El 19 de febrero de 1978 inició en la ciudad de Masaya la insurrección del barrio indígena de Monimbó, un levantamiento que se extendió hasta el 26 de ese mismo mes y que quedó registrado como uno de los episodios decisivos dentro del proceso insurreccional que vivía Nicaragua desde octubre de 1977, en medio de una escalada de movilizaciones, protestas y operaciones armadas que venían desarrollándose en distintas regiones del país contra el régimen somocista.

Días después, el 2 de febrero, se registraron el ataque al comando de la Guardia en Rivas y la toma de Granada dirigidos por el Comandante Camilo Ortega, lo que evidenciaba un escenario nacional en abierta confrontación.

A partir del 7 de febrero de 1978, Masaya y particularmente Monimbó amanecieron bajo presencia armada con tropas y medios desplegados en las calles, sin embargo, el 10 de febrero, durante una misa celebrada en la iglesia de San Sebastián, una multitud se movilizó y permaneció activa varios días, en un contexto de creciente organización popular dirigida por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y de acumulación de fuerzas que ya venía desarrollándose en el país contra la dictadura.

El 19 de febrero los habitantes de Monimbó se alzaron en armas luego de jornadas continuas de protestas, la acción contó con respaldo de estructuras del FSLN organizadas en el Frente Oriental, bajo la conducción de dirigentes como Camilo Ortega, Hilario Sánchez y Ulises Tapia Roa. La insurrección estableció un sistema defensivo dividido en tres sectores ubicados al este de las Cuatro Esquinas, en las Lomas de Sandino y dentro del propio barrio.

Durante los días siguientes la Guardia Nacional intentó recuperar el control sin lograrlo, pese a emplear helicópteros artillados y armamento pesado. La resistencia de los habitantes de Monimbó se mantuvo con recursos limitados, entre ellos armas de caza, herramientas agrícolas adaptadas y artefactos artesanales, contraste que evidenció la diferencia entre el poder militar de la dictadura y los medios populares.

El 21 de febrero, fecha que honra la memoria del General Augusto C. Sandino y su legado de lucha antiimperialista, se levantaron barricadas y se intensificaron acciones en distintos sectores de Masaya, Ese día también se pronunciaron discursos alusivos a la lucha histórica contra la dictadura, lo que dio mayor fuerza y sentido político a la insurrección. 

Las movilizaciones y enfrentamientos se extendieron a otros barrios, ampliando el alcance del levantamiento. 

Ante la imposibilidad de controlar el territorio levantado en resistencia, la Guardia Nacional incrementó su ofensiva, El 26 de febrero lanzó un ataque de gran escala con apoyo de artillería y unidades blindadas. En esa fase final, durante la gesta de Los Sabogales, murieron combatientes y civiles, entre ellos el Comandante Camilo Ortega, Arnoldo Quant Ponce y Rito Moisés Rivera, nombres que desde entonces quedaron registrados en la historia nacional.

La insurrección de Monimbó se desarrolló simultáneamente a la ofensiva popular que se vivía en el país desde finales de 1977 y que continuaría hasta el triunfo del 19 de julio de 1979. En ese momento, el levantamiento de Masaya fue señalado como una de las primeras expresiones en las que un barrio entero se insurreccionó y resistió abiertamente frente a la Guardia.

Este 26 de febrero se conmemora el 48 aniversario de la gesta heroica de Monimbó, una fecha inscrita en la vida de un país como símbolo de resistencia y dignidad del pueblo nicaragüense. En ocasión de este aniversario, la Compañera Rosario Murillo resaltó el significado profundo de esta fecha en la memoria nacional y expresó: 

“Monimbó que es Nicaragua, a los héroes de Monimbó, nuestro pueblo que honra todos los días a sus héroes, que honra a sus mártires”. 

Asimismo, subrayó que “es posible porque venimos de esa historia heroica, de esa historia valiente, de esa historia valerosa, de esa historia que nos ha permitido luchar y vencer desde una dignidad suprema, dignidad nacional”. 

En ese mismo mensaje, reiteró: “Vamos a estar toda la semana celebrando a Monimbó, a los héroes, a los mártires, a las batallas que allí celebraron y que nos permitieron alcanzar el triunfo y alcanzar todos estos triunfos porque la base de toda la victoria de hoy está en nuestra historia y está en la capacidad de lucha de nuestro pueblo en todas partes”. 

Más adelante, señaló: Monimbó es Nicaragua y estaremos celebrando la vida, la vida eterna de nuestros héroes y celebrando el ejemplo, el legado. Y cómo esa vida de ellos, esa vida suya nos da vida a todos”. 

Finalmente, afirmó: “Gracias infinitas al Padre Celestial para continuar librando las batallas, para continuar alzando la bandera que hoy es heroica de otra forma, pero es heroica porque Nicaragua es pueblo de héroes y historia heroica y aquí estamos librando las batallas contra la pobreza”. Concluyó la Copresidenta, Compañera Rosario Murillo.

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