Las predicciones que le hizo un vecino a los padres de Norchad Omier, quien le dijo “ese niño será un campeón”, se consumaron cuando el espigado muchacho debutó el 2 de marzo de 2026 con Los Ángeles Clippers, equipo de la National Basketball Association (NBA), de Estados Unidos.

Halsted Omier, padre de Norchad, recuerda: "Cuando él era bebé, nosotros teníamos un vecino, que tal vez no le he dicho esto casi a nadie, o sea, y el vecino era muy amable, lo queríamos bastante, su nombre era don Ramón, Rayman Downs, y él cuando miró a mi hijo, dice: 'Wooo', ese niño va a ser un campeón, y  usted no me la va a creer, pero ustedes me van a recordar. Y, entonces, yo me ponía todo pensativo, ¿Campeón? Yo lo que se me vino a la mente es el boxeo, pero yo decía: no creo, porque a mí me gusta ver el boxeo, pero no estoy de acuerdo, entonces, yo dije: mi hijo no va a estar boxeando".

El padre de Norchad agregó. "Ahora que he visto sus logros, creo que las palabras de don Ramón se cumplieron".

Lo de "Gigante"

Lo de el "Gigante" no es antojadizo, porque Omier mide 2.01 metros de altura, que lo ha convertido en el ala-pívot de Los Clippers; en su debut jugó 5:19 minutos, anotó 1 canasta, con 3 rebotes.

Omier, de 24 años de edad, quien nació el 28 de agosto del 2001 en Bluefields, Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), marcó un hito en febrero de 2026, al convertirse en el primer nicaragüense en firmar un contrato de doble vía con Los Ángeles Clippers.

De niño soñaba con ser beisbolista; sin embargo, el talento se le veía en el baloncesto, el cual empezó a jugar a los 13 años, y de ahí en adelante, no ha parado de encestar, bloquear y capturar rebotes.

Su casa en el barrio Beholden, uno de los barrios más antiguos de Bluefields, aún guarda los relatos de una niñez marcada por la humildad y la fe.

"Yo siempre he soñado en grande"

En entrevista concedida a Erwin Espinoza, periodista del Cariber Sur, Omier fue enfático. "Yo sueño grande, yo siempre he soñado grande".

Rodney Cayasso, entrenador que descubrió a Norchad Omier, dijo que fueron al colegio donde estudiaba el muchacho: "Estaba en una clase de Educación Física, estábamos buscando talentos, vimos su estatura y le preguntamos si él quería aprender a jugar baloncesto y él nos dijo que sí, y que él no sabía a dónde ir. Nosotros lo invitamos y él llegó con sus amigos, y ese equipo después salió campeón centroamericano (de baloncesto)".

Carolina Jaenstchke, abuela de Norchad, lo recuerda creciendo en estatura y bondad. "Yo me siento muy orgullosa de él, que él ha sido muy humilde y él siempre, todos los triunfos que él ha tenido, dice que es para la gloria de Dios. Él siente que Dios le ha guiado, lo ha cuidado y ha llegado hasta ahí, porque es la voluntad de Dios".

Martín Jackson, entrenador de la Academia Real Estelí, aseguró que de las academias han salido buenos jugadores: "De ahí salió Norchad y haremos más Norchad; él rompió el hielo en Centroamérica".

Norchad Omier, del baloncesto profesional de los Estados Unidos, es una prueba viviente de que los cielos del Caribe no tienen límites, de que las palabras tienen poder y que de lo que tu boca confesare, eso se hará.

Mientras tanto, en la tierra que lo vio nacer, se sigue celebrando cada paso de este "Gigante".

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