Al caer la tarde noche, los Managua se concentraron en las diversas actividades tradicionales, cargadas de colorido, fe y religiosidad que se realizan cada 9 de agosto en honor a Santo Domingo de Guzmán.

En el sector de la Rotonda Cristo Rey, el comercio ya estaba listo con la oferta de comidas, bebidas que pregonaban los comerciantes, mientras los devotos comenzaban a llegar junto a sus familias, bailando frente a la casa del tradicionalista “Chema Pelón”.

“Tengo 15 años de vender en el Palo Lucio y pasamos las 24 horas del día vendiendo carne, pollo y cerdo asado, pero sobre todo aprovechamos para ser parte de estas festividades como fieles devotos de Santo Domingo”, expresó la comerciante Miriam Soto.

17 años lleva el joven José Luis pagando promesa a “minguito”, por un milagro que le hizo a su abuelita.

Otro de los promesantes es Juan Carlos López, quien lleva 34 años pagando promesa pintado de negro, agradeciendo a Santo Domingo por los favores concedidos.

“Agradezco a Dios porque dejó a mi papá cumplir sus 46 años de tradición del Palo Lucio y aunque es simbólico, la algarabía y la fe es la misma, lo veneramos con un altar, rezando el rosario”, dijo Eduardo Barahona, mejor conocido como “chemita junior”.

comentó que la gente se desborda siempre, porque esta es una fiesta del pueblo.

Algarabía y tradición en la Vela del Barco y vela del Arco

Con explosión de cohetes y al ritmo de chicheros que pone el ambiente musical y de alegría, en el barrio San Judas en la despedida de la Vela del Barco de Santo Domingo también se vivió un ambiente de algarabía y sobre todo fe al santo milagroso que cuida de los Managua.

“Le estamos cumpliendo al pueblo de Managua con su devoción y fervor, es por eso que los nietos de Lisímaco Chávez estamos cumpliendo y para nosotros el Mocito es un digno representante de Minguito que bajó para peregrinar al pueblo de Managua”.

Recordó que en estos tiempos se fortalece aún más la fe de los Managua.

El Barco arribó a la calle de Lisímaco Chávez a las 6 de la tarde y sale a las 12 de la media noche y es entregado al tradicionalista chemita pelón en una entrega simbólica.

Como parte de las actividades, la familia del tradicionalista Lisímaco Chávez, reparten a los devotos más de más de 2 mil nacatamales y la tradicional chicha de las siete quebradas.

En la vela del Arco en el Gancho de Camino, las familias de los barrios aledaños disfrutaron de una hermosa velada cultural.

Hay que destacar el orden, seguridad y tranquilidad con que se desarrollan estas fiestas nocturnas, gracias al apoyo de la Policía Nacional.

 
 
 
 
 
 
 
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