La niñez en Nicaragua se ha convertido en un eje dentro de las políticas públicas impulsadas por el buen gobierno sandinista, con un enfoque que integra y desarrolla acciones en salud, educación, protección y acompañamiento familiar en todo el territorio nacional. Estas decisiones forman parte de una estrategia permanente que ha llevado a que niñas y niños participen como protagonistas en los diferentes programas que se llevan a cabo, con presencia directa en comunidades, escuelas y hogares.
En el ámbito de la salud, el modelo familiar ha permitido fortalecer la atención integral desde los primeros años de vida, garantizando seguimiento constante al crecimiento y desarrollo, asegurando esquemas de vacunación oportunos, promoviendo el control nutricional y brindando atención preventiva de forma permanente. Asimismo, la aplicación de normativas como la atención integral a la niñez ha venido a reforzar la atención en salud, ampliando su alcance más allá de la consulta médica y llevándola hacia la familia y el entorno cercano como espacios de cuidado permanente.
Los datos del Censo Nutricional 2025 reflejaron un despliegue amplio en todo el país, con más de 522 mil niños y niñas evaluados en peso y talla, lo que ha permitido conocer de manera directa las condiciones de salud, anticipar posibles riesgos y tomar decisiones a tiempo para atenderlos. Este proceso, desarrollado en los 153 municipios mediante visitas casa a casa y en centros educativos, evidencia una cobertura territorial que busca reducir brechas y asegurar atención temprana.
En el campo educativo, el acceso a la educación y la permanencia en las aulas se garantizan con acciones concretas que permiten que estudiantes continúen sus estudios sin interrupciones, incorporando y desarrollando educación inclusiva en centros como la Escuela Melania Morales, donde estudian con distintas condiciones, desde limitaciones motoras hasta síndrome de Down y otras necesidades educativas, avanzando en primaria con acompañamiento especializado.
A esto se suma la educación gratuita en todo el país, la entrega de la merienda escolar diaria y el Bono Presidencial al inicio del año escolar, que beneficia a miles de familias y facilita útiles y condiciones para asistir a clases, mientras el trabajo con familias y comunidades refuerza la asistencia y contribuye a reducir la deserción escolar.
El marco legal que respalda estas acciones se sustenta en el Código de la Niñez y la Adolescencia y en el Código de Familia.
La Ley 287 establece en su artículo 1 que la protección integral de niñas, niños y adolescentes debe ser garantizada por la familia, la sociedad, el Estado y las instituciones privadas, mientras el artículo 7 fija como prioridad absoluta derechos vinculados a la vida, la salud, la educación, la alimentación y la convivencia familiar.
A esto se suma el Código de Familia, que reconoce a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y refuerza la obligación compartida de asegurar el cuido, la formación y el bienestar de la niñez.
A nivel internacional, la Convención sobre los Derechos del Niño establece estándares que han sido incorporados en las políticas nacionales, reconociendo el derecho al desarrollo físico, mental y social, así como la participación, y la protección frente a cualquier forma de violencia, o exclusión, A partir de estos principios se han impulsado programas que buscan asegurar el bienestar de la niñez en distintos ámbitos.
Y sobre este tema tan humano la Copresidenta se ha pronunciado con profundo cariño y una sensibilidad constante hacia la niñez, la Compañera Rosario Murillo ha reiterado en múltiples espacios que el centro de toda política, de todo esfuerzo social y humano, debe ser el bienestar de las niñas y los niños de Nicaragua.
Su visión no se limita a garantizar derechos, sino a cultivar una infancia plena, alegre, segura y digna, donde cada niño crezca acompañado, protegido y amado en una Nicaragua de paz y oportunidades. En ese espíritu, expresó: “Los niños nacen para ser felices y para vivir la infancia, los mejores años, dicen, decimos, aprendiendo, sonriendo, jugando, reconociendo la vida en todas sus dimensiones”.
“Un abrazo a todos los niños de Nicaragua, esta Nicaragua de paz y bien, de alegría, de colores, de sabores, esta Nicaragua que nos pertenece a todos, esta Nicaragua donde vivimos todos y donde garantizamos que se respete el derecho de los nicaragüenses a protagonizar todos los procesos sociales, el protagonismo económico, la producción, el emprendedurismo, el comercio, protagonizar todos los procesos constitucionales, institucionales, de la democracia protagónica, participativa, protagonizarlos nosotros los nicaragüenses”, finalizó.













