“Y también enséñenles a leer”. En la cabeza de todos los militantes sandinistas esas palabras de Carlos Fonseca Amador resuenan como un ineludible mandato que hay que cumplir, y hoy a 80 años de su nacimiento, en Nicaragua este un compromiso en cumplimiento, y a pasos agigantados.

Carlos nació y se crió en Matagalpa. Ahí estudió su primaria y su secundaria. No obstante, fueron dos años como estudiante de derecho en León, los que le darían a conocer como un ferviente enemigo de la dictadura y un insobornable luchador por la libertad de Nicaragua.

No en vano fue ahí donde se instaló en 1979 la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, a tal punto que hoy León es conocido como la Primera Capital de la Revolución.

Pero hay un aspecto también conocido y que calza profundamente con los sueños que Carlos tenía para Nicaragua. A León se le conoce como Ciudad Universitaria. Y nada más cierto. No más uno llega lo primero que hace es sorprenderse por el gentío, sobresaliendo más que nada niños y adolescentes estudiantes de primaria y secundaria, pero también, miles de jóvenes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), la misma en la que Carlos estudiara entre 1956 y 1958.

Son estos jóvenes quienes sienten hoy vivo el legado del fundador del Frente Sandinista en el compromiso de estudiar para desarrollar Nicaragua y que la educación siga llegando a los últimos rincones.

Nazarena de Jesús Narváez, coordinadora de la JS en León, expresa que ellos han venido aportando en la lucha contra el analfabetismo desde todos los niveles.

“Fue una de las cosas que el Frente Sandinista en los ochentas retomó”, recuerda.

“Eso se impregnó en nosotros en estos Nuevos Tiempos, en estos 37 años que vamos a cumplir de Revolución”, señala.

“Hoy el Frente Sandinista está implementando rutas educativas en las cuales ha venido fortaleciendo la educación pero no solamente en primaria, secundaria y universidades, sino también la educación técnica en la ciudad y por supuesto la educación técnica en el campo”, agrega.

Al respecto hay que destacar que León es un ejemplo de lo que vislumbraba Carlos: La política de gratuidad sigue haciendo que más y más niños y jóvenes se sumen a las diferentes modalidades educativas.

“Desde estas aulas de clase aquí de la UNAN-León, él visionó la Nicaragua que hoy en día nosotros tenemos”, manifiesta Arlin Osorio.

Este joven subraya que en León convergen a estudiar muchachos de todo el país.

“Todo este pueblo le agradece al Comandante Carlos. Las generaciones venideras, como bien dicen, están viendo los frutos, cosechando los frutos”, señala Osorio.

“Carlos no está físicamente con nosotros pero está en nuestros corazones”, afirma.

Carlos creía en el protagonismo de los jóvenes
La huella política de Fonseca Amador está vigente en la universidad por donde uno la busque. Fue ahí donde Carlos inició el rescate de las ideas de Sandino de una manera mucho más concreta.

“Es él que pone otra vez en boca la historia prohibida de Sandino”, asegura el joven Cristian Zapata, docente de la UNAN.

Cuando Carlos abandonó León también dejó organizado con firmeza un movimiento estudiantil. Este llegó a ser un actor decisivo en la lucha contra la dictadura.

Zapata asegura que la huella moral es lo principal que dejó Carlos Fonseca, por lo que seguir su ejemplo es una gran tarea que no todos pueden lograrlo a cabalidad.

“No es fácil ser como Carlos, pero si queremos todavía un mejor país, definitivamente hay que enfocarse en la figura (de Carlos)”, expresa Zapata, destacando que en los jóvenes recae ese compromiso.

Para él algo que no debe dejarse por fuera es que el Frente Sandinista ha comprendido, tal como lo entendió Carlos, que los jóvenes no son decorativos, sino actores del desarrollo del país.

Ofilio Hernández, también docente de la UNAN, representa al igual que Zapata parte de ese sueño de ver a jóvenes formando a más y mejores jóvenes para Nicaragua.

Hernández enfatiza que como estudiante e intelectual, Fonseca Amador no tenía parangón alguno, a tal punto que se nutrió no sólo de la mejor literatura, sino de las corrientes socialistas que planteaban un nuevo orden de cosas en el mundo.

“Carlos era muy estudioso (...). Cuando Carlos Fonseca cae preso aquí en León le intervienen su pequeña biblioteca y él le reclama a Somoza Debayle que le devuelva sus libros, que es lo más importante que tiene”, cuenta.

“Carlos tenía más libros que ropa”, apunta.
Un León que no conoció Carlos
A 80 de su nacimiento y a casi 40 años de su tránsito a la inmortalidad, Carlos puede sentirse orgulloso. Hay un relevo generacional que garantiza la continuidad de la Revolución y un gobierno comprometido con hacer realidad sus sueños.

En León son innumerables los proyectos que se han desarrollado desde el 2007 y que hoy continúan ejecutándose con el protagonismo de niños, adolescentes, mujeres, hombres y ancianos. Era el sueño de Carlos y hoy se está cumpliendo.

Entre estos nuevos proyectos están el Paseo de Los Leones, el Parque Rigoberto López Pérez, el nuevo mercado central, y una gran cantidad de parques que recientemente han abierto sus puertas para la recreación de la niñez.

Hablando de esto último, los muchachos de la JS, siempre en abierto compromiso con la Revolución, periódicamente efectúan jornadas recreativas en diferentes barrios leoneses llevando alegría y restitución de derechos a los niños; niños que ya no tienen que vender en las calles como hizo Carlos en Matagalpa, sino que ahora si no están en un salón de clases, están quebrando piñatas y jugando en paz, tranquilidad y en ambiente de comunidad.













