegada perfecta a sus hogares.

“Lo primero que recomendamos es la puesta del cinturón, le solicitamos la debida documentación y nos damos cuenta si va en estado (el conductor) de ebriedad. Tenemos el aparato en el que medimos sus niveles. Si notamos que va alto, lo retenemos un par de horas para que se le baje y si otra persona tiene licencia y puede manejar, permitimos que continúe el viaje”, comentó Villavicencio.

Antes de las dos de la tarde en este retén policial se habían impuesto dos multas a dos conductores por estar en estado de ebriedad.

El veraneante Iván Roa del sector de Motastepe en Managua, calificó de excelente el trabajo policial en las carreteras, “dado que lo principal es para asegurar un feliz retorno a casa”.

Carlos Alberto Miranda del barrio Nueva Vida en Ciudad Sandino, conducía una vieja camioneta en la que transportaba una docena de personas, cuando fue detenido por la policía, que lejos de multarlo le recomendó circular a moderada velocidad.

David Hernández del barrio Boer, andaba paseando en total sobriedad, pues estaba muy consciente del peligro de andar conduciendo con alcohol entre sus venas.

“Ando sin tomar alcohol porque ando con mis hijos, mi esposa, mejor espero llegar a mi casa y ahí si me tomó las cervezas que quiera, pero aquí en la carretera no se puede es muy peligroso”, comentó David.

El sábado en Pochomil, 8 personas fueron rescatadas de morir ahogadas por los socorristas de Cruz Roja, que también atendieron otro tipo de emergencias, como picaduras por medusa y raya e insolación.

Comparte
Síguenos