La gala “Treinta Años de Madera y Cuerdas, El Eco de un Legado Vivo”, realizada en el Teatro Nacional Rubén Darío este domingo, rindió homenaje a los fundadores de la Escuela de Marimba y Guitarra “Flavio Galo” y a tres décadas de trabajo por preservar la marimba de doble teclado y formar nuevas generaciones de músicos.
La actividad reconoció la trayectoria de esta iniciativa cultural y el legado de sus fundadores, Flavio Enrique Galo Montenegro y el maestro Alfonso Flores Calero, conocido como “Tun Tun”, quienes compartieron el sueño de crear un espacio para enseñar y preservar la marimba de doble teclado.
Norma Elizabeth Galo Montenegro, quien retomó el proyecto tras la partida física de su hermano Flavio, destacó el esfuerzo sostenido para mantener viva esta tradición musical.
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“Estamos celebrando 30 años de existencia, 30 años de estar trabajando arduamente por el rescate y la promoción del arte, sobre todo de la marimba de doble teclado, que fue la que el maestro Alfonso Flores 'Tun Tun' por excelencia ejecutaba”, expresó.
La escuela surgió de la idea compartida entre Flavio Galo y el maestro Alfonso Flores. Galo, nacido en León en 1958, cultivó desde joven su interés por la marimba y posteriormente aprendió de Flores técnicas para su ejecución.
“Ellos soñaron juntos fundar una escuela, pero esto quedó truncado en 1994 con la muerte de mi hermano. Entonces yo me di a la tarea con el maestro 'Tun Tun' en 1996 de darle rienda a ese sueño y así es que nace esa escuela”, relató Galo.
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Alfonso Flores, nacido en Masaya en 1942, aprendió a tocar marimba de manera autodidacta y dedicó buena parte de su vida a la música popular. En 2009 recibió la Orden Cultural Rubén Darío por su aporte a la identidad nacional. Falleció en 2011, mientras que Flavio Galo murió a los 36 años, dejando una iniciativa que su familia y sus alumnos han mantenido vigente.
Galo Montenegro explicó que celebrar el aniversario en el Teatro Nacional Rubén Darío es una manera de reconocer el camino recorrido y el apoyo de quienes han hecho posible la continuidad del proyecto.
“No podíamos dejar pasar 30 años sin celebrarlo en el máximo templo de la cultura, que es el Teatro Nacional Rubén Darío”, afirmó. También agradeció a los alumnos, padres de familia y personas que respaldan la iniciativa, y aseguró: “Aquí estamos celebrando 30 años y vamos por 30 más”.
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La promotora cultural resaltó la importancia de que existan más iniciativas artísticas para que la niñez y la juventud encuentren oportunidades de desarrollo integral gracias al impulso del Gobierno Sandinista en Nicaragua.
“Es importante que la juventud y la niñez tengan oportunidades para poder incorporarse en actividades artísticas o actividades deportivas que le hagan crecer integralmente a cada uno. Así es que es importante que crezca la cultura por todos lados”, manifestó.
Manuel Duarte, uno de los cientos de asistentes que llenaron la sala mayor deseosos de poder vivir la cultura nacional a través de la música, destacó que el valor de la escuela no se limita a enseñar a ejecutar un instrumento, sino que también contribuye a transmitir elementos culturales propios de Nicaragua.
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“No solo es el rescate de la cultura, es la transmisión de todos los elementos culturales que nos permiten mantener viva no solo la marimba, sino esos elementos culturales que son propios del nicaragüense y que responden a una parte del Pacífico”, expresó.
A 30 años de su fundación, la escuela mantiene el propósito que inspiró a Flavio Galo y Alfonso Flores: preservar la música tradicional y acercarla a nuevas generaciones.
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