La limpieza y el cuidado de las tumbas forman parte de los preparativos del Día de los Fieles Difuntos en el Cementerio de San Judas, ubicado en el Distrito III de Managua, donde familias y cuidadores realizan labores de mantenimiento para recibir a quienes visitarán a sus seres queridos el próximo 2 de noviembre.
Entre las personas que mantienen limpio este camposanto está Rosa Argentina Poveda, cuidadora de tumbas, quien desde hace 17 años se dedica a regar las plantas, retirar las hojas secas y eliminar la maleza para conservar en buen estado los espacios que tiene bajo su responsabilidad.
“Yo tengo nueve tumbas ahorita, riego, limpio, le siembro palitos, le quito las hojas, le quito el montecito, ese es el aseo que nosotros los cuidadores hacemos en las tumbas”, explicó.

Destacó que muchas familias mantienen viva la memoria de sus parientes y regresan para limpiar las tumbas, llevar flores y recordar a quienes formaron parte de sus vidas.
Para la cuidadora, el Día de los Fieles Difuntos también representa una oportunidad para obtener ingresos, ya que durante el 2 de noviembre aumenta la cantidad de visitantes que llegan al cementerio. En esa fecha, algunas familias le entregan una contribución económica por el trabajo de mantenimiento que realiza durante el año.
En el Cementerio de San Judas también se encuentran familiares que por cuenta propia, realizan labores de limpieza para conservar en buen estado las tumbas de sus seres queridos.

Juan Ignacio Lobo es uno de ellos y compartió que visita el lugar cada dos o tres meses para limpiar la tumba donde descansan sus padres y mantener presente el recuerdo de quienes le dieron la vida.
“Aquí estamos en el Cementerio de San Judas dándole limpieza a las tumbas, cada quien se encarga de la tumba o pagan”, comentó.
Lobo señaló que la visita al cementerio es una forma de agradecer a sus padres por la crianza y la educación que le brindaron, así como de mantener vivo su recuerdo a través del tiempo.

“Aquí están enterrados mi papá y mi mamá, siempre nos acordamos de ellos, y estamos claros de que mientras unos los recuerdan ellos no están muertos. Solo muere lo que se olvida”, expresó.
Asimismo, destacó que muchas personas permanecen pendientes de las tumbas de sus familiares y reconocen el valor de quienes los acompañaron durante la infancia y contribuyeron a su formación.
“Cuando uno está niño no se da cuenta de lo que tenemos, pero cuando ya ellos han partido es un dolor grande, ahí nos damos cuenta de lo que ellos eran, de lo que hicieron por nosotros, cuando estábamos chavalos, que nos educaron, que nos metieron a la escuela, pero sí, yo le agradezco a ellos la educación que me dieron”, manifestó.













