La tecnología y su desarrollo creada desde el internet, necesitó de un atractivo para convertirla en un negocio masificador, quizá el más grande hasta ahora conocido y para hacerlo atractivo, creó las llamadas redes sociales que son plataformas digitales que comunican a personas e instituciones para que accedan y compartan todo tipo de información en textos, fotos y videos y cuando hablo de todo tipo de información es todo tipo de información.

Para sus efectos surgen comunidades virtuales creadas en redes o contactos particulares y específicos donde la interacción es en tiempo real sin que importe que usted esté aquí y su interlocutor al otro lado del planeta y esta es ya tan común y frecuente que se volvió adictivo y riesgoso sin que exista el menor interés por contrarrestar una realidad que como esta representa también un potencial destructivo y malévolo sobre el que debemos alertarnos porque conduce a un estado de idiotez grave.

La idea de estas redes sociales fue la de unir a personas caracterizadas por intereses comunes para hacer “amistades virtuales” de las que hasta matrimonios han surgido o de relación familiar entre aquellos que por diferentes razones están en distintos países y esa digamos es el ámbito personal que hacemos de estas plataformas, 

Un alcance más amplio sin embargo es el que permite a individuos y empresas acceder e invadir a grandes audiencias globalmente para promocionar ideas de cualquier tipo y colocar en el interés de determinado segmento productos de cualquier índole.

Las redes sociales son muchas y hasta para todos los gustos y edades como por ejemplo Facebook, Instagram, X o Twitter, TikTok, YouTube, LinkedIn y otras que nos son esenciales en la comunicación actual y vaya que nos simplifican la vida, aunque a un costo altísimo porque no tienen nada de gratis pues todo se paga y el más alto que pagamos es el del aislamiento porque esta herramienta de muchas formas nos deshumaniza.

En el medio de las redes sociales aparecieron los llamados "influencers" y son creadores de contenido en las redes sociales que dicen tener una gran influencia sobre sus seguidores y admiradores que surgieron inicialmente para motivar la compra de productos o para estimular tendencias por un determinado interés,

Ahora está muy de moda para algunos jactarse con eso de auto llamarse “Influencer” y aunque no influyan en nada porque no son capaces ni de vender aunque sea una mala mirada son como esos pendejos que son peligrosos porque abundan por todas partes como nos refirió en su oportunidad el gran Facundo Cabral.

Para definir alguna circunstancia, alguna cosa, en este caso alguna palabra, uno se aferra a lo que desde su formación o entendimiento mejor calce a la comprensión de determinados temas y por eso me quedo con el significado de que un “Influencer”, tal como se quiere pintar hoy, para mí es; una persona sin trabajo, prototipo del vago, que se pasa todo el día reproduciendo tonterías que luego sube a la red, para que otros vagos, igual a él, las vean y les den “like” para convertir ocioso en un potencial político, porque además son todólogos, o bien lo que es peor en un comunicador porque se convencen tanto de sus idioteces que terminan creyendo que hasta son periodistas y ahí nos llevan en la balastra a los que sí somos y eso si me molesta porque hasta espectáculos ridículos y chocantes montan y a los que por supuesto acuden tontos a los que les regalan las entradas y solo llegan a dormirse aún circo barato que para colmo es transmitido en televisión abierta, pero en fin cada loco con su tema.    

Vos les preguntas a los tales “Influencer” ¿y usted a que se dedica? y entonces no importa que sea un chavalo que no sabe cómo se llama o un viejo que cree que con el ala mata, él o ella te dice; Soy Influencer y te lo dice con propiedad y se jactan de tener miles de seguidores en las redes “sociales” por las que les pagan ¿y saben qué? en la neta como dicen los mexicanos, ninguno de ellos llegó a vender, aunque fuera un alfiler.

Yo no soy ajeno a las redes sociales me sirven para nutrirme de fuentes serias, porque también las hay e igualmente para informar y opinar en los diversos grupos a los que pertenezco donde soy parte de comunidades y pensamientos afines porque cuando uno se expresa en grupos donde no hay coincidencias políticas, ideológicas, sociales o culturales, una opinión contraria equivale a lanzarse en clavado a una piscina llena de pirañas donde la dignidad y el honor de quien disiente desaparece en las tapas de un cardumen de vulgares que tienen como insulto de arranque a nuestra santa madre.

Pero bueno contra eso hay un mecanismo de defensa que yo uso muy frecuentemente porque uno no puede, por sanidad mental, estar respondiendo a vulgares que, por ser ignorantes y profesionalmente imbéciles, a lo mejor merecerían, y se los voy a repetir porque la última vez que lo hice les dolió y lo digo solo metafóricamente, ser metidos en una licuadora gigante y batirlos, pero el problema después es donde tirar tanto chingaste porque hasta la basura protestaría por verse pringada de cualquier chanchada la que sudan, la que fétidamente asquea, la que en vida personifican los que son hijos de la maldad.

