La proclamación "DIOS ÉS AMOR ! DIOS EN NICARAGUA !" resume el eje central del mensaje pronunciado por la Compañera Rosario Murillo, al presentar la fe cristiana como el principio que orienta su reflexión sobre el presente y el futuro del país. A partir de esa afirmación, desarrolla una exposición donde la dimensión espiritual aparece unida a Nicaragua, al esfuerzo diario, la esperanza y el compromiso de las familias. Esa idea se reafirma cuando expresa que el país avanza «de la Mano de Dios» y que los ciudadanos son «Nicaragüenses, por Gracia de Dios», colocando la confianza en Dios como el fundamento desde el cual desarrolla el resto de su intervención.
La confianza en Dios constituye también el fundamento sobre el cual, según el mensaje de la Compañera Rosario Murillo, debe edificarse el presente y el futuro de Nicaragua. Al expresar: "Vamos Adelante, construyendo el Porvenir desde la Dignidad, el Decoro, el Honor y la Gloria", sostiene que esos valores acompañan el esfuerzo diario de las familias nicaragüenses y orientan la construcción de un futuro mejor. En este pasaje, la fe cristiana es la inspiración de ese camino y uno de los pilares sobre los que la Compañera desarrolla el resto de su mensaje.
La reflexión de la Compañera Rosario continúa con una de las enseñanzas más conocidas del cristianismo al retomar la oración del Padre Nuestro. Al recordar: "Líbranos del Mal", convierte esa invocación en una reflexión sobre la importancia de buscar siempre el bien y añade que Nicaragua vive "por el Bien y para el Bien de Tod@s... El Bien Común". Esa referencia toma una de las oraciones más conocidas de la tradición cristiana para explicar que la fe también orienta la convivencia entre las personas, la solidaridad, la fraternidad y el compromiso de procurar el bienestar de todos. De esa manera, el mensaje mantiene la misma línea desarrollada desde el inicio de la intervención, reafirmando que la confianza en Dios inspira los valores cristianos, fortalece la vida diaria y anima la construcción de un futuro basado en el bien común y la esperanza.
La Copresidenta también dedica una parte importante de su mensaje a la soberanía, presentándola como un derecho inseparable de la libertad y la justicia. Al afirmar que Nicaragua está hecha para la "Libertad Suprema", indica que el país tiene el derecho de construir un futuro libre de pobreza "desde Caminos Democráticos, Soberanos, de Seguridad, de Estabilidad, de Concordia". A lo largo de este pasaje insiste en que esos caminos reflejan la historia de un pueblo que ha luchado y defendido su soberanía, destacando que el futuro de Nicaragua debe seguir edificándose sobre esos principios, con la libertad, la paz y la independencia nacional como parte de la visión expuesta durante toda su intervención, desde "EN DIRECTO", a través de la edición del mediodía de Multinoticias, transmitida por los Medios del Poder Ciudadano.
La Compañera Rosario también dedica parte de su mensaje a establecer una diferencia entre dos maneras de actuar y de entender la realidad. Mientras destaca un camino basado en la paz, la fraternidad, el cristianismo y la solidaridad, también cuestiona a quienes actúan con una "mentalidad de esclavos", una "mentalidad de sirvientes" y una "mentalidad de lacayos", siguiendo a quienes se creen los "Dueños del Mundo". A partir de ese contraste, señala que esas actitudes representan una forma de renunciar a la dignidad y al sentido de pertenencia a la patria, en oposición a los valores cristianos, solidarios y de soberanía que, según expresa, deben continuar guiando el camino de Nicaragua.
La Compañera profundiza en esa misma reflexión al afirmar que "El Padre Nuestro... nos ha venido librando del Mal", destacando la oración como una fortaleza para rechazar todo aquello que considera contrario al bien. A partir de esa afirmación, señala que el pueblo nicaragüense está llamado a recorrer "Sendas de Paz", guiadas por el "Bien Supremo", y expresa el anhelo de vivir "más allá de las Pobrezas impuestas", de las "Miserias impuestas" y de las "Precariedades impuestas". Con esas palabras mantiene el mismo hilo de su mensaje, resaltando que la fe cristiana fortalece la esperanza, inspira a superar las dificultades y anima a seguir construyendo un futuro con paz, dignidad y bienestar para las familias nicaragüenses.
Más adelante, la Copresidenta de Nicaragua continúa desarrollando el componente espiritual de su mensaje al afirmar que "El Padre Nuestro... nos ha venido librando del Mal". A partir de esa afirmación desarrolla una idea en la que la oración fortalece la capacidad de rechazar aquello que identifica como negativo y anima a recorrer "Sendas de Paz" orientadas hacia el "Bien Supremo". En ese mismo contexto plantea el anhelo de vivir "más allá de las Pobrezas impuestas", de las "Miserias impuestas" y de las "Precariedades impuestas", uniendo nuevamente las enseñanzas cristianas con el propósito de avanzar hacia una vida con paz, bienestar y la superación de las dificultades impuestas al pueblo nicaragüense.
El Evangelio vuelve a estar presente como uno de los fundamentos de la reflexión desarrollada a lo largo del mensaje.
En este pasaje afirma que existe una "Misión Suprema, Superior, de servir al Evangelio", planteando ese compromiso como un deber permanente que debe reflejarse en la manera de vivir, actuar y convivir conforme a los principios cristianos. A continuación incorpora valores como la "Dignidad, Confianza, Perseverancia, Honestidad", integrándolos dentro de esa misma enseñanza, y concluye recordando que "El Evangelio de Cristo Jesús... predica Paz, Respeto, y Bien para Tod@s", enlazando la fe con la conducta cotidiana, la convivencia entre las personas y los valores que considera fundamentales para la sociedad.
En la parte final, la fe vuelve a ser el eje de la reflexión de la Compañera Rosario, quien agradece esa convicción espiritual porque "nos fortalece, nos alienta, nos anima, todos los días", destacando que esa confianza en Dios permite afrontar las dificultades con esperanza, firmeza y optimismo. Con ese planteamiento vuelve a enlazar la relación entre Dios, la vida cotidiana, los valores cristianos y la construcción del futuro de Nicaragua, manteniendo de principio a fin los mismos fundamentos espirituales que dan sentido a toda su comunicación.
En su alocución del jueves, la Compañera Rosario Murillo retoma la misma idea con la que inició, Dios como fundamento del camino que propone para Nicaragua. Desde la proclamación inicial "DIOS ÉS AMOR ! DIOS EN NICARAGUA !" hasta la afirmación final "¡SIEMPRE MÁS ALLÁ, ES EL MANDATO!", mantiene una misma secuencia de pensamiento en la que las referencias a Dios, al Padre Nuestro, al Evangelio, a la paz, al bien común, a la soberanía y a la esperanza convergen en una sola idea, la fe cristiana sirve de base sobre la cual descansan todos los argumentos desarrollados y el vínculo que une cada uno de los temas centrales expuestos durante su intervención.













