Uno que pretende ser “líder democrático” de las mayorías, en un acto auténtico mandó al desempleo a su conductor. El delito: haber almorzado en la camionetona del “hombre”, dejándola impregnada de comida de pueblo. Tiempo después, la víctima, forzada a ganarse la vida de taxista, contó lo que podría ser una anécdota, pero en su pequeño mundo con esposa e hijos y algún ancianito que mantener, aquello alcanzaba el tamaño de una tragedia.

Otro “demócrata”, llevaba, además de la sonrisa y los aplausos portátiles, su infaltable loción en la guantera de su mansión rodante. Era útil después de sentir manos callosas, manos rugosas, manos trabajadoras, incluso manos de periodistas y camarógrafos; chinear cipotes, abrazar gente de la calle, mocosos de los semáforos, elevar cohetes de “La Caimana” en un alarde de yo-soy-uno-más-de-ustedes. Ya a salvo del rito electoral en su cuatro por cuatro, cuando las cámaras y alguna prensa se encargarían del resto, volvía a la realidad: se desinfectaba del pueblo.

Estos “dirigentes” son los mismos que luego dicen ser los representantes del “pueblo de Nicaragua”. Y cada vez que hablan, nunca lo hacen desde su peso específico de sus cada vez más etéreos liderazgos. Dicen: “el pueblo aquí”, “el pueblo asá”, “el pueblo está cansado”. Y también lo hacen algunos que aún no se atreven a salir del Closet de algunas organizaciones para aceptar lo que son: partido.

Encuesta y en bajada

Las consultoras de opinión desde el 2011 a la fecha, una y otra vez, han datado una valoración altamente favorable del FSLN, incluso, algunas sobre el 75 % de preferencia, confianza y que el país va por el rumbo correcto. En tanto, los partidos de oposición se fragmentan en 3 – 4% de respaldo.

Si acaso hay dudas, en Miami el escritor Carlos Alberto Montaner se encarga de confirmar: “En Nicaragua existe una oposición bien fragmentada, dividida, muy débil y desmoralizada”. Y esto no es noticia: es una historia que arranca desde 2006 y se establece claramente antes de las elecciones de 2011.

Desiertos de propuestas, yermos de banderas creíbles, sin arraigo nacional, aprovechan o arman artificios para llamar la atención, activan el fetichismo mediático y modelan sus propios “becerros” para luego rendirle culto a sus oráculos como “voces autorizadas”, “el país se expresa”, “el pueblo denuncia”…

Y luego venden al mundo una Nicaragua desfigurada, hecha a imagen y semejanza de la penumbra de sus corazones vacíos de humanidad, donde no caben los desamparados del sistema, del monstruo que crearon sin memoria ni piedad, como se ensamblan las máquinas, sin recuerdo de obreros más que el código de barras de la ganancia ajena, y que los engulló a todos, a unos para su uso descartable, y a otros como accesorios de la vanidad.

Culto al monstruo neoliberal

Entregaron la dignidad de la patria, y todo se tasó al mejor postor: telefonía, bosques, cooperativas, tierras, energía, aerolíneas, naviera, y por poco enajenan el INSS; además de sacrificar 400 mil cabezas de familia para contentar al monstruo. Y se le preparó un cáliz con el mosto de la más abominable de las arbitrariedades, tras exprimir la misma Constitución, sin consulta alguna: la Administración Barrios decretó como acto consagratorio, la eliminación de la Pensión Reducida para los ancianos.

Ahora, la derecha ultraconservadora --- siglas, medios, “líderes”, partículas del viejo monstruo del neoliberalismo --- llama “insensibilidad”, “oídos sordos”, “sin corazón”, “crueldad”, la recuperación de los derechos ciudadanos en la Salud y la Educación por ellos devorados con fruición durante el festín faraónico de la canalla insaciable.

De “populismo” tachan la lucha contra el hambre, de “asistencialista” el Plan Techo, de “clientelista” el bono solidario que beneficia a 8 mil adultos mayores de los 15 mil enlistados por una organización geriátrica, y de “gobierno que no quiere escuchar a los viejitos” infaman las negociaciones con ese sector para encontrarle una salida a sus reivindicaciones.

Es, según la derecha, “inhumano” de que a los ciudadanos de la tercera edad se les suministre la vacuna contra el Neumococo, entre otras medidas preventivas; que todas las madres en estado de gestación, así sea de El Bijao, lleven sus controles al día. La “insensibilidad humana” llega a tanto que el Gobierno Sandinista incrementó la cobertura del Papanicolaou a las mujeres en edad fértil. Es “falta de cristianismo” desarrollar la campaña por la Promoción, Educación y Autoexamen para la profilaxis del cáncer de mamas.

Otra “injusticia”, dicen, es el Censo Nacional de Nutrición Infantil en las escuelas, un hecho inédito en la historia de Nicaragua, para elaborar con datos de primera mano, un documento que servirá de base para la implementación de políticas públicas a favor de la niñez nicaragüense, como seguridad alimentaria, nutrición escolar y otros, de acuerdo a orientación expresa del Presidente Daniel Ortega.

Es “odio implacable” implementar el plan de merienda escolar, destacado por la FAO. Es “menosprecio a la vida humana”, y “una máscara socialista”, la preparación y alertas de Tsunamis; el traslado de familias enteras, desde el viejito hasta el bebé, de zonas de alto riesgo --- las orillas de cauces, de ríos y lagos y mares--- a lugares seguros para poder vivir por primera vez el Artículo 61 de la Constitución, estrenando nada menos que casas nuevas y de su entera propiedad.

Nada de estos “hechos despiadados” de la actual Administración del FSLN se vieron en los años 1990-2006. Al Monstruo no le interesaba… solo ahora, porque cuando el engendro fue derribado, estalló en organizaciones, en añicos de partidos, en piezas de antenas y rotativas, y cuando hablan, de suyo es lo que hablan: el idioma del viejo y soberbio cíclope.

Y tal es lo que se oye en la lejanía, un eco bárbaro y atroz contra los Nuevos Tiempos: la criatura salvaje cruje en voz humana la piedad que no siente, la fe que nunca profesó y el derecho que a muchos arrancó.

Comparte
Síguenos