Yo puedo entender y por eso cuando me refiero a Facebook particularmente hablo de un mundo inhóspito, que los vagos y resentidos suban tantas brutalidades y hasta opinen tan vacíamente sobre muchos temas, pues además son amplios porque lo conocen todo, pero lo que no puedo entender es que individuos o individuas, apropósito de la equidad de género, aparentemente, con al menos un dedo de frente, no solo hagan lo mismo que los insultólogos y los brutólogos, sino que superen a los pandilleros de las redes sociales porque ya la característica de la maldad y la perversidad cambia cuando la perfilan desde las páginas cibernética en sus diferentes modalidades, pero como medio de comunicación para prestarse a atacar a los que se supone estamos en una misma línea de propósitos.

Hay intereses afines y comunes entre los propósitos politiqueros del terrorismo cibernéticos y las plataformas del odio desinformador. A los primeros se les puede dispensar y como pena por el daño que causan podemos bloquearlos, pero no puedo decir lo mismo de las cuentas que en Facebook tienen el partido virtual de la carretera norte, La Prensa, S.A, Confidencial, 100% mentiras, Cipermetrina con cafe, Artículo 666, Nicaragua calumnia de la sucia, hedionda e imbañable de la Jennifer Ortiz y otros que, aunque no pasen de ser renacuajos y sapas del imperio, no dejan de ser una vergüenza para Nicaragua que, yendo hacia adelante, va tomada de los brazos de sus mejores hijos, de esos hijos que sabemos quién es ciudadano del país y quien es una cucaracha en cualquier parte.

La inmensa mayoría de los nicaragüenses se sabe intoxicada por los medios del odio que menciono. La inmensa mayoría de los nicaragüenses quisiera ver cerrados a estos estanques venenosos porque nadie duda del inmenso daño que hicieron al país estos plumarios, microfoneros, espantos televisivos, lombrices cibernéticas y terroristas, que son confesamente mercenarios y que todos los días escriben y dicen cosas que indignan no porque vayan contra Daniel Ortega, Rosario Murillo o el FSLN, a quienes no pueden  vencer en elecciones, sino que le hacen daño a Nicaragua y gozan también con el daño que otros le hacen al país desde afuera, ante quienes servilmente se cuadran y ni siquiera se quedan solo con divulgar el daño, sino que son parte de la elaboración, de la estrategia, de la ejecución y de la sangre que manan tras cada herida que abren y todo eso debe conducirnos a pensar sobre si realmente lo combatimos o lo promovemos.

Para quienes lo piensen o lo sospechen tienen mucha razón, esto molesta, perturba y nos hace hervir la sangre porque es aborrecible que todos estos individuos o empresas mediáticas, donde unos son lacras indigentes y otros son lacras de sangre azul, brincan de felicidad cada vez que el amo imperial nos agrede, nos sanciona, nos amenaza, como si nuestros cruceros, fragatas, acorazados, portaviones, submarinos, nuestros Mig o nuestros misiles hipersónicos y nucleares rodearan o apuntaran sus costas, y cuando al revés, nos bloquean, nos insultan y nos ladran es porque a voz en cuello gritamos que no somos parte de la bandera de las barras y las estrellas.

Lo más triste sin embargo no es el repaso de lo que acabo de hacer porque al final esa es la naturaleza del pichurria.

Lo triste es que desde las diferentes plataformas internáuticas o desde los grupos supuestamente sandinistas en WhatsApp hayan quienes se infiltren para reproducir expresiones que ofenden a personas que sí hemos sacado la cara, que sí hemos asumido un compromiso sólido e indeclinable con esta Nicaragua que es la mejor de todos los tiempos, mientras muchos de ellos en el 2018 lo primero que hicieron fue desdecir de Daniel Ortega, de Rosario Murillo, del FSLN y ser parte de la cofradía diabólica de aquel fallido golpe de estado.

Eso no se vale y por ellos pregunto: ¿Y los administradores de esos grupos en qué están qué hacen por no dejarse infiltrar o es que creen que el canibalismo es parte de la democracia?

A mí que me registren yo sé perfectamente de dónde vengo, yo sé perfectamente qué hice, yo tengo muy claro que me enfrenté al FSLN, siendo este mí verdadero origen político e ideológico y me enfrente a él no de la boca al labio y lo critiqué y me armé porque soñaba con la Nicaragua que hoy tenemos y jamás con la que en el 2018 los traidores quisieron robárnosla, después de ahogar en sangre.

Hay individuos que piensan que las enemistades o los enemigos deben ser para siempre o que las amistades o los amigos son para siempre y eso no es verdad porque la verdad nos cruza y hace posible que los que antes no nos podíamos ver nos demos la mano franca como también hace posible que aquellos que un día fueran amigos se distancien sin retorno como se hizo con los traidores que promovieron regalar a Nicaragua al extranjero y que en el contexto del 2018 nos fueron a buscar a nuestras casas para maternos junto a nuestras familias así que no se hagan ahora los lastimados.

Ojalá que esto lo puedan entender los que creyendo tener un dedo de frente y proclaman ser revolucionarios no se sigan prestando a ser correas de transmisión de los objetivos de los enemigos de nuestro país y que los administradores de esos grupos de los que ya hablé actúen y saquen a cada manzana podrida que pretenda malear el canasto de los que sí somos y no decimos ser.        
   
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

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