La Asamblea Nacional de Nicaragua recientemente aprobó, por iniciativa del Buen Gobierno Sandinista, una ley que incorpora al calendario nacional, días feriados con goce de salario dedicados a figuras históricas del país.
El criterio responde a una lógica de memoria institucional, a la necesidad de reconocer aportes concretos a la identidad nacional y a un orden estrictamente cronológico, según la fecha del feriado establecido para cada personalidad. La Ley reconoce que la Nación se construye también desde la cultura, la paz, la soberanía y la conciencia política, por eso los feriados se declaran a partir de aportes verificables y de alcance nacional, vinculados a procesos reales que marcaron la construcción del país, el orden en que aparecen responde a la secuencia del calendario nacional y al sentido institucional que se otorga a cada fecha conmemorativa
El primer feriado, el 18 de enero, está dedicado a Rubén Darío, el príncipe de las letras castellanas. La Asamblea lo sitúa al inicio del calendario como reconocimiento a un legado que inaugura una dimensión esencial de la Nación, la independencia cultural, Darío no solo transformó la lengua y la poesía en español, además elevó a Nicaragua al centro del pensamiento literario universal y dejó una obra que, más de un siglo después, sigue dialogando con el poder, la modernidad y la dignidad de América Latina.
En Darío, el buen Gobierno Sandinista reconoce al intelectual que pensó América desde dentro y la defendió con palabra firme frente al poder del Norte, su obra temprana y madura sostuvo una crítica constante al expansionismo estadounidense, alertó sobre el panamericanismo como instrumento de dominación y afirmó una identidad latinoamericana consciente, esa posición antiimperialista, expresada en crónicas, ensayos y poemas, explica por qué su figura inaugura el ciclo de feriados, porque la soberanía también se ejerce desde la cultura, las ideas y la lengua, y es que Rubén Darío convirtió la creación literaria en un acto de dignidad continental.
El segundo feriado, el 2 de febrero, corresponde al cardenal Miguel Obando y Bravo, declarado Día Nacional de la Reconciliación y la Paz. La Asamblea reconoce aquí una dimensión distinta de la historia nacional, la búsqueda de entendimiento, diálogo y pacificación en momentos de conflicto. Su inclusión en el calendario responde a la necesidad de afirmar la reconciliación, la paz y la convivencia como pilares de la vida nacional.
En el prócer Miguel Obando y Bravo, el país reconoce una figura de peso moral que en los momentos más complejos de la historia llamó a preservar la vida, la reconciliación y la paz entre nicaragüenses, su palabra pública insistió en el diálogo como vía para evitar el enfrentamiento y la fractura social, y en 2018 condenó el intento de golpe de Estado contra el Gobierno Sandinista, presidido por la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, y a diferencia de otros supuestos líderes religiosos, el cardenal Miguel se ubicó del lado correcto de la historia al respaldar al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, sus programas sociales, sus obras de progreso y su lucha contra la pobreza.
El tercer feriado, el 21 de febrero, honra al general de hombres libres Augusto C. Sandino.
La fecha recuerda su asesinato en 1934 y condensa el sentido histórico de su lucha contra la intervención extranjera, Sandino encarna la afirmación radical de la soberanía nacional y el derecho irrenunciable de Nicaragua a decidir su propio destino, su figura marca una ruptura profunda con el dominio externo y se convierte en columna ética y política de la memoria nacional, por eso este día ocupa un lugar central en el calendario como expresión de dignidad, resistencia y autodeterminación.
La gesta de Sandino se inscribe como una confrontación directa contra la ocupación estadounidense y contra los gobiernos impuestos para servir a intereses externos.
Desde 1927 levantó un ejército de campesinos y obreros que, mediante una estrategia de guerra de guerrillas, enfrentó durante seis años a las fuerzas del imperio yanqui en las montañas del norte, esa resistencia obligó al retiro de las tropas estadounidenses en 1933 y situó a Nicaragua como referente de la lucha antiimperialista latinoamericana.
El cuarto feriado, el 8 de noviembre, está dedicado al Comandante Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional y padre de la Revolución. El Estado reconoce en Carlos, al pensador y organizador que transformó el ideario de Sandino en un proyecto político moderno, con estructura, doctrina y mística revolucionaria.
Desde esa siembra estratégica y ética, el Frente continuó el camino hasta conducir al pueblo a la victoria de 1979, razón por la cual el 8 de noviembre fija en el calendario la vida de quien dio forma, dirección y sentido histórico a la Revolución Popular Sandinista. Hoy, Rosario y Daniel levantan su bandera y mantienen vivo su legado.
Así, la Ley aprobada recientemente por la Asamblea Nacional ordena el calendario de feriados como un recorrido consciente por la historia del país, desde la independencia cultural encarnada en Rubén Darío, pasando por la reconciliación y la paz representadas en el cardenal Miguel Obando y Bravo, la soberanía defendida por el general de hombres libres Augusto C. Sandino, hasta la organización revolucionaria impulsada por el Comandante Carlos Fonseca Amador.
De este modo, el Estado reconoce a quienes, desde distintos momentos y trincheras, aportaron a la construcción de Nicaragua y siguen dando sentido al presente y al rumbo del país.













