Un 10 de agosto de 1958 fue ordenado sacerdote y hoy, a 56 años de vida sacerdotal, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando Bravo agradece a Dios por la vocación del sacerdocio y la oportunidad de ejercerla en distintos puntos del país, donde se ha hecho acompañar también de buenos sacerdotes.

“Un agradecimiento con el Señor, sabemos que los días, los meses y los años pasan, solamente queda lo que con la virtud y el recto proceder hemos conseguido. Le doy gracias a Dios por estos 56 años que me ha dado de vida ejerciendo el sacerdocio”, expresó el Cardenal Miguel.

Su Eminencia recordó que durante sus 56 años de vida sacerdotal tuvo la oportunidad de trabajar, primeramente en la Casa Salesiana como rector y después fue enviado a Matagalpa donde pudo entrar en contacto con el campesinado, “gente que escuchaba con mucho gusto el evangelio y realmente le doy gracias a Dios por todos los lugares donde he estado. Con la ayuda de Dios hemos podido salir adelante”.

El Cardenal manifestó que el apoyo de los sacerdotes que le han rodeado durante sus años entregado a Cristo, ha sido fundamental para salir adelante en momentos difíciles, momentos de guerra que también sirvió de mediador y con la ayuda del Señor pudo servir al pueblo nicaragüense.

“Nosotros trabajamos los momentos difíciles siendo mediadores y nos agrada que estemos en paz, una paz que esté apoyada en el amor, la verdad, la justicia y la libertad”, dijo Su Eminencia al hacer también un llamado al pueblo nicaragüense a orar siempre para que en Nicaragua se tenga esa paz apoyada en el amor, la verdad, la justicia y la libertad, dado que es importante orar para que los nicaragüenses nos amemos formando una sola familia.

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