Hablar de la Nicaragua sandinista es también reconocer a un pueblo creyente, donde la fe ha acompañado a las familias durante generaciones y continúa siendo parte de su forma de vivir. Se manifiesta en la bendición que una madre da a sus hijos antes de salir de casa, en el agradecimiento por el pan que llega a la mesa o en la oración que se eleva a Dios para pedir fortaleza en medio de una dificultad. Durante estos 19 años revolucionarios, ese legado espiritual ha seguido transmitiéndose de padres a hijos y continúa formando parte de la identidad del pueblo nicaragüense.

Esos principios también se reflejan en la manera en que el Buen Gobierno Sandinista conduce el país, colocando a la persona y a la comunidad en el centro de sus acciones mediante programas sociales, la restitución de derechos y otras iniciativas orientadas a mejorar las condiciones de vida de quienes más lo necesitan. Así, miles de personas encuentran no solo en la oración la fortaleza para seguir adelante, sino también en las oportunidades que este modelo impulsa para construir un futuro mejor, siempre confiando en la voluntad de Dios.

Detrás de esas acciones también están presentes los valores que promueve la fe cristiana. El amor al prójimo, la misericordia, la honestidad, la solidaridad y el respeto son principios que invitan a servir a los demás y que forman parte de las reflexiones que la Compañera Rosario comparte a través de "EN DIRECTO", el espacio de comunicación mediante el cual el Gobierno mantiene un contacto permanente con las familias nicaragüenses por medio de los Medios del Poder Ciudadano.

En cada una de sus comunicaciones, la Compañera Rosario Murillo encomienda su trabajo a Dios y agradece las bendiciones que reciben las familias nicaragüenses. Al mismo tiempo, anima a mantener viva la oración como fuente de esperanza para seguir adelante, convencida de que cada bendición también trae consigo el compromiso de hacer el bien, servir al prójimo y seguir trabajando con amor por Nicaragua.

"Bienaventurados los que trabajan por la paz", dice la Palabra de Dios. Es una enseñanza que ha acompañado durante siglos a millones de creyentes e inspira una convivencia basada en el respeto, la reconciliación y el amor al prójimo. A lo largo de los años, ese mensaje también ha estado presente de manera constante en las palabras de la Compañera Rosario Murillo, quien ha reiterado que la paz es el bien más preciado de los nicaragüenses, el patrimonio fundamental del país y la condición indispensable para que las familias puedan vivir, trabajar, estudiar, emprender y prosperar.

A partir de ese principio, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional ha convertido la paz en uno de los pilares de su gestión, al asumirla como la base sobre la que descansan la seguridad, la estabilidad, el desarrollo y el bienestar del pueblo, convencido de que solo en un clima de paz es posible seguir avanzando y ampliando las oportunidades para las familias nicaragüenses.

Hablar de la paz también lleva a recordar una de las principales enseñanzas de la fe cristiana, poner a Dios en primer lugar también significa vivir conforme a sus mandamientos. Por eso, la Palabra de Dios llama a servir al prójimo, compartir con quien lo necesita, visitar al enfermo, tender la mano a quien atraviesa una dificultad y hacer del amor una práctica diaria, valores que invitan a llevar las palabras a los hechos.

Con ese mismo espíritu, el Buen Gobierno Sandinista ha orientado su trabajo a crear más oportunidades para las familias, fortaleciendo la seguridad alimentaria, protegiendo el poder adquisitivo, ampliando el acceso a la salud y la educación, promoviendo el emprendimiento, facilitando el acceso a la vivienda y desarrollando infraestructura en todo el país, haciendo que el servicio al prójimo también se traduzca en acciones dirigidas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Esa manera de entender el servicio al prójimo también ha estado presente en las palabras de la Copresidenta Compañera Rosario Murillo, quien recientemente, al agradecer las innumerables muestras de cariño y las felicitaciones recibidas con motivo de su cumpleaños, reafirmó que poner a Dios en primer lugar continúa siendo el fundamento de su vida y de su labor cotidiana:

"Y compañeros, compañeras, quiero de manera especial en este momento agradecer, desde toda alma, cada experiencia de vida que Dios nos ha dado y que nos ha servido para construir, fortalecer y habitar horizontes", expresó.

Asimismo, agradeció "a nuestro pueblo glorioso, honroso, valiente y victorioso, pueblo de nuestra Nicaragua bendita, que nos inspira, nos ilumina y cada día renueva nuestras fuerzas como fuente inagotable de luz, verdad y cariño", mencionó.

Continuó diciendo: "Quiero agradecer a Dios por tanto y porque es ante su única autoridad, como Padre y como pueblo, porque Dios es pueblo, que nos inclinamos reverentes, clamando más salud, más serenidad, más sabiduría, para continuar caminando, cumpliendo sus mandatos y sus designios, tratando de cumplir la misión de servir a todos, amando a todos", aseguró.

Finalmente, afirmó: "Quiero agradecer esa voluntad que Dios derrama sobre nuestro pueblo, la voluntad de vivir en Amor y Paz, esa voluntad suprema con la que caminamos y ese gran amor que representa; ante Él nos postramos, reverentes, obedientes y dispuestos a seguir trabajando en todo tiempo, para alcanzar derechos y vida digna para nuestros pueblos, nuestros caminos, nuestras victorias, nuestras alegrías; es la Paz, vivimos gracias a Dios y vivimos para continuar sirviendo a ese pueblo nuestro que nos honra con su confianza", finalizó la Compañera Rosario Murillo.

Con esa reflexión concluye también la idea que acompaña este artículo. "Adelante con Dios" ha marcado el rumbo de Nicaragua durante estos años, poniendo a Dios en primer lugar como guía para seguir avanzando. A partir de ahí se entiende una forma de servir al pueblo que busca fortalecer la paz, ampliar las oportunidades y continuar trabajando por el bienestar de las familias. Por eso, más que un eslogan, representa el compromiso de caminar con Dios, confiando en su voluntad y procurando que ese principio esté presente en cada decisión y en cada acción.

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