Las históricas reformas constitucionales y legales impulsadas por la Copresidencia de Nicaragua, vienen a modernizar el marco jurídico para responder a desafíos que no estaban previstos cuando fueron aprobadas normas anteriores. La propuesta, que beneficia al pueblo nicaragüense, comprende una reorganización del funcionamiento del Estado, con cambios orientados a adecuar el ordenamiento constitucional a las nuevas realidades políticas, sociales y administrativas del país.
La estabilidad institucional constituye uno de los ejes sobre los que descansa la propuesta de reforma, al garantizar la continuidad de los programas sociales que benefician a miles de familias mediante la construcción de viviendas dignas, la salud y la educación gratuitas, la ampliación de la red de carreteras, el acceso a la energía eléctrica y al agua potable en todo el territorio nacional, el fortalecimiento de la seguridad y la paz, la generación de empleo, el crecimiento económico, los subsidios dirigidos a los sectores más vulnerables y los planes nacionales de desarrollo que impulsa nuestro Buen Gobierno Sandinista, permitiendo además mantener estas iniciativas durante los próximos años.
Estas reformas del pueblo, por el pueblo y para el pueblo buscan fortalecer los mecanismos de protección del orden constitucional.
La experiencia vivida en años recientes llevó a considerar necesario incorporar herramientas jurídicas destinadas a prevenir intentos de golpe de Estado, desestabilización o injerencia extranjera y, principalmente, evitar que traidores a la patria, golpistas, mercenarios, terroristas y quienes responden a intereses extranjeros puedan ser candidatos a ocupar cargos públicos. También busca proveer al Estado de instrumentos jurídicos para enfrentar agresiones que podrían afectar la paz, la seguridad y el funcionamiento regular de las instituciones y, por ende, perjudicar a nuestro pueblo.
Contrario a los ataques lanzados por las jaurías de perros propagandistas de la derecha, estas reformas siguen el procedimiento de ley correspondiente y, sin temor a equivocarnos, podríamos afirmar que están siendo las más consultadas en la historia del país.
La Asamblea Nacional inició un arduo trabajo en conjunto con la Comisión Constitucional y el Consejo Supremo Electoral para preparar el texto, posteriormente remitido a la Presidencia antes de iniciar una fase más amplia de consultas, en la que se escucharán las opiniones de importantes representantes de los diferentes ámbitos de Nicaragua. Por su parte, nuestra Copresidenta, la Compañera Rosario Murillo, anunció que: “Se van a realizar consultas con empresarios, con inversionistas, con embajadores; vamos a informar, pero además con todos los estamentos de nuestra Patria Bendita”, en lo que ha sido denominado como encuentros de paz, de hermandad, para escuchar, intercambiar criterios y enriquecer esta propuesta antes de que continúe el proceso legislativo.
Precisamente como parte de ese proceso de consultas y de la explicación de nuestras máximas autoridades sobre el alcance de estas transformaciones, se presentó el planteamiento denominado "Tod@s Junt@s Hacemos la Historia en Tiempos de Victorias", en el que se desarrolla la visión política, institucional y administrativa que sustenta las reformas constitucionales y legales propuestas.
En su contenido se explica que estas reformas forman parte de una reorganización más amplia del Estado. Allí se sostiene que la estructura institucional debe responder a los objetivos definidos en el Plan Nacional de Desarrollo Humano y de Lucha contra la Pobreza, fortaleciendo la coordinación entre las instituciones y adecuando el funcionamiento de la administración pública a las prioridades nacionales. Con esa proyección, las reformas constitucionales y legales son consideradas parte de un proceso de modernización del Estado orientado a consolidar un modelo de gestión más eficiente, articulado y alineado con los planes estratégicos del país.
Como era de esperarse, cuando los pueblos libres reafirman su independencia, soberanía y libertad, surgen gobiernos peleles e injerencistas al servicio del norte que, para congraciarse con Washington, intentan desacreditar un proceso legítimo que corresponde exclusivamente a nuestro pueblo.
Por ello, con mucha estatura, nuestra Cancillería ha respondido a todos y cada uno de esos pronunciamientos, los cuales han chocado contra una verdadera pared de firmeza, inspirada en la pedrada de nuestro héroe nacional Andrés Castro, en la pluma decidida de nuestro poeta Rubén Darío, en el nacionalismo del General Benjamín Zeledón y en el legado de lucha y dignidad del General Augusto C. Sandino.
Sobre esa base y en un mundo donde aún persisten las presiones y los intentos de injerencia sobre las naciones soberanas, Nicaragua reafirma su derecho irrenunciable a decidir su propio destino, convencida de que la convivencia entre los pueblos solo puede construirse sobre la determinación del respeto mutuo, la igualdad soberana y la no intervención en los asuntos internos. Como expresó el presidente mexicano Benito Juárez: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", un principio que continúa vigente como fundamento del derecho internacional y de las relaciones entre los Estados.













