Tras el glorioso triunfo de la Revolución Popular Sandinista (1979), las mujeres artesanas de Matagalpa y Jinotega recuerdan que una ola de turistas inundó Nicaragua. Los extranjeros naturalmente estaban admirados por las historias que brotaban de cada rincón de este pueblo mítico y valiente que se había enfrentado a la dictadura somocista.

Producto de este curioso 'boom' de turistas en Nicaragua, las artesanas de esta región del Norte explican que tal y como el oro sedujo ciegamente a los españoles durante el periodo de conquista, la cerámica negra sedujo a todo extranjero que vino para la post-revolución.

“La cerámica negra se llegó a vender muchísimo, y el Gobierno Revolucionario liderado por el Comandante Daniel Ortega promovió mucho esta cultura; los turistas venían en buses a los talleres, y se llevaban todos estos productos”, recuerda con nostalgia María Estela Rodríguez, quien lleva abnegadamente toda una vida dedicándose al ancestral oficio del barro y la arcilla.

Técnica manual indígena

Esta matagalpina explicó que varias generaciones de su familia han trabajado este arte negro de forma manual, y no en torno. Indicó que la diferencia entre trabajar las piezas manualmente es que estas se pueden personalizar, se pueden moldear al gusto de los clientes; además que es la técnica que utilizaron las familias indígenas de forma tradicional.

La artesana detalló que la cerámica negra tiene su origen en Jinotega. Describe que principalmente las mujeres de la comunidad jinotegana ‘El Níspero’ se vieron atraídas por trabajar, en un primer momento, vasijas, comales y ollas de barro, pero luego se incursionó en otros utensilios más decorativos y modernos como floreros, jarrones, tazas, platos, cafeteras, pájaros y otros diseños personalizados.

“A casi nadie le gusta este trabajo porque dicen que lleva mucho proceso, mucho tiempo y muy poca remuneración. Nosotros hemos conservado este oficio hasta nuestros días, tal y como lo enseñaron nuestras abuelas, porque en aquel entonces eran las mujeres que trabajaban esta cerámica”, refirió.

Herencia de los chorotegas

María Estela relató que hay registros históricos que revelan claramente que los creadores de la cerámica negra fueron las tribus chorotegas, que se asentaron en la zona central de Nicaragua; sin embargo con el tiempo un grupo de mujeres de Jinotega, encontraron “que en el río algo brillaba”.

“Vieron que era una piedra roja, y que a veces era blanca, y entonces las mujeres tomaron este material, y lo molieron en una piedra”, así es que se dan cuenta sobre la belleza de esta cerámica”, relató, además de referirse que en la historia, los únicos tres países que se han dedicado a trabajar este arte son México, Chile y Nicaragua.

Expuso que para lograr estas preciosas cerámicas, las mujeres que las trabajan tienen que extraer el barro a cinco metros bajo tierra, hasta lograr encontrar una cañería o veta. El barro lo extraen virgen (sin ningún tipo de contaminación), luego este lo pulverizan en una piedra de moler, le cuelan con una malla hasta dejarlo en estado de arcilla, que combinada con agua y arena de mar, producen la masa para trabajar los utensilios. Una vez formados, son horneados y pulidos.

Esta laboriosa artista manifestó su preocupación por que la tradición de la cerámica negra no se pierda con el pasar de los años, por lo que indicó que a pesar de estar enferma de diabetes, todos los días trabaja arduamente creando diferentes piezas artesanales, que luego las vende a precios accesibles en el Parque Darío de Matagalpa, o bien en el Parque Permanente de Ferias (en Managua) que promueve el Gobierno Sandinista los fines de semana.

Comparte
Síguenos