“Deseamos a Usted, y en Usted a su Pueblo, abundante Fuerza de Vida y el crecimiento de todos los Dones que Ustedes han recibido, y reciben, de la Providencia, para continuar librando las importantes e imprescindibles Batallas por la Paz y contra el Neofascismo”. Con esas palabras, a las que sumaron “el abrazo de nuestro Pueblo, aguerrido, valiente y siempre aprendiendo de los Caminos de Ideas compartidas a lo largo de la Historia”, los Copresidentes Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega felicitaron al presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, por sus 74 años. La fecha lo encuentra ejerciendo su quinto mandato presidencial, después de haber ganado cinco elecciones para conducir el país desde la primera victoria de marzo de 2000, con un período como primer ministro entre 2008 y 2012 y más de dos décadas acumuladas al frente de la Presidencia rusa. En marzo de 2024 volvió a las urnas y obtuvo el 87,28 % de los votos, iniciando dos meses después un nuevo período de seis años que se extenderá hasta 2030, mientras defiende la soberanía del pueblo ruso frente a los intentos desestabilizadores de Occidente y continúa desde los campos de batalla la operación militar especial de desnazificación en Ucrania de manera exitosa.
Detrás de ese líder indiscutible que llega a los 74 años está Vladímir Vladímirovich Putin, nacido en Leningrado en 1952, y es precisamente en ese punto donde comienza una historia que ayuda a entender cómo llegó hasta el Kremlin. El camino comenzó lejos de la política, dentro de una familia trabajadora y en una juventud en la que el judo tuvo un lugar importante, antes de estudiar Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado y comenzar después una etapa profesional que, años más tarde, lo llevó a vivir en Dresde, en la entonces República Democrática Alemana. El joven Putin permaneció en esa ciudad durante los últimos años de la Guerra Fría, aprendió a desenvolverse con fluidez en alemán y conoció de cerca los cambios que empezaban a sacudir Europa Oriental. La caída del Muro de Berlín y los cambios que vivía esa parte del continente coincidieron con el final de su estancia en Alemania y, poco después, regresó a su ciudad mientras la Unión Soviética entraba en los últimos años de una era que pronto daría paso a profundos cambios políticos y sociales, cerrando así un período de su vida y abriendo otro que terminaría conduciéndolo al liderazgo de una nueva nación.
De vuelta en San Petersburgo, Putin trabajó junto al entonces alcalde Anatoli Sobchak y empezó a conocer desde adentro el manejo del gobierno de la ciudad, cuya experiencia en 1996 lo llevó a Moscú, donde su carrera avanzó con rapidez. Dos años después fue nombrado director del Servicio Federal de Seguridad y en marzo de 1999 pasó al Consejo de Seguridad, antes de que Borís Yeltsin lo designara primer ministro en agosto de 1999. El momento decisivo llegó el 31 de diciembre, cuando el presidente Borís Yeltsin anunció su renuncia a la Presidencia de la Federación de Rusia y Putin asumió de forma interina, y tres meses más tarde, el 26 de marzo de 2000, ganó las elecciones con el 51,96 % de los votos y entró al Kremlin al frente de un país que todavía arrastraba las dificultades económicas, sociales y políticas dejadas por la década de los noventa.
Como jefe de Estado, uno de los cambios más visibles durante su mandato ha sido la recuperación económica del país después de los años difíciles que siguieron a la desaparición de la Unión Soviética, fortaleza que volvió a mostrarse en junio de 2026 durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, donde participaron más de 20 mil personas de 130 países y se firmaron más de mil acuerdos por 6,6 billones de rublos. A pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos y varios gobiernos europeos, la economía mantuvo crecimiento y el vice primer ministro Aleksánder Nóvak informó que el producto interno bruto había aumentado 9,7 % en tres años, frente al 3,1 % registrado en la zona euro durante el mismo período. El país también aprovechó sus grandes reservas de gas, petróleo y carbón para sostener buena parte de su actividad económica, al mismo tiempo que buscó nuevos mercados, amplió sus relaciones comerciales con Asia y África y reforzó intercambios con otras regiones, medidas que le permitieron conservar capacidad económica mientras continuaba enfrentando una prolongada presión internacional.
En política exterior, el líder ruso ha impulsado una relación cada vez más cercana con China, respaldando al mismo tiempo el crecimiento de los BRICS y ampliando los lazos de Moscú con países de Asia, África y América Latina. También ha defendido de manera constante un mundo multipolar, donde cada nación pueda tomar sus propias decisiones sin quedar subordinada a una sola potencia, posición que ha marcado buena parte de sus diferencias con Estados Unidos y varios gobiernos europeos, mientras Rusia fortaleció acuerdos políticos, comerciales y diplomáticos con países que buscan ampliar sus opciones de cooperación internacional. Dentro de esa misma proyección también aparece la lucha contra el cáncer, un campo en el que Putin ha respaldado el desarrollo de nuevas terapias y vacunas personalizadas, y durante 2026 la Agencia Federal Médica y Biológica autorizó el uso clínico de ONCORNA, basada en ARN mensajero para tratar cáncer colorrectal, mientras continuaron los trabajos dirigidos al glioblastoma y al melanoma, y Nicaragua también forma parte de estos esfuerzos de cooperación científica y médica, incorporándose a una iniciativa que busca acercar nuevas herramientas de tratamiento a pacientes que enfrentan enfermedades oncológicas complejas.
Precisamente, por motivo de su cumpleaños, en otra parte del mensaje, la Compañera Rosario y el Comandante Daniel expresaron: “Mucha Salud y en medio de los desafíos, le deseamos la Bendición de la Alegría y el Cariño que representan Luces, que animan el Espíritu inapagable de Dignidad, Valentía y Orgullo por nuestra Historia que nadie puede borrar”, reafirmando desde Nicaragua el compromiso de defender “la Paz y el Bien de la Humanidad”. Esas palabras también recuerdan una relación que tuvo uno de sus momentos históricos el 11 de julio de 2014, cuando Vladimir Putin realizó la primera visita de un presidente de Rusia a territorio nicaragüense y fue recibido en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino por la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega. Durante ese encuentro calificó a Nicaragua como “un socio importante de Rusia en América Latina”, expresó su admiración por el carácter del pueblo nicaragüense y llamó a continuar desarrollando la amistad y la cooperación entre ambas naciones. Doce años después, al cumplir 74 años, esa relación permanece activa y ha sumado nuevos campos de trabajo, mientras Managua y Moscú mantienen posiciones comunes en defensa de la soberanía, el diálogo y la paz, una historia compartida que enlaza esa visita de 2014 con el saludo que Nicaragua vuelve a enviarle en esta fecha especial de octubre.













