Un ramillete cultural fue entregado en León en honor al natalicio 93 del Héroe Nacional Rigoberto López Pérez, ajusticiador de Anastasio Somoza García e iniciador del final de una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica.
Se trató del cierre de una intensa jornada de actividades con la que el pueblo de la ciudad natal del Héroe Nacional, recordaría el aporte del incalculable valor para que la Revolución Popular Sandinista liberara a esta patria de la tiranía.
El maestro Mario Granados, director artístico del grupo de danza que engalanó la tarde, señaló que este tipo de muestras son posibles únicamente gracias a la lucha por alcanzar el sueño libertario de la generación de López Pérez.

"Rigoberto soñó con una Nicaragua en la que hoy más que nunca gozamos de una paz, gracias a nuestro Gobierno, gozamos de mucho progreso y obras sociales. Tenemos carreteras, la salud gratuita, el hospital que ya está por terminar aquí en nuestra ciudad de León, hermoso, grande, uno de los mejores de Centroamérica", afirmó.
María Margarita Romero, nieta del Héroe Nacional, señaló que hace 93 Nicaragua vería el nacimiento de una luz de esperanza para su pueblo.
"Vio el inicio de una esperanza que nos dio nuestra Revolución, nuestra Revolución Sandinista, nuestra Revolución que nos devolvió la alegría de ver a aquellos que estaban oprimidos liberarse y pasar de cargar fusiles y ahora cargan mochilas", dijo.

El compañero Evertz Delgadillo, secretario político del FSLN mencionó que la cultura se trata del "fusil artístico de la Revolución".
"Ya concluyendo este día trece de mayo. A lo largo del día también ayer, en todos los puntos geográficos de Nicaragua, conmemorando el natalicio de Rigoberto López Pérez, conmemorando el inicio de la alegría, el inicio de la esperanza, el inicio de la posibilidad de que en Nicaragua pudiéramos hablar de derechos humanos y no de organizaciones que se dicen protectoras de los derechos humanos, ni derechos humanos en poesía, en discursos, en resoluciones, sino derechos humanos en la práctica, en la realidad", afirmó.
Delgadillo agradeció a Dios porque Nicaragua vive tiempos extraordinarios, tiempos de respeto a los derechos elementales del ser humano.
"Y la Revolución es precisamente esa esperanza, es ese porvenir, es el testimonio de vida de millones de nicaragüenses", afirmó.




















