En Nicaragua, hablar de Semana Santa es hablar inevitablemente del pescado, un alimento que se vuelve protagonista en los hogares, en los mercados y en las mesas familiares incluso antes de que inicie formalmente la Semana Mayor. Aunque la temporada arranca este próximo domingo, desde ya el movimiento en los centros de compra refleja cómo las familias comienzan a prepararse para mantener una tradición que combina fe, con la costumbre y el consumo cotidiano, donde el pescado no es solo un ingrediente, sino parte de una práctica que se repite año con año en todo el país.
En ese contexto, si bien durante estos días también se consumen otros mariscos como camarón, pulpo, chacalín, jaiba, sardina seca y distintas variedades provenientes tanto del Pacífico como del Caribe, el pescado sigue siendo el más buscado y el que domina la preferencia popular. Su versatilidad en la cocina, la variedad de especies disponibles y su presencia histórica en la dieta durante la Cuaresma lo colocan por encima de cualquier otro producto del mar, manteniéndose como el eje central de los platillos tradicionales de esta temporada.
La pesca y la acuicultura continúan siendo en 2026 una pieza clave dentro del modelo productivo nacional, no solo por su aporte en exportaciones, sino por su capacidad de generar empleo y abastecer los mercados.
A lo largo del país, miles de familias dependen de esta actividad que alimenta a las comunidades costeras, se extiende hacia las zonas rurales y llega hasta los centros urbanos, formando una cadena que va desde la captura hasta la comercialización directa en los mercados. El desempeño más reciente del sector pesquero refleja una base sólida sobre la cual se sigue trabajando.
En el primer cuatrimestre de 2025 se reportaron alrededor de 50 millones de libras de producción, con un cumplimiento cercano al 99 % de la meta prevista, mientras que las exportaciones superaron los 24 millones de libras, alcanzando más del 109 % de cumplimiento y generando divisas superiores a los 70 millones de dólares. En ese volumen destacan especies de pescado como tilapia, pargo, guapote, mojarra y robalo, que mantienen una alto protagonismo en el consumo nacional como en la dinámica comercial del sector.
En los mercados, comedores y hogares de nuestra Nicaragua Bendita, Libre, Digna y Solidaria, el pescado circula en una amplia variedad de especies como pargo, macarela, jurel, guapote, mojarra, robalo, bagre, ruco y tilapia, cada una con formas distintas de preparación que se adaptan a los gustos de las familias.
Se puede cocinar frito, asado, en sopa, en arroz, en tortas o seco, siendo este último uno de los más tradicionales en temporada de Cuaresma, donde se remoja previamente, se desmenuza y se mezcla con los ingredientes como tomate, cebolla, chiltoma, ajo, hierbabuena y jugo de naranja agria para darle sabor.
Su consumo se mantiene no solo por costumbre, sino por su aporte nutricional, ya que es una fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales que favorecen el funcionamiento del organismo y contribuyen a la salud, por lo que es recomendado en la dieta diaria y especialmente valorado en estos días donde la tradición y la alimentación se combinan en la mesa nicaragüense.
Recientemente, durante el lanzamiento oficial del Verano 2026, el Instituto Nicaragüense de Turismo, cumpliendo las orientaciones de nuestro Buen Gobierno Sandinista, presentó una agenda de más de 60 actividades en todo el país, incluyendo eventos recreativos, culturales, deportivos y gastronómicos que se desarrollarán en destinos de sol y playa, turismo rural y espacios tradicionales.
En estos destinos, el pescado también tendrá presencia en los principales puntos de afluencia como Pochomil, La Boquita, Granada, Xilonem, El Trapiche, Xilóa, San Juan del Sur, Huehuete y el Cañón de Somoto, donde las familias no solo llegan a recrearse, sino también a consumir los platillos típicos de la temporada, entre ellos el pescado frito, en sopa, en arroz y otras preparaciones que forman parte de la oferta gastronómica que acompaña estas actividades.
Previo a la Semana Santa y durante la misma, el pescado por tradición mantiene su vigencia constante en la mesa nicaragüense tanto en su forma fresca como seca preparado en recetas que se han transmitido por generaciones y que siguen vigentes en los hogares.
Se cocina en distintos platillos tradicionales con ingredientes básicos y sabores característicos de cada pueblo permitiendo que se adapte a distintas formas de preparación y consumo.
Este movimiento se mantiene activo en los mercados en el que se vende a diario en distintos tamaños y precios en los comedores donde se sirve como plato principal para las familias y en los hogares donde se cocina y se comparte como parte de la alimentación cotidiana y de la tradición culinaria del país.













