Ruben Darío tiene por virtud transformar la incertidumbre en esperanza. Tuvo por vector de metamorfosis al dolor; auténtico don espiritual, que Dios le regaló. La dimensión de su evangelio, es obtener como fruto la paz que sobrepasa todo entendimiento; descrita por él como aquella postrera a la “pesadumbre de una vida consciente”.

Su obra, parece más una oración al cielo que a la mente humana. Está repleta de plenitud y gratitud. Sentir a Rubén requiere más discernimiento divino que intelecto. Es el modernista vigente, de la comunicación oral y escrita, más grande entre los grandes.

Además de su vigencia en el modelo de desarrollo humano que vivimos las familias nicaragüenses, sus aportes pueden sintetizarse en cinco dimensiones fundamentales:

1. RENOVACIÓN UNIVERSAL DEL IDIOMA ESPAÑOL

Darío revolucionó la poesía en español al ampliar su musicalidad, ritmo y riqueza léxica. Introdujo nuevas métricas, imágenes y sonoridades, elevando el idioma a una expresión estética comparable con las grandes literaturas del mundo. 

Rubén democratizó la potencia expresiva del español, ingresándolo plenamente a la modernidad literaria y capacitándolo para expresar con igual profundidad la belleza, la ciencia, la política, la espiritualidad y la angustia existencial modernas. Rompió moldes rígidos herencia del clasicismo. Liberó el lenguaje como instrumento vivo del pensamiento humano, ampliando posibilidades cognitivas y simbólicas de millones.

Su renovación revolucionó la comunicación creativa y crítica. El idioma dejó de ser un mero vehículo administrativo colonial y se convirtió en herramienta de emancipación cultural; posibilitando la equidad cultural global, permitiendo a que los pueblos históricamente subordinados expresaran su cosmovisión con dignidad y sofisticación.

En Nicaragua y en los pueblos hermanos su vigencia está en las casas de cultura, festivales, el arte comunitario, el acceso popular a la creación artística; así como, en la promoción de la cultura nacional, el rescate histórico, la memoria colectiva, la identidad nicaragüense desde nuestros pueblos originarios.

2. FUNDADOR DEL MODERNISMO LITERARIO

Como líder del Modernismo, Rubén rompió con el academicismo rígido y propuso una estética de libertad creativa, cosmopolitismo y belleza. Este movimiento renovó la poesía y la prosa en Hispanoamérica y España, influyendo decisivamente en generaciones posteriores. Significó ruptura al modelo civilizatorio que desde el arte ha pretendido siempre incorporar el mundo hispánico colonial. 

Darío propuso una estética que reivindicaba la belleza, la imaginación y la libertad creadora como valores humanos esenciales. Esta postura no fue evasión, sino resistencia cultural frente a una modernidad deshumanizante. El modernismo representa una defensa del ser humano integral, donde el progreso no se mide solo por crecimiento material, sino por elevación espiritual, ética y cultural. 

Este principio comulga con los enfoques contemporáneos de desarrollo humano sostenible, que colocan la cultura y la creatividad como pilares del bienestar social y la cohesión de los pueblos:

En estados revolucionarios como el nuestro, estos principios darianos se evalúan en los indices de alfabetización, el acceso a las universidades estatales gratuitas, el fortalecimiento de la educación técnica y su posterior escalamiento la superior; en la estrategia de desarrollo nacional donde la educación y la cultura son fundamentos esenciales del desarrollo de los seres humanos y de la sociedad.

3. CONCIENCIA CULTURAL E IDENTIDAD LATINOAMERICANA

Más allá del refinamiento estético, Darío reflexionó sobre la identidad de América Latina frente al poder hegemónico. Textos como “A Roosevelt” expresan una defensa temprana de la dignidad, soberanía y espiritualidad de los pueblos latinoamericanos, convirtiéndolo en una voz ética continental. Sobre ésta, la Academia Norteamericana de la Lengua Española publicó en 2017 el título “Rubén Darío y los Estados Unidos”.

Rubén fue uno de los primeros intelectuales latinoamericanos en nombrar a América Latina como sujeto histórico consciente, no como periferia pasiva. Su obra articula una identidad continental orgullosa de su mestizaje, su herencia indígena, hispánica y africana, y su capacidad de producir pensamiento universal. En textos emblemáticos, América aparece como espacio espiritual, no solo geográfico.

