En Nicaragua el protagonismo de la mujer se vive todos los días en los barrios, en las comunidades y en las instituciones públicas.

Esa presencia se ha fortalecido con políticas que desde 2007 impulsa nuestro Buen Gobierno Sandinista, situando la restitución de derechos y la participación de las mujeres como parte relevante del rumbo del país. 

En esta nueva etapa de la revolución se han abierto espacios para que miles de nicaragüenses participen activamente en la vida social, económica y política de la nación, reflejando un proceso en el que la mujer ha pasado a ocupar un lugar visible en la construcción del desarrollo y en los distintos espacios donde se toman decisiones.

Desde el acceso a salud gratuita y programas de prevención que incluyen campañas permanentes para la detección temprana del cáncer de mama y cervicouterino, la realización de pruebas de papanicolau para identificar lesiones a tiempo, jornadas médicas en centros de salud y hospitales, así como brigadas de salud en los barrios y localidades mediante ferias de salud y el programa Hospital en Mi Comunidad. 

También el seguimiento a mujeres embarazadas con controles prenatales periódicos que incluyen exámenes generales, valoraciones ginecológicas, aplicación de la vacuna contra el tétano y estudios especializados como la prueba IRH para prevenir complicaciones en la compatibilidad sanguínea entre la madre y el bebé. 

A esto se suma el funcionamiento de 179 Casas Maternas destinadas a proteger la vida de mujeres embarazadas, especialmente de zonas rurales, en espacios acondicionados con camas, áreas de cocina, baños, lavandería y actividades de acompañamiento mientras esperan el nacimiento de sus hijos. 

Igualmente, existe una política educativa que garantiza oportunidades para las mujeres desde la formación inicial hasta la universidad y la educación técnica, con doce Universidades del Pueblo Presidente fortalecidas y accesibles en todo el país, lo que ha permitido ampliar el acceso femenino a carreras profesionales y técnicas y superar el 50% de matrícula en distintas áreas de estudio, incluyendo campos que durante muchos años estuvieron dominados por varones como la ingeniería civil o la mecánica automotriz. 

Al mismo tiempo también se han fortalecido las condiciones para la mujer trabajadora mediante leyes que promueven la igualdad y programas sociales que respaldan a las madres, entre ellos los Centros de Desarrollo Infantil que garantizan el cuido de los hijos mientras ellas desarrollan su actividad laboral, así como políticas complementarias como la merienda escolar que contribuyen a la tranquilidad de las familias. 

Estos avances se acompañan con mecanismos de protección y prevención frente a la violencia a través de más de 400 Comisarías de la Mujer distribuidas en todos los departamentos y municipios del país, articuladas con distintas instituciones para promover la armonía familiar y fortalecer la conciencia de equidad entre hombres y mujeres.

La presencia de mujeres al frente de instituciones públicas y el impulso de programas productivos como Usura Cero, Hambre Cero y los proyectos de economía creativa, iniciativas que han permitido que miles de mujeres participen activamente en el desarrollo económico, social y comunitario del país y que su protagonismo deje de ser una aspiración histórica para convertirse en una realidad visible en la vida cotidiana de Nicaragua.

Los resultados de este proceso también han sido reconocidos fuera del país, informes del Foro Económico Mundial han ubicado a Nicaragua entre los primeros lugares del mundo en equidad de género y en el primer lugar de América Latina, destacando la presencia de mujeres en cargos ministeriales y su participación en el Parlamento nacional, donde el país ocupa el primer puesto mundial con mujeres al frente de ministerios y el tercer lugar en número de diputadas, indicadores que reflejan una participación política amplia y sostenida dentro de las estructuras del Estado y que muestran cómo la presencia femenina forma parte activa de la conducción institucional y de la toma de decisiones.

Ese protagonismo también se proyecta en espacios internacionales como la Cumbre Global de Mujeres celebrada en Beijing en 2024, donde la Compañera Camila Ortega Murillo destacó que en Nicaragua la participación femenina es parte esencial de la Revolución Popular Sandinista y del desarrollo nacional, una visión que se resume en una idea clara, sin la participación de la mujer no hay revolución, una afirmación que hoy se confirma en cada barrio, en cada comunidad y en cada espacio donde las mujeres continúan construyendo el presente y el futuro del país.

Otro de los grandes logros de Nicaragua y que podemos destacar en estos días previos a la conmemoración internacional del Día de la Mujer, es un hecho histórico que resume el camino recorrido por las mujeres nicaragüenses. Nuestro país cuenta hoy con una mujer ocupando el más alto nivel de conducción del Estado, la Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de la República, resultado de una Constitución que restituye la igualdad de género también en la organización del poder público. 

Su trayectoria política y revolucionaria la ubica como una figura protagónica en la historia reciente de Nicaragua, desde su participación en la lucha contra la dictadura somocista, la defensa del sandinismo en momentos difíciles, su papel en la consolidación de la paz y la reconciliación nacional y su impulso permanente para abrir espacios de participación a las mujeres en todos los ámbitos de la vida del país. 

La presencia de una mujer en la Copresidencia refleja el cambio profundo que ha vivido Nicaragua, donde las mujeres han pasado de ser relegadas durante décadas a ocupar espacios decisivos en la dirección del país y en la construcción de un modelo que reconoce su protagonismo en la vida social, económica y política de la nación.

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