El Gobierno de Nicaragua, a través del Ministerio de Salud (MINSA), amplió a partir de este martes la cobertura de la vacuna MMR (sarampión, parotiditis y rubéola) a la niñez de entre 9 meses y un año de edad.

Esta decisión responde a una medida preventiva de protección contra el sarampión, luego de que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitiera una alerta sanitaria tras detectarse un brote de esta enfermedad en Los Estados Unidos.

Las autoridades nicaragüenses exhortan a las familias que tengan hijos en este grupo de edad, a que vayan a mayor brevedad a los centros de salud para la aplicación de esta vacuna.

La doctora Ligia Aragón, Directora de Epidemiología del Sistema Local de Atención en Salud (Silais-Managua), recordó que en 1995 se detectó el último caso de sarampión en Nicaragua.

Aragón manifestó que generalmente la vacuna se aplicaba a niños de 1 año, no obstante, la posibilidad de un brote en todas las Américas ha impulsado al Gobierno a reforzar el sistema inmunológico de la población más vulnerable.

Los síntomas de esta enfermedad son fiebre alta, enrojecimiento de los ojos y sarpullido.

“No vamos a esperar la llegada de esto, nuestro sistema de vigilancia epidemiológica está alerta para prevenir y detectar oportunamente (el sarampión) y que no se nos haga un brote como está sucediendo en el país del norte”, manifestó.

Madres están conscientes del peligro

En el Centro de Salud “Pedro Altamirano”, del Distrito V de Managua, una gran cantidad de madres asistieron este martes a vacunar a sus hijos conscientes de que la prevención es la principal herramienta contra el sarampión.

“Yo le aconsejo a las mamás con niños que tengan nueve meses o un año, que los traigan al centro de salud para evitar esta enfermedad”, dijo Martha Cecilia Rodríguez, quien aprovechó esta oportunidad para inmunizar a su pequeña hija.

“Esta es una enfermedad muy peligrosa que puede matar a los bebés”, afirmó Rodríguez, quien habita en la Colonia 14 de Septiembre.

No menos complacida se mostró la joven Ingrid Guevara Torres. Ella asegura que al darse cuenta del brote en Estados Unidos y la posibilidad de que se amplíe a otros países del continente fue la principal razón para que asistiera al centro de salud con su hijo.

“Preferimos a que los pinchen (vacunen) a que les de esa mala enfermedad”, indicó Guevara.

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