La historia de los 13 guerrilleros ejecutados hace 46 años en el Cerro Pancasán de Matiguás, Matagalpa, fue recordada nuevamente por cientos de nicaragüenses que reconocen su legado, vigente actualmente en la juventud y sus acciones.

Sin importar el barro espeso bajo sus pies y la complejidad de las pendientes, miembros de la actual y la anterior Juventud Sandinista 19 de Julio, colaboradores históricos y familiares de los caídos, se dirigieron junto a la antorcha que representa el fuego vivo de la revolución, hacia el lugar, “suelo sagrado”, como fue calificado por Sadrach Zeledón, alcalde da Matagalpa.

“Estamos en suelo de la historia, que marcó la historia de Nicaragua. Aquí están sembradas las primeras semillas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (…) Sandino eran 30 con él, Carlos Fonseca eran 6 con él. Pancasán, eran 13, que no dijeron jamás que iban a luchar por una prebenda, jamás pensaron en una recompensa. Ellos dedicaron su vida y su obra por la liberación de Nicaragua y hoy su obra está hecha realidad”, pronunció el edil frente a las ofrendas florales y la mirada respetuosa de los asistentes.

El colaborador histórico Francisco Leiva, reconoció la valentía de los militantes sandinistas caídos en combate y reiteró la postura del alcalde de Matagalpa, en cuanto al significado que tiene ese lugar para sus habitantes y los nicaragüenses. “Para mí, cada palmo de tierra regado con la sangre de nuestros héroes y mártires es un punto sagrado que no se puede vender ni negociar”, pronunció.

Fruto de la lucha hoy es realidad

Ramona Orozco Díaz, hija de Fermín Díaz, uno de los guerrilleros ejecutados en Pancasán, aun siente dolor por la pérdida de su padre, pero le reconforta saber que ofrendó su vida para ver como hoy es realidad el fruto de ese proceso de lucha, que buscaba el bienestar de los habitantes de su patria.

“Está esa semillita que él dejó ahí al derramar su sangre para que hoy en día (Nicaragua) sea libre de la explotación a como vivíamos antes en el tiempo de los somozas, que era un tiempo bien duro, un tiempo que no hay como compararlo con este tiempo. Al decirles así, me siento orgullosa de ser partícipe en esta gesta heroica de Nicaragua y así que bueno, que todos los nicaragüenses miremos que esa sangre que se derramó no fue en vano, fue algo para apreciarlo, algo para mantener una historia viva en Nicaragua”, dijo, mostrando una mezcla de alegría y nostalgia.

“(Como mujer) cada día estamos más comprometidas por esa sangre, estos que cayeron que gracias a Dios hoy tenemos también esta paz. Porque la lucha fue de fondo, de cambiar esa dictadura y que gracias a nuestro señor Jesucristo y nuestro comandante Daniel Ortega que está al frente de todo esto, hemos venido cambiando y eso nos debe hacer sentir cada día más comprometido”, expuso Alejandra Dávila.

La juventud, el pilar de la revolución

El joven Luis Velásquez por su parte, recalcó el hecho de que fueron jóvenes estudiantes universitarios los que participaron, sacrificando hasta su estilo de vida, por liberar al pueblo del represivo y genocida régimen somocista.

“Ofrendaron su juventud para que hoy tengamos la patria que hoy tenemos. Hoy, nuestro compromiso como jóvenes es asumir ese sueño por lo que ellos luchaba, que ahora lo estamos viviendo con los diferentes programas que nuestro gobierno está implementando hacia las mujeres, los jóvenes, los niños, los ancianos, en la restitución de sus derechos. Ellos nos dejaron un legado de lucha”, manifestó.

Hace 46 años, un 27 de agosto, fueron muertos, durante una emboscada de la guardia somocista, los 13 integrantes de la columna guerrillera comandada por el miembro fundador del FSLN, Silvio Mayorga. El hecho es considerado como uno de los principales estímulos del pueblo de Nicaragua, para derrocar a una de las dictaduras más sangrientas de América Latina.

Comparte
Síguenos