Esta afirmación identitaria dariana tiene profundo valor universal: el derecho de los pueblos a definirse a sí mismos. Desde la óptica del desarrollo humano, la identidad cultural es una condición necesaria para la autoestima colectiva, la participación social y la soberanía política. 

Darío anticipa así los principios actuales de desarrollo con identidad, hoy asumidos por proyectos políticos que priorizan la dignidad nacional y la autodeterminación; la defensa de la independencia política, el rechazo a injerencias externas, la política exterior soberana, las relaciones internacionales basadas en respeto, cooperación y no subordinación; así como, políticas de reconciliación nacional y estabilidad social.

4. PUENTE ENTRE CULTURAS Y CIVILIZACIONES

Diplomático, cronista y viajero, conectó Latinoamérica con Europa y el mundo, como mediador cultural. Rubén dialogó con la tradición clásica, el simbolismo francés y las culturas universales, demostrando que América podía producir pensamiento y arte de alcance global, no subordinado, como intercambio en condiciones de dignidad. Asimiló influencias europeas sin renunciar a su raíz americana, construyendo una síntesis creativa que enriqueció la cultura universal; con dignidad.

Este rol de puente cultural refuerza un principio ético clave: el universalismo desde la diversidad, donde ninguna cultura es superior a otra. En términos de desarrollo humano global, Darío contribuye a una visión multipolar del conocimiento y la cultura, fundamento de la cooperación internacional basada en el respeto mutuo.

El puente dariano dignifica la palabra como conciencia y responsabilidad ética. Le imprime honorabilidad; la orienta hacia la verdad y la responsabilidad. Para la Gobernanza Democrática, ésos insumos rigen la comunicación para la conciencia, canalizada por la conexión social a través de la Comunicación Ciudadana, donde la información fluye a diario para promover la identidad y la Paz.

5. HUMANISMO, BELLEZA Y ESPIRITUALIDAD

Su obra exalta la belleza como valor humano universal, pero también aborda el dolor, la angustia existencial, el tiempo y la muerte. En esa tensión entre estética y ética, Darío ofrece una visión profundamente humana, sensible y trascendente del ser.

La obra de Darío está atravesada por una profunda reflexión sobre el sentido de la vida, el tiempo, la muerte y el sufrimiento humano. Su poesía reconoce la fragilidad del ser humano, pero también su capacidad de trascender mediante la belleza, la palabra y el amor. Así, su humanismo es compasivo, crítico y profundamente ético.

Desde una perspectiva de políticas públicas y desarrollo humano, esta dimensión reafirma que el bienestar no es solo material. La espiritualidad, la paz interior, la sensibilidad artística y el sentido de pertenencia son componentes esenciales de una vida digna. 

RUBÉN EN EL DESARROLLO HUMANO MULTIPOLAR

Estas cinco dimensiones anteriores consolidan a Darío como arquitecto cultural del desarrollo humano revolucionario, cuya obra alimenta los valores universales de dignidad, identidad, justicia, paz, innovación y creatividad. 

Haber universalizado la voz de América Latina, renovado profundamente el idioma español y defendido, desde la poesía, la dignidad cultural, espiritual y moral del ser humano, aporta una base filosófica que legitima modelos de desarrollo del planeta centrados en la persona, la comunidad y la armonía social.

En el desarrollo humano latinoamericano inclusivo, la equidad y justicia social son valores alcanzados en la ejecución acertada de políticas de restitución de derechos, erradicación de miseria y reducción de pobreza; así como, acceso universal a servicios. Nicaragua es un referente en estas categorías restituidas y de dimensión cívica.

El legado de Rubén además de literario es ético, político y civilizatorio, plenamente vigente en los proyectos contemporáneos -como el nicaragüense- que colocan al ser humano en el centro de la historia y al centro de las políticas públicas de cada estado en la procura de gobernabilidad popular con satisfacción ciudadana.

Rubén es nicaragüense para la humanidad. Su obra no pertenece solo a Nicaragua ni a Hispanoamérica: pertenece al patrimonio cultural de la humanidad.

Nació un día como hoy en 1867 para convertirse y conservarse en una de las figuras literarias más influyentes de la historia cultural universal.

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