En el Colegio La Libertad el timbre para la merienda suena a las 9:00 en punto todos los días. Con su plato y vaso en mano, son primero los más pequeños los que hacen fila para recibir el alimento.

A esa hora ya está lista la merienda que se cocina con el apoyo de varios padres de familia y los mismos maestros. Para este jueves el plato era arroz y frijoles con su respectiva tortilla y un buen vaso de cereal helado.

Merienda Escolar

La tarea de repartir dura dos horas y a veces más, pero nadie en el colegio queda con hambre cuando concluyen tanto el turno de la mañana como el de la tarde.

“Es rico y es saludable porque aquí hay fresco, comida, aquí hay de todo. Cuando vengo a clases no me preocupo por la comida, me siento muy bien, lleno y con energía”, afirma el niño Edward Antonio Pérez, estudiante de quinto grado.

Merienda Escolar

De uno en uno y de grado en grado van pasando por las mesas de servicio. Reydi Ríos, opina que gracias a esta iniciativa de gobierno tiene más fuerzas para estudiar y dar lo mejor de sí en los estudios.

“Me gusta que se pueda comer aquí porque así damos mantenimiento al cerebro. Yo como sopa, como de todo, aquí vengo a comer siempre y voy bien en clases”, sostiene.

Merienda Escolar

Para los maestros resulta de gran ayuda también. En las aulas de clase ya no tiene alumnos con dolor de estomago con sueño.

“No es igual estar sin comer a estar comidos, entonces los niños están más concentrados en sus clases y están con el amor de que al final del turno van a hacer su almuerzo”, sostiene Carmen Granados, docente del instituto y madre de uno de los pequeños estudiantes.

En este colegio la retención académica es alta y su promedio académico es de casi 90%.

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