Este sábado continuó en el Juzgado Noveno de Distrito Penal de Juicio de Managua, a cargo del Juez Edgard Altamirano, el proceso judicial en contra de los 12 acusados por la masacre ocurrida el 19 de julio, que dejó cinco muertos y 41 heridos.

En el juicio, la fiscal Maribel Oviedo continuó la interrogación de los testigos entre los que destacaron la médico forense Madeleine Valdivia y el médico forense de Matagalpa Jurot Bartoz Blandón, quien presentó los dictámenes forenses de 31 personas, entre estas 15 heridas por arma de fuego, 11 lesionadas con piedras y 5 personas fallecidas.

El médico forense explicó que el proceso de autopsia de las personas fallecidas se hizo en dos momentos. Primeramente se les atendió en el centro de salud de Ciudad Darío y luego fueron trasladados a las dependencias de medicina legal, donde se continuó con las investigaciones forenses.

Bartoz explicó que al analizar el impacto de los proyectiles en la humanidad de las víctimas, se confirma que los disparos fueron hechos a larga distancia, mayor a un metro.

También se presentó el testimonio de Francisco Montoya Huerta, dueño y conductor de una de las unidades de buses atacadas. Montoya explicó que en su unidad de transporte se movilizaban entre 50 y 60 personas en el interior del bus y otras 20 en la canastera del mismo.

Dijo que debido al ataque una persona de las que se transportaban en la canastera murió al ser alcanzada por los disparos de arma de fuego y destacó que tras el ataque la Policía Nacional les brindó el auxilio oportuno.

También compareció el subcomisionado Abel Herrera Castillo, quien relató que cuando sucedió el ataque él se movilizaba en una unidad policial, desde la cual logró observar 2 tipos de fogonazos que impactaron en la unidad de transporte colectivo que trasladaba a los asistentes a la celebración del 19/35.

En su testimonio dijo que los sonidos que escuchó fueron de dos tipos de arma, escopeta y fusil AK. Además aseguró que a la zona del atentado se presentaron refuerzos policiales de manera inmediata.

El oficial Wilbert Úbeda, de Matagalpa, también reiteró que los disparos escuchados la noche del atentado fueron producidos por fusiles AK y escopetas.

Posteriormente el oficial Marvin Flores Lezcano, señaló que la misma noche detuvo a los primeros sospechosos de realizar los disparos contra la caravana, cuando ellos todavía estaban cerca del lugar de los hechos.

La técnica canina, practicada horas después, señaló el rastro que siguieron los acusados luego de cometer el delito, marcando el mismo lugar donde se detuvo a los primeros implicados.

El testigo Emilio Áreas, quien se desempeña como oficial de policía en la localidad de Matagalpa, relató que tras la audiencia preliminar, uno de los implicados en la masacre admitió la comisión del delito, hecho que también fue registrado por los medios de comunicación nacional.

Otro de los elementos que fueron presentados en el proceso, fue el hallazgo de un saco que contenía armas de fuego y municiones, 2 escopetas y un fusil AK, que fueron encontrados en la finca San Mateo, las que estaban ocultas en la maleza.

En el caso del ataque a las unidades que movilizaban a simpatizantes sandinistas en el sector de San Ramón, Matagalpa, los testigos expresaron que los acusados Zacarías Cano y Rosendo Huerta, se habían reunido con antelación para planificar el ataque en ese sector, el cual dejo a una persona muerta y varios lesionados.

El reconocimiento de ambos acusados lo hizo la jefa de la delegación policial de Matagalpa, señalando que los implicados son conocidos por participar en alteraciones al orden público, en actividades de índole política.

La fiscalía también presentó diferentes evidencias de los casquillos de bala encontrados en las escenas del crimen, además de la ocupación de vehículos y otros objetos vinculados con la investigación que son fundamentales para probar la culpabilidad de los acusados.

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