Álvaro Montealegre Rivas, acusado de estafa por parte de la congregación Santa Teresa de Jesús dio la cara a los medios de comunicación, a los que aseguró que pagará los más de 500 mil dólares que invirtieron el grupo religioso, que se vieron obligadas a interponer las acusaciones ante la falta de respuesta que recibieron de parte de los socios de International Investment and Financial Services, Inc.

Visiblemente nervioso y en cada momento midiendo sus declaraciones, Montealegre pidió preguntas relacionadas al caso de la orden religiosa y se abstuvo en cada momento a contestar otras referidas a empresas constituidas en San Antonio Texas, las que se fueron a la quiebra.

Tampoco quiso responder preguntas sobre la relación de negocios con su cuñado Roberto Bendaña, quien también aparece acusado por la orden religiosa.

Montealegre lo único que paso repitiendo una y otra vez, es que ha encontrado “el vehículo” o mecanismo que permita devolver el dinero a la Congregación Santa Teresa de Jesús. No explicó cuál es ese mecanismo y aseguró que unos 15 días estará finiquitando la entrega del dinero.

Acompañado de su abogada Helga Asher, negó que su empresa se encuentre en iliquidez financiera y que el único problema que tiene, es lo relacionado con las religiosas. No quiso explicar en qué se invirtieron los más de 500 mil dólares y tampoco cuántos más inversores ha captado.

Aseguró que su empresa está legalmente constituida en Panamá, y según Asher no está obligado a registrarse ante la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras, ya que los códigos mercantiles de Panamá y Nicaragua son diferentes y no es posible homologarlos.

“La sociedad fue inscrita en Panamá bajo las leyes panameñas, no hay ninguna ley que le obligue a un socio que tiene empresa en Panamá a registrarla en Nicaragua, además que la sociedad fue inscrita en Panamá, se contradice el código mercantil panameño con el nicaragüense y no se podría homologar a la legislación nicaragüense”, dijo Asher, que agregó que los depósitos de inversión firmados por las monjitas fue hecha en Panamá.

El martes la Fiscal Adjunta del Ministerio Público Ana Julia Guido aseguró que la Sociedad International Investment and Financial Services, Inc., no estaba registrada ante la Siboif, por lo tanto podía calificársele como una “empresa de maletín”.

Guido dejó la posibilidad que Montealegre y Bendaña sean citados nuevamente a declarar, sobre todo cuando el primero introdujo una acusación de estafa contra su cuñado.

Sobre el caso de las monjitas, Montealegre aseguró que no es la primera vez que la orden religiosa tenía negocios con su empresa, pues las mismas tienen antecedentes desde el 2009, fecha que se constituyó la sociedad.

“Las hermanas de Santa Teresa de Jesús han tenido inversión anteriormente, desde el 2009 se vinieron con el señor Hugo Paguaga, se han renovado por casi cuatro años, esta última vez no se llegó a un acuerdo de renovación (…) lamentamos que se haya dado la situación que existe ahorita, pero les repito que ya se encontró el vehículo (manera de pagar) para llegar a la negociación con ellas”, señaló Montealegre.

No quiso explicar la forma cómo funcionan los certificados de inversión suscritos por las demandantes y tampoco respondió si explicaron a las monjitas las ventajas y desventajas de este tipo de acuerdos financieros.

Montealegre acusa a su cuñado de un daño patrimonial de 2.2 millones de dólares, que en córdobas suman los 54 millones. De acuerdo a la denuncia decidió en diciembre del 2011, decidió venderle sus acciones de la empresa Café Don Paco S.A a Bendaña, negocio en que se involucraba la venta de varias haciendas. El acusado no ha brindado su posición sobre esta denuncia.

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