Las familias que iban por las calles del distrito cuatro de Managua como parte de la procesión, se mezclaban generalmente tres generaciones, desde los abuelos, a madres y padres y luego los jóvenes y niños que han ido heredando la tradición de Santo Domingo que se remonta a poco más de 100 años atrás.
A la vez iban personas que caminaban individualmente, incluso algunos pagando promesas vestidos como indios y con la piel de color rojo, y otros disfrazados de diablitos, mientras en los alrededores y desde dentro de la procesión, grupos de jóvenes lanzaban cohetes al aire, tratando de manifestar la alegría por ir desarrollando su fe.
La procesión salió del templo de Santo Domingo por una de las puertas laterales del costado sur, poco más allá de las siete de la mañana, tomando de inmediato hacia el este, internándose en las calles del Mercado Oriental, llena de vendedores, que en muchos casos llegaban a abrir sus tramos.
La tranquilidad del paso de la procesión aún en medio del Mercado Oriental fue visible, avanzando hasta llegar a la iglesia de El Calvario, donde ingresó a su interior durante unos 20 minutos, a lo largo de los cuales centenares de promesantes se dedicaron a bailar por breves instantes para salir nuevamente a las calles del populoso centro de compras para buscar cómo salir hacia los barrios.
Evidente tranquilidad
La tranquilidad que fue evidente, señaló la Alcaldesa de Managua, Daysi Torres. “Creo que las fiestas cada año han sido mejores, con más orden, la gente va con más fe, o sea que hemos cambiado un poco gracias a Dios, de tanta insistencia que la iglesia ha tenido y por la promoción de valores que realiza este gobierno para rescatar las verdaderas tradiciones del pueblo”.
La alcaldesa Torres fue entrevistada luego que la procesión de Santo Domingo había recorrido hacia el este la importante vía que lleva hacia la colonia Tenderí y hacia el barrio Larreynaga, donde visitó la iglesia de La Merced, que dirige el padre Antonio Castro.
Reiteró la edil capitalina que “según la valoración de la Policía, lo que vi, lo que han dicho la Cruz Roja, los bomberos, la gente que ha estado en la seguridad ciudadana, creo que las fiestas cada año han sido mejores”, al tiempo que dijo no solo ha habido más orden, sino que ha habido menos gente intoxicada con alcohol, menos quemados por pólvora y los negritos están ya llenado menos de aceite negro a la gente.
Al hablar sobre el apoyo que la Alcaldía de Managua dijo que son más de seis millones de córdobas, pero añadió que “lo que hagás en tan poco cuando mirás la alegría del pueblo para que se vean más bonitas estas fiestas y las familias puedan pasar sus fiestas en paz y tranquilidad”.
La compañera Torres explicó que la comuna apoya a los comités de tradicionalistas y decenas de promesantes para comprar sus trajes porque son gente muy pobre, en tanto que señaló que también apoyan a gente de Nejapa que es Santo Domingo de en medio, así como al barrio de Cristo Rey que es donde tiene parada el Santo Domingo de Abajo.
Rescate de religiosidad popular
Por su lado el padre Antonio Castro de la Iglesia de la Merced del barrio Larreynaga, poco antes de recibir en el atrio de su iglesia a la imagen de Santo Domingo, dio un mensaje de “mantener esa religiosidad popular que es una expresión de fe, básica, fundamental, para que el creyente, el humilde el pobre pueda estar en contracto con Dios que es lo trascendente”.
Reconoció el sacerdote que en los últimos años “se ha venido rescatando esa religiosidad gracias a esa nueva evangelización y al apoyo dado la Alcaldía de Managua y el gobierno sandinista, facilitando, promoviendo, esos valores culturales que no son de ahora sino desde nuestros antepasados.
Entre las personas que acompañaban a la imagen de Santo Domingo estaba Jesenia Carballo, que cargaba en brazos y daba de mamar a un bebé, manifestó que han acudido como familia a la procesión de Santo Domingo desde que tiene memoria.
Mientras que Antonia Urbina Suarez explicó que tiene más de 30 años de acompañar con sus hijos a la imagen y que lo han hecho por una petición de trabajo cumplida en una de sus hijas.
Virginia Ruiz por su parte expreso que ir con Santo Domingo es una tradición que su familia ha tenido por mucho tiempo y agregó que lo continuarán haciendo en paz y con fe.













