La música, el canto y la formación artística continúan transformando la vida de miles de niños, niñas y adolescentes nicaragüenses a través de los Coros y Orquestas Estudiantiles Rubén Darío del Ministerio de Educación (MINED), un proyecto gratuito que promueve el talento, la inclusión y el fortalecimiento de la identidad cultural nacional.

Erika Seyjas, coordinadora académica itinerante de Coros y Orquestas Estudiantiles del MINED, durante una entrevista en la Revista En Vivo de Canal 4, destacó que este programa abre las puertas a todos los menores interesados en desarrollar habilidades artísticas, independientemente de su condición social o física.

"Este es un proyecto totalmente gratuito. Todos los niños que tienen el deseo de aprender alguna disciplina, como en este caso el canto, son bienvenidos en cualquiera de nuestras sedes de orquestas, sedes de Coros Rubén Darío a nivel nacional o también desde este espacio que nos dio nuestro Buen Gobierno, que es la Escuela para Coros y Orquestas Alfredo Barrera", expresó Seyjas.

Comentó que muchos niños llegan motivados por la curiosidad y el interés que despierta la música al escuchar los ensayos desde las afueras de la escuela.

"Aquí llegan los niños, muchas veces pasan por el parque, solamente escuchan las notas musicales y se vienen porque les llama la atención. Entonces nosotros hacemos el proceso de inscripción y el avance viene de ensayo a ensayo", explicó.

La coordinadora académica señaló que los estudiantes reciben formación en técnicas de respiración, apoyo vocal, entonación y repertorio nacional, como parte de la Estrategia Nacional de Educación "Bendiciones y Victorias", impulsada desde el Eje 4 de Arte y Cultura.

"Es muy importante que nuestros chicos, nuestros jóvenes y estudiantes conozcan cuáles son nuestros compositores nacionales y cuáles son estas melodías. Lo que nosotros hacemos desde estos espacios es crear conciencia de orgullo nacional", afirmó.

Seyjas resaltó además el papel fundamental que desempeñan las madres, padres y tutores en el desarrollo artístico de los menores, señalando que el acompañamiento familiar fortalece la confianza y el aprendizaje de los estudiantes.

"Mientras el padre también entra en ese proceso de amar el arte y la cultura, ellos se integran. Hay ensayos donde están los mismos padres cantando o son los pioneros de hacer alguna celebración", dijo.

Asimismo, subrayó que este programa educativo se desarrolla bajo un enfoque inclusivo, permitiendo la integración de niños y niñas con discapacidades o condiciones especiales.

"Tenemos una educación de inclusión, las puertas están abiertas para todos. He tenido niños con problemas del habla que el cantar les ha ayudado y les ha potenciado enormemente. Aquí son bienvenidos y siempre tenemos inscripciones abiertas", sostuvo.

La docente aseguró que esta formación artística no solamente impulsa habilidades musicales, sino también fortalece valores, autoestima y capacidades cognitivas en los estudiantes.

"Vamos a tener ciudadanos seguros, capaces y comprometidos con nuestro gobierno. No es solamente el valor artístico, sino lo que hay más allá, las competencias, el desarrollo de las capacidades cognitivas. Estos son chicos que en clase se paran y dan sus exposiciones sin temor porque ya están acostumbrados a estar ante el público y saben lo gratificante que es un aplauso, en un futuro vamos a tener ciudadanos seguros de sí mismos con convicción", manifestó.

Más de 3.000 niños protagonistas

Por su parte, el profesor de música y codirector de las Escuelas de Coros y Orquestas Estudiantiles, Gregorio Fonseca, recordó que esta iniciativa comenzó en el año 2016 gracias a la voluntad política del Gobierno Sandinista y actualmente tiene presencia en todo el territorio nacional.

"Esto ha sido una sinergia para proyectar los talentos que podemos descubrir en cada orquesta y en cada coro. Hoy tenemos más de 3.000 niños participando en todas las escuelas y orquestas del país", detalló Fonseca.

Añadió que la Escuela Alfredo Barrera nació con el objetivo de potencializar a los estudiantes con mayores talentos, quienes posteriormente comparten sus conocimientos con otros niños y jóvenes.

Fonseca destacó que "esta es como una bola de nieve, vienen profesores, instructores de otros lados, de otras nacionalidades a capacitar a los instructores de aquí de la escuela y justamente eso hace que la educación sea más sólida musicalmente".

"Es la primera vez que esta experiencia se ha masificado de esta manera en Nicaragua. Nuestro gobierno ha llevado la cultura a espacios donde antes fue negada por mucho tiempo y que hoy tienen ese privilegio de hacer música felices", indicó.

Una forma de expresarse y valorar la cultura

Entre los protagonistas de este proyecto destaca la joven Ariana Izamar Trujillo Hernández, quien afirmó que encontró en el coro una forma de expresar sus sentimientos y valorar la cultura nacional.

"Elegí ser parte de este coro porque quería aprender a cantar y luego me di cuenta de que era una manera linda de expresar mis sentimientos y demostrar la cultura que tenemos en el país", expresó.

Otro de los estudiantes es Wálter Sánchez, fundador del coro hace tres años y alumno de tercer año de secundaria, quien aseguró que la música se ha convertido en una de sus mayores pasiones.

"Mi familia siempre llega a apoyarme cuando tenemos presentaciones y me dicen que están orgullosos de mí y que siga adelante", comentó.

Asimismo, Enrique Javier Rayo Parrales, tiene 15 años y es integrante de la orquesta sinfónica estudiantil, señaló que formar parte de este espacio representa una gran responsabilidad y una oportunidad de crecimiento personal.

"Siento que soy un ejemplo para otros jóvenes. Mi sueño es tocar en grandes óperas y seguir creciendo en la música", afirmó y aagregó que todos tienen la oportunidad de formarse musicalmente.

Las padres de familia también destacaron el impacto positivo que este programa ha tenido en la vida de sus hijos, especialmente en niños con condiciones especiales.

Sara Balladares relató que su hijo de 12 años, diagnosticado con síndrome de Asperger y trastorno de hiperactividad, ha encontrado en la música una herramienta para desarrollar sus emociones y sentirse aceptado.

"Estoy agradecida con nuestro gobierno y el Ministerio de Educación porque no hacen a un lado a estos niños. Mi hijo se siente aceptado y ha avanzado muchísimo como ser humano", expresó.

De igual manera, Sandra Gutiérrez aseguró que la formación artística ayudó significativamente en el comportamiento y desarrollo emocional de su hijo.

"Él era muy hiperactivo y ahora en el colegio sus maestros me felicitan por el cambio que ha tenido. Está en coro, toca flauta y piano. Estas oportunidades solo son posibles en tiempos de paz", señaló emocionada.

A través de esta estrategia educativa y cultural, el Ministerio de Educación continúa promoviendo espacios de aprendizaje artístico gratuitos, inclusivos y enfocados en fortalecer el talento, la identidad nacional y el desarrollo integral de la niñez y juventud nicaragüense.

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