A esto habría que agregarle la creación del Ministerio de la Economía Familiar, Comunitaria y Cooperativa que viene a reforzar el objetivo primordial del proceso Revolucionario: erradicar la pobreza, el desempleo y generar prosperidad y bienestar a las familias nicaragüenses. Todo lo antes mencionado son muestras irrefutables de que en Nicaragua se está desarrollando un modelo de Economía Alternativa y Solidaria que impulsa la creatividad productiva y a su vez persigue el bienestar del pueblo nicaragüense en su totalidad. Esta matriz económica la podemos valorar como un conjunto de espacios, prácticas, actividades y formas de producción caracterizadas de la siguiente manera:
1. Igualdad en el trabajo.
2. Cooperación, complementariedad y no competencia.
3. Apuesta por la generación de trabajo digno.
4. Compromiso con el entorno social y ambiental.
5. Redistribución justa de la riqueza generada por todos y todas
6. Apoyo directo a fomentar las capacidades creativas- productivas de cada familia y/o segmento productor en Nicaragua
7. Recorrido del desarrollo de local a lo nacional
En términos del proyecto revolucionario diríamos que en Nicaragua se ha venido gestando alternativas claras al sistema capitalista. Se trata de proyectos con una fuerte dimensión comunitaria, en los que el apoyo mutuo, los lazos de confianza, la igualdad, la solidaridad, son fundamentales.
No obstante, esto se ha visto acompañado por una fuerte inversión y gestión pública de parte del Gobierno Sandinista que ha redundado en el conjunto de proyectos y programas ya mencionados. Esto nos permite afirmar que las estructuras de la economía nicaragüense bajo la coordinación de unas políticas públicas incluyentes y que vislumbra los potenciales creativos de las familias nicaragüense, y las fortalezas, tanto de sus recursos, como de sus bondades geográficas, en lo relativo a nuestro país, como lo ha hecho el Gobierno Revolucionario, son efectivas para echar a andar grandes proyectos, así como programas de redes y unidades productivas de carácter familiar y comunitario que repercutan de forma directa en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra gente.
Debemos estar claros que esta matriz económica que impulsa el FSLN combate con mayor fuerza la pobreza heredada por el desastre neoliberal, mediante la puesta en práctica de un modelo de producción esencial, cuyo fin último es la re-distribución de la riqueza, de forma tal, que sea capaz de generