LAS DOS NICARAGUAS
Por: Carlos Alberto Escorcia Polanco
Nicaragua tiene una población, según los últimos cálculos demográficos de la ONU, compilados por “Worldometer,” de 7,081 millones de habitantes de los cuales el 78% vive dentro de las fronteras patrias y el 22% vive en el exterior, mayormente Estados Unidos, Costa Rica y España.
Lo anterior significa que cerca de 4 de cada 5 nicaragüenses vive dentro del país y solo un poco mas de 1 de cada 5 vive fuera de las fronteras patrias, hablando en términos estadísticos.
Aunque demográfica y migratoriamente hay dos Nicaraguas, no es a esa mera división geográfica o física a la que me refiero, sino a algo que va más allá de las fronteras materiales.
Existe una Nicaragua muy pero muy genuina, que existe con los pies puestos sobre la tierra. Una Nicaragua que ríe, que canta, que danza folklore en todas las ciudades, comarcas y cañadas que escribe poesía, que pinta paisajes típicos de, que escribe y compone música autóctona, que compite en torneos deportivos y conquista premios internacionales.
Existe una Nicaragua agropecuaria, que cultiva la tierra y ha convertido al país en “el granero de Centroamérica”, una Nicaragua que ya hace mas de 5 años alcanzo la soberanía alimentaria. Para decirlo en lenguaje vernacular “producimos todo lo que nos hartamos”, no solo granos básicos, sino huevos, leche, pollo, carne bovina, pescado, legumbres, etc.
Existe una Nicaragua de gente que trabaja duro, con un cada día más creciente numero de emprendedores, que con mucha iniciativa agresivamente buscan el pan nuestro de cada día, en todos los contornos de la patria.
Viví 34 años en los Estados Unidos y miré miles de personas durmiendo en las bancas de las paradas de los buses y debajo de los puentes, siempre me dije, si esto sucede en el país mas rico de la tierra, como será en mi pequeña Nicaragua, bloqueada y sancionada por los yanques.
Luego de jubilarme de la rama judicial del gobierno estadounidense, decidí regresar a mi linda Nicaragua. Ya llevo 2 años viviendo en la candente Managua y aun no salgo de mi asombro de lo que veo diariamente por todos los barrios y las calles de Managua, además de los departamentos porque he visitado por lo menos 6 departamentos, entre ellos León y Matagalpa.
No percibo, ni es que me parece, sino veo con mis propios ojos una economía boyante, en expansión por los cuatro costados. Me toca visitar los bancos un promedio de 3 veces por mes para asuntos personales y no importa si es día de pago o no, siempre hay filas interminables en todos los bancos.
Una noche me tocó llevar a mi niña de emergencia al hospital La Mascota. Cuando volvíamos a la casa, la niña me dijo que tenia hambre. Pasamos por la colonia 14 de septiembre, muy cerca del paso a desnivel de Rubenia. Eran casi las 12 de la noche.
Para mi sorpresa, a esas altas horas de la noche, en una fritanga de la 14, había una fila de más de ½ cuadra de gente esperando comprar gallo pinto con carne asada. Me pregunté a mi mismo: “es esta la ‘profunda’ crisis socio económica que leo en las redes financiadas por agencias del gobierno de ¿Estados Unidos”?
Temprano por las noches, todas las fritangas están llenas de gente, en los McDonald’s me ha tocado hacer fila mas del 60% de las veces que he ido. Y si es por el “auto Mac”, la historia es la misma. No importa si es un supermercado, un mercado popular (Mayoreo, Huembes, Iván Montenegro y el Oriental ya no se diga), siempre, siempre están repletos de gente.
En tiempos de la dictadura militar somocista, o sea la época de mi niñez y adolescencia, me tocaba ir a la escuela en buses amarillos, sobras de los yanques, buses chatarra que todos los días del mundo se descomponían en las calles de Managua.
Y me cuentan que durante los 17 años de gobiernos Lacayo Arnoldo Churruco Somocianos, pasaba lo mismo. La pobre gente tenia que bajarse de los buses y esperar el próximo bus. Algo semejante pasaba con los taxis, ya que la mayoría corrían en estado agónico.
Es verdad que la “ingeniería de tránsito” de Managua necesita una profunda revisión profesional, lo admito, pero en Managua ya hay mas camiones, buses y carros que la capacidad de la ciudad para absorberos. Son decenas de miles de motos, buses blancos nuevecitos, camiones de carga, chiquitos y grandotes que saturan todas las arterias de la capital.
Los albañiles, carpinteros y electricistas no se dan abasto ante la explosión de construcción de casas, no solo por los proyectos habitacionales del gobierno, sino por las miles de reparaciones y construcciones de casas que se construyen en todos los barrios de Managua. Lo digo porque lo veo diariamente, con mis propios ojos.
¿Entonces donde esta esa economía al borde del colapso de la que tanto hablan de manera repetitiva peor que un disco rayado por las redes sociales, quienes han hecho de la propaganda y el fanatismo antisandinista su “modos vivendi” a expensas de los contribuyentes del pueblo de los Estados Unidos?
¿Dónde está esa otra Nicaragua que diariamente nos pintan desde canales de garaje, financiados por los yanques? ¿Qué es lo que sucede entonces? Lo que sucede es que esa otra Nicaragua no existe en la realidad sino únicamente en la isla de la fantasía.
Recuerdo vívidamente que una calurosa tarde de septiembre de 1979, recién pasado el triunfo popular del 19 de Julio, a escasos dos meses, mientras viajaba en un bus urbano, por Plaza España, el bus iba repleto, era todavía de los buses chatarra amarillos, sobras de los yanques.
Yo estaba muy joven, pero observé a un señor que aparentaba unos 60 años, ponerse a decir barbaridades de la naciente Revolución que aún estaba en pañales. El hombre “macizo” iba de pie abarrado de las barras del techo de bus; de repente dijo: “esta mierda no llega a diciembre.”
Caramba señores, la revolución no llevaba ni 2 meses en el poder y ya este hombre pronosticaba el fin de la Revolución para solo 2 meses después, cuando hasta los perros y los gatos eran Sandinistas.
La otra Nicaragua que no existe en la realidad, es esa Nicaragua a la cual se refería el sesentón, que aun cuando el 99% de los nicaragüenses apoyaban con mucha pasión al Frente Sandinista, el no lo veía. Desde entonces “existe” esa otra Nicaragua, pero una Nicaragua que existe solo en la mente de los enemigos del pueblo.
Si, hay dos Nicaraguas; una que limita al norte con Honduras y al sur con Costa Rica. La otra Nicaragua, que existe si, pero solo en las redes sociales del golpismo, es la Nicaragua que limita al norte con el archipiélago de las Bahamas, al Oeste con Miami y al sur con la isla de Puerto Rico, llamada “el archipiélago de las Bermudas” también conocida como la isla de la fantasía en el mar de los Sargazos.
En abril de 2018, el mercenario e ideólogo del golpismo anti Sandinista, dijo que el gobierno del presidente Daniel Ortega caería en el mes de mayo. Por supuesto que el era sabedor de los planes de la rimbombante madre de todas las marchas para el 30 de mayo, donde todos los dirigentes desaparecieron por arte de magia de la tarima cercana a Metro Centro.
Todos los días del mundo, repiten peor que loras en guayabal que el gobierno de los copresidentes esta aislado: Ortega arrinconado, Ortega contra las cuerdas, Ortega muerto de miedo, Ortega sin salida, la economía nicaragüense en estado de coma, la economía nicaragüense al borde del colapso, en Nicaragua nadie quiere a Ortega.” Y la lista es infinita.
Y ahora que llegó Donald Trump al poder, andan cacareando más que “gallina culeca” y más alborotados que una Cocoroca de Waslala. Creen que ahora si les llego su hora y que el pueblo de Nicaragua se va a rendir ante el yanque invasor, lo cual no pudo lograr ni William Walker en 1856, ni el coronel William Butler en 1933.
Pero, ni ellos mismos se creen su cuento de Pancho Madrigal. Aunque Nicaragua es un país pobre, es rico en dignidad y en producción agropecuaria. Uno de sus mas “ilustres” mercenarios e ideólogo del tanque de pensamiento Dialogo Interamericano, le dijo a su compinche Carlos Fernando Chamorro hace un par de días que “la oposición nicaragüense no existe.”
Si los falsos y mentirosos pronósticos de los golpistas Chamorro Somocianos fueran ciertos, ya el gobierno de los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo fueran historia. Llevan 8 años repitiendo la misma historia, que el gobierno Sandinista esta al borde del colapso y que su fin llegara mas temprano que tarde.
De las dos Nicaragua, una es real y esta vivita y coleando en la realidad histórica concreta de la Nicaragua libre y luminosa. La otra “Nicaragua” solo existe en el “nauseabundo pantano del subconsciente” Freudeano de un grupo de mercenarios que “No pudieron ni podrán.”













