La construcción de un sistema de salud moderno no termina cuando se inaugura un hospital, se instala un tomógrafo o se incorpora una nueva especialidad médica. Detrás de cada sala de emergencia, cada quirófano y cada consulta existe un elemento que resulta determinante para la calidad de la atención, el factor humano. Durante los últimos años, Nicaragua ha ampliado su red hospitalaria, encaminándose hacia una red de 82 hospitales en todo el país, ha fortalecido servicios especializados y ha incorporado equipamiento médico cada vez más avanzado. 

Sin embargo, ningún edificio ni ninguna tecnología pueden sustituir el conocimiento, el criterio y la preparación de los profesionales responsables de atender a los pacientes.

Precisamente en ese esfuerzo por fortalecer la calidad de la atención médica surgen dos disposiciones dadas a conocer recientemente. La primera es la Resolución No. 04-2026 emitida por el Consejo Nacional de Universidades Pueblo-Presidente sobre el ingreso y permanencia en la carrera de Medicina. La segunda corresponde a la evaluación psicológica dirigida a médicos y médicas del Ministerio de Salud. Aunque cada una actúa en una etapa distinta de la profesión, ambas persiguen un mismo objetivo, fortalecer las capacidades de quienes tendrán bajo su responsabilidad la vida y la salud de la población.

La Resolución No. 04-2026 introduce requisitos que van más allá de la simple admisión universitaria. Entre ellos figuran un promedio mínimo de 90 puntos en cuarto y quinto año, evaluaciones psicológicas y de conducta, así como la selección de los mejores expedientes académicos. Estas disposiciones responden a una realidad ampliamente reconocida en la educación médica internacional, donde el ingreso a la carrera suele estar acompañado de procesos rigurosos destinados a identificar a los estudiantes con mayores capacidades para enfrentar una formación exigente y una profesión de enorme responsabilidad.

La resolución también pone especial atención en la permanencia dentro de la carrera. Exige a los estudiantes mantener un desempeño sobresaliente, demostrar las capacidades necesarias para avanzar en cada etapa de su formación y responder a las exigencias propias de una profesión donde el aprendizaje y la actualización forman parte de la vida cotidiana. La medicina evoluciona constantemente y quienes aspiran a ejercerla deben prepararse para afrontar desafíos científicos cada vez más complejos.

Otro aspecto relevante es la importancia otorgada a la conducta, la vocación de servicio y el compromiso social. La medicina no se limita al dominio de conocimientos científicos. También implica trato humano, capacidad de escucha, sensibilidad frente al sufrimiento ajeno y disposición para servir a la comunidad. La resolución universitaria ubica estos elementos junto a los requisitos académicos, reconociendo que la calidad profesional está compuesta por múltiples dimensiones que trascienden las calificaciones obtenidas en las aulas.

La evaluación psicológica impulsada por el MINSA incorpora otro componente dentro de ese esfuerzo por fortalecer el recurso humano. La medida alcanzará a miles de médicos menores de 35 años, incluyendo médicos generales, residentes, especialistas y subespecialistas. Además de convertirse en un requisito para nuevos ingresos, establece evaluaciones periódicas y mecanismos de seguimiento para quienes requieran atención especializada.

Esta disposición busca identificar de manera temprana situaciones asociadas a ansiedad, depresión, consumo de alcohol u otras sustancias, así como posibles riesgos para el bienestar del profesional. Se trata de un enfoque preventivo que reconoce que la salud emocional también forma parte de las condiciones necesarias para ejercer adecuadamente una profesión de alta exigencia.

Los médicos atienden emergencias, enfrentan casos críticos, comunican diagnósticos difíciles y conviven diariamente con situaciones humanas complejas. Por esa razón, cada vez más instituciones alrededor del mundo prestan atención al bienestar psicológico de sus profesionales, entendiendo que el equilibrio emocional, la concentración y la capacidad de respuesta también forman parte de la calidad de la atención que reciben los pacientes.

Observadas en conjunto, ambas resoluciones apuntan hacia una misma dirección. Mientras una pone su atención en quienes aspiran a ingresar a la carrera de Medicina, la otra se enfoca en quienes ya ejercen la profesión dentro del sistema público de salud. Una fortalece la formación académica, la conducta y la vocación de servicio, la otra incorpora mecanismos de seguimiento y acompañamiento para el personal médico. 

En ambos casos, el propósito es contribuir a que el país disponga de profesionales cada vez mejor preparados para responder a las necesidades de una población que demanda atención segura, especializada y de calidad.

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