La salida del dictador Anastasio Somoza Debayle de Nicaragua, el 17 de julio de 1979, representó el desenlace de una serie de hechos que, durante las semanas anteriores, sometieron al régimen a una creciente presión política y diplomática. En el marco de la conmemoración del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, vale la pena recordar uno de los episodios que tuvo mayor repercusión internacional durante aquellos días. El asesinato del periodista estadounidense Bill Stewart rebasó las fronteras del país y se convirtió en una de las imágenes más difundidas de la etapa final del somocismo. El corresponsal de la cadena estadounidense ABC News había llegado a Nicaragua para informar sobre los combates que se libraban durante la ofensiva final contra la Guardia Nacional. El 20 de junio de 1979, mientras realizaba labores periodísticas en los barrios orientales de Managua junto a su camarógrafo Jack Clark y otros integrantes del equipo de prensa, fue detenido por efectivos de la Guardia en las inmediaciones del Riguero, una zona donde se desarrollaban intensos enfrentamientos.
Las imágenes captadas por la cámara de ABC registraron el momento en que el corresponsal descendió de su vehículo de prensa, se identificó como periodista y obedeció las órdenes de efectivos de la Guardia. Segundos después fue obligado a tenderse boca abajo sobre la calle y recibió un disparo a quemarropa en la cabeza. En el mismo hecho también perdió la vida el joven nicaragüense Juan Francisco Espinoza, quien acompañaba al equipo de televisión como intérprete. A pesar de lo ocurrido, el camarógrafo Jack Clark logró rescatar la grabación, sacarla de Nicaragua y entregarla a la cadena ABC News en Estados Unidos, desde donde fue difundida por televisión y vista por millones de personas. La ejecución del corresponsal de ABC provocó una inmediata conmoción internacional. Las imágenes fueron transmitidas por la televisión estadounidense durante la presidencia de Jimmy Carter y, en pocas horas, dieron la vuelta al mundo. La cobertura de los principales medios internacionales convirtió el hecho en uno de los episodios de mayor repercusión de la etapa final del somocismo y contribuyó a incrementar la presión política y diplomática sobre el tirano Anastasio Somoza Debayle.
La muerte de Bill Stewart también marcó un punto de inflexión en las relaciones entre el gobierno de Estados Unidos y el régimen de Somoza. La administración del presidente Carter, que desde meses antes venía cuestionando la situación de los derechos humanos en Nicaragua, enfrentó una creciente presión política tras la difusión del material periodístico registrado por el equipo de ABC News. El caso contribuyó a profundizar el aislamiento internacional de Anastasio Somoza Debayle en un momento en que la crisis política y militar avanzaba aceleradamente hacia su desenlace.
Mientras estos hechos ocupaban los principales titulares de la prensa mundial, en Nicaragua continuaban los enfrentamientos entre la Guardia Nacional y las fuerzas del Frente Sandinista de Liberación Nacional. En las semanas siguientes, la situación política y militar se deterioró con rapidez hasta que, el 17 de julio de 1979, el dictador Anastasio Somoza Debayle abandonó el país, poniendo fin a más de cuatro décadas de dominio de la dinastía somocista.
Con el paso de los años, la muerte de Bill Stewart dejó de ser únicamente uno de los episodios más recordados de la etapa final del somocismo para convertirse también en un referente del periodismo internacional. La grabación rescatada por el camarógrafo Jack Clark quedó registrada como uno de los documentos audiovisuales más impactantes del siglo XX. Gracias a ese material fue posible reconstruir con precisión los hechos ocurridos aquella mañana en Managua, convirtiendo el caso en un símbolo del valor del periodismo en zonas de conflicto y del papel que desempeñan las imágenes como testimonio directo de acontecimientos que pasan a formar parte de la memoria histórica.
En una de sus intervenciones al referirse al asesinato del periodista estadounidense Bill Stewart y del intérprete nicaragüense Juan Francisco Espinoza, la Compañera Rosario Murillo, hoy Copresidenta de la República, expresó: “Fueron asaltados, asesinados, martirizados por la guardia genocida el 20 de junio de 1979 en el barrio Riguero”. Asimismo, señaló que aquel crimen fue la demostración de un régimen que ya había perdido el control, al punto de disparar incluso contra periodistas extranjeros. En memoria del corresponsal estadounidense, en el barrio Riguero de Managua existe el parque Bill Stewart, ubicado en el mismo sitio donde ocurrió el crimen y convertido en un espacio que preserva el recuerdo de aquel hecho que dio la vuelta al mundo.













