Se cumplen 48 años de un hecho histórico y sangriento que dio paso al despertar de un pueblo, la Gesta Heroica de Los Sabogales, donde cayeron abatidos el Comandante Camilo Ortega Saavedra, Rito Moisés Rivera y Arnoldo Quant, tres valientes Héroes cuyos ideales han florecido en las nuevas generaciones de nicaragüenses.
El escenario de lo ocurrido aquel 26 de febrero de 1978 en el departamento de Masaya, en la comunidad indígena de Monimbó, dejó huellas en quienes presenciaron la crueldad de la guardia de Somoza, ahí no hubo piedad ante la inocencia de niños, mujeres, ancianos y jóvenes, solo quedó el dolor y la impotencia de no haber podido salvar esas vidas.
Sin embargo, hubo algunos que lograron resguardarse antes de la destrucción del sitio donde se encontraba el Comandante Camilo, hablamos de Víctor Hugo Granados Martínez, conocido en ese entonces como “Carlitos”, quien era apenas un niño de diez años, hoy a sus 57 años recuerda lo difícil que fue sobrevivir a esa situación.
“La guardia de Somoza se regó alrededor de la casa, aquí solo existían tres casas, nosotros estábamos en la del centro (actual Museo Comandante Camilo Ortega en Masaya) la casa era de madera y tenía orificios por donde observaron que adentro estaba el Comandante, la guardia nos dio 10 minutos para que saliéramos. Recuerdo que abracé la pierna de Camilo producto de los nervios y él pidió que respetaran a las mujeres y los niños”, reseñó.
Sin embargo, la petición de Camilo no fue suficiente y como verdaderos asesinos, los guardias rociaron de combustible la vivienda, con el objetivo de acabar con todos.
“Camilo nos dijo que nos saliéramos, me fui por el costado sur de la casa, mi madre y hermanos salieron por el frente de la casa hacia un plantío de yuca. Recuerdo que corrí y fui a dar a un cauce, sitio que fue mi salvación, logrando escapar de las balas lanzadas por la guardia”, puntualizó.

Camilo antepuso su vida por la niñez y las familias
El Comandante Camilo Ortega, un joven heroico, de convicción plena, fue un ejemplo para sus compañeros de lucha y se caracterizó por mantener viva la unidad entre los miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), siendo nombrado por ellos como el “Apóstol de la Unidad Sandinista”.
El acto de amor de Camilo hacia el pueblo nicaragüense fue más que evidenciado en el actuar con "Carlitos", quien nunca olvida las últimas palabras que le expresó el Comandante.
“Yo a Camilo lo quise como un padre. Él me quiso como un hijo y antes de llegar al cauce escuché detonar las bombas que tenían para defenderse y las dos pistolas calibre 45. Él resguardó nuestra retirada, prácticamente dio la vida, nos orientó, nos cobijó y abogó con la guardia por nuestras vidas, era capaz y lo hizo. Entregó su vida por los niños, por las madres, fue un extraordinario compañero desde que lo conocí. Un hombre amable, cariñoso, bondadoso, se preocupaba por las condiciones de salud de sus compañeros”, recalcó.

El inicio de una transformación social con rostro de niñez
La sangre de Camilo, Rito y Arnoldo, abonaron a la construcción de una Nicaragua con rostro de niñez, de mujer, de familia, un proceso que ha permitido la creación de políticas que garantizan una sociedad igualitaria, digna, siendo la paz un derecho para todos.
Tras 48 años de ese momento crucial en la historia, se continúa trabajando en esos ideales de los Héroes y Mártires, los que soñaron con esa Nicaragua donde los niños pudiesen jugar en los parques, con acceso a la educación, salud y siendo protagonistas de un país seguro.
Giomar Irías, secretaria política del departamento de Masaya, declaró que “el Comandante Camilo a través de su legado nos enseñó la unidad, además, la protección y la sensibilidad humana que tienen nuestros Héroes es grandísima, porque en primer lugar, están nuestros niños, nuestras familias, nuestras mujeres y siempre el revolucionario ha demostrado que es capaz de dar su vida por este pueblo. Siempre nuestros Héroes han demostrado que dieron su vida por este pueblo, por los niños, por eso nosotros, recogiendo su legado, mantenemos vivo el compromiso con los niños, con nuestras mujeres y familias”.

La niñez es el presente y futuro de esta patria soberana y desde las trincheras revolucionarias se construyen espacios para que logren crecer plenos, llenos de amor y con la confianza de contar con un gobierno que se preocupa por ellos.
“Nuestros niños, los Mimados de la Revolución son el presente de esta nación y junto a los jóvenes son partícipes y protagonistas de los nuevos triunfos, de los que gozamos desde hace 19 años, guiados por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario, quienes han estado al frente de nuestra patria. Ante la memoria de nuestros Héroes y Mártires de Los Sabogales, les decimos que estamos preparados para ser los continuadores de este proceso revolucionario”, concluyó Daniela Sánchez, coordinadora departamental de Juventud Sandinista.













