Entre el estruendo de la pólvora, el tañido de las campanas y el ritmo de los chicheros, el fervor envuelve a las familias nicaragüenses para celebrar a Nuestra Señora de La Merced. En el atrio del templo de León, familias enteras se congregaron para ofrecerle serenatas y alboradas; mientras el repique y los morteros proclaman una tradición que, generación tras generación, preserva viva la fe y la identidad religiosa de los fieles de la Nicaragua Libre.













