Caminando apresuradamente, casi corriendo, se bajan de los buses pelones que se estacionan en el parqueo de Plaza la Fé. Son niños y jóvenes que desde los distritos de Managua llegaron para disfrutar en familia el fin de semana.

“Lo primero que vi fue el avión, solo por eso vine con los chavalos de la cuadra, queremos verlo, entrar y aprender cómo funciona”, relató Juan Ferrufino, quien junto a sus amigos no se aguantó las ganas y corrió para no quedarse de último.

Además del avión en la Plaza la Fé, están instalados juegos para todos los gustos. El canopy es otra de las novedades, desde inmensas plataformas chavalas y chavalos se lanzan al vacío para recorrer una distancia por los aires hasta ser recibidos en una plataforma en el otro extremo.

“Nunca me he montado en esto, es mi primera vez, quiero saber qué se siente volar”, comenta Roberto, un joven que se divierte escuchando los gritos que la adrenalina genera en los que sin miedo desafían las alturas.

En otra esquina de la Plaza están los “deportes extremos”, casi en su mayoría el espacio es disputado por jóvenes, que como afirma Jonathan Prado, “no se aguantaron el rigio” para llegar nuevamente a disputarse quién es el que mejores acrobacias realiza.

El tráfico se vuelve lento y la policía ha desplegado un dispositivo de seguridad para proteger a las familias que visitan esta zona de Managua, pero en la Plaza de la Revolución, el ambiente es un poco más tranquilo.

Parejas de enamorados descansan en las bancas, otros caminan con sus niños y toman fotografías a la Catedral Vieja y el Palacio Nacional. Aquí la gente se desplaza más despacio, como transportándose a épocas pasadas cuando ese era el centro de Managua.

Finalmente, llegamos al Parque Luis Alfonso Velázquez, catalogado por muchos como el mejor de Managua y de Nicaragua.

Las canchas todas ocupadas, los amplios corredores congestionados de familias y jóvenes que llegan a pasear.

“El parque es tan grande, y tan variado que venimos a caminar casi todos los días y siempre miramos rostros nuevos”, afirma una mujer adulta que acompañada de una amiga, asegura que realizan caminatas al caer la tarde.

Mientras los niños juegan en un espacio especialmente preparado para ellos, los jóvenes practican deportes en todas las canchas.

“Tengo rato de estar aquí, me vengo con toda la pelota del barrio y la pasamos tuani”, dice Manuel Balladares, mientras espera su turno para jugar fútbol en una de las canchas del parque.

“Este parque, los juegos en la Plaza la Fé y todo lo que el gobierno está haciendo, es un voto de confianza en los jóvenes, porque el Comandante Daniel y la Compañera Rosario saben que los jóvenes y los niños son el futuro de Nicaragua, por esa razón ellos quieren que vivamos bien y vivamos felices, en Paz, para que seamos ciudadanos ejemplares y buenos hijos de la Patria”, opinó Balladares.

A la salida del parque, sobre la Avenida Bolívar, los buses pelones comienzan a pasar cargados de niños, niñas y sus familiares, gritando y agitando las manos, de regreso a sus casas. Van sonrientes y felices, con un recuerdo que durará toda su vida, y la certeza en sus corazones de que en la Nicaragua Sandinista se disfruta la Alegría de Vivir en Paz.

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