A pesar del dolor y de tener el "corazón partido" tras la dramática derrota ante Países Bajos, los más de 6 millones de nicaragüenses deben sentir un profundo orgullo por su Selección Nacional de Béisbol que lo dio todo en el terreno de juego. El equipo luchó hasta el final, aunque lamentablemente no logró obtener victorias en el Clásico Mundial de Béisbol 2026

En su primer encuentro ante República Dominicana, el viernes 6 de marzo, Nicaragua mantuvo un aguerrido empate durante cinco entradas, pero al final sucumbió con marcador de 12-3 ante la novena quisqueyana.

Después, el sábado 7 de marzo, la escuadra pinolera, durante 26 out (8 entradas y dos tercios de inning), mantuvo contra la pared a Países Bajos; este último terminó ganando el encuentro 4-3, con un lapidario jonrón de 3 carreras.

¡Sí! Eso hizo Nicaragua con la bravura que lo caracteriza, contra dos equipos que se armaron con peloteros, muchos de ellos de élite que forman parte de los conjuntos del béisbol profesional de las Grandes Ligas de Estados Unidos.

Para los pinoleros, que respiran y mastican béisbol desde hace más de 130 años, lo más doloroso del Clásico Mundial de Béisbol 2026, y que los marcará durante muchos años, incluso décadas, fue la derrota contra Países Bajos.

El escenario descorazonador de esa tarde del sábado 7 de marzo, que trajo amargura y llanto para el equipo y aficionados nicaragüenses, fue el estadio loanDepot Park de Miami, Florida, Estados Unidos.

Y el "detonante" que lo provocó fue el lanzamiento de 94.5 millas por hora (mph) que hizo el pícher nicaragüense Ángel Obando, que fue regresado, no por un bateador cualquiera, sino por el zurdo Ozzie Albies a una velocidad de salida de 106.1 mph y depositado en las graderías, entre el jardín central y derecho; fue un vuelacerca que tuvo una distancia de 411 pies.

Ante ese aterrador momento de angustia y frustración que dejó en shock a todos, principalmente al lanzador Obando, nadie podía hacer nada, ni siquiera el legendario Dusty Baker, timonel de la escuadra nicaragüense.

El mánager, además de legendario, es muy sabio; antes del inicio del Clásico Mundial de Béisbol 2026, se topó con un aficionado nicaragüense, quien le dijo que él era la "esperanza", el "mesías" para la Selección Nacional de Béisbol.

Baker, en un tono jocoso, le respondió al aficionado que, aunque no era el "mesías", se sentía emocionado por dirigir al conjunto pinolero; también reconocía la emoción de los aficionados y el gran corazón de los nicaragüenses.

Pecando de "románticos", los nicaragüenses con Baker al mando del equipo pinolero, tenían la esperanza de llegar más largo en el Clásico Mundial de Béisbol 2026; pero siendo realista, Baker fue claro cuando le respondió al aficionado que él no era el "mesías", con esa palabra, el legendario mánager de MLB lo resumía todo; sabía con el equipo que iba al clásico y a quiénes iba a enfrentar.

El equipo lo dio todo en el terreno de juego 

El conjunto pinolero, en todos sus partidos, lo dio todo en el terreno de juego, pero la realidad de las cosas es que no podía hacer "magia" ante equipos plagados de superestrellas que brillan con luz propia en el mejor y más rentado béisbol del mundo, como lo es la MLB de Estados Unidos.

Este Clásico Mundial de Béisbol 2026 dejó muchas lecciones para el seleccionado nicaragüense, que debe poner en práctica en un futuro; una de ellas es atacar las debilidades que surgieron en cada uno de los encuentros y superarlas, para el próximo Clásico Mundial, en el que Nicaragua aspire a participar.

También es meritorio reconocer que, aunque Nicaragua se veía como "David contra Goliat", luchó de "tú a tú" contra equipos como República Dominicana, con quien se fajó en un empate 3-3 hasta el quinto inning; que se disipó en el sexto episodio, cuando Junior Caminero disparó jonrón ante el relevista nicaragüense Stiven Cruz. Ahí finalizó el empate, cuando la pizarra se puso 5-3 a favor de Dominicana, y se esfumó la victoria.

Todos los peloteros, el cuerpo técnico, el mánager Dusty Baker lo dieron todo en el terreno de juego; pero es meritorio resaltar el trabajo que hizo el pícher Erasmo Ramírez, durante cinco entradas contra Países Bajos, sacando la casta de un Grandes Ligas.

También destaca el bateo encendido de Ismael Munguía, quien se consolidó como la "bujía" de la tropa nicaragüense; además, sobresalieron las actuaciones de Freddy Zamora, Omar Mendoza y Jeter Downs; incluso, la actuación de 3 entradas de Ángel Obando, antes de recibir el jonrón de Albies.

Obando, un espigado lanzador, fue magistral amarrando al equipo de Países Bajos, hasta que sucumbió ante el cuadrangular de Albies, el estelar segunda base de los Bravos de Atlanta, en las Grandes Ligas.

En su tercer encuentro del Clásico Mundial de Béisbol 2026, el domingo 8 de marzo, la novena nicaragüense fue derrotada por Israel con marcador 5-0. Se destacó el trabajo que hizo Carlos Rodríguez, pícher abridor, por la escuadra pinolera, que lanzó 4.0 entradas de una carrera en el partido.

El lunes 9 de marzo, en su cuarto y último partido en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, Nicaragua cayó con marcador de 4-0 ante Venezuela.

El equipo pinolero se ganó, aún más, el respeto de cada uno de los conjuntos a los que se enfrentó en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, después de su segunda experiencia consecutiva en un clásico, tras haber participado en 2023.

La tropa pinolera está ansiosa por regresar de nuevo al escenario, para el próximo Clásico Mundial que está previsto, de momento, para el 2029; por supuesto, debe ganar su boleto en un torneo preclasificatorio.

Además, si en un futuro quiere aspirar a más en un torneo internacional, la tropa nicaragüense tiene que trabajar mucho en la ofensiva, afinar más el cuerpo de lanzadores, nutrirse más de clínicas y técnicas y, sobre todo, explotar el talento en " bruto" y "pulirlo" al máximo.

Mientras tanto, los nicaragüenses deben estar orgullosos de su Selección Nacional de Béisbol. 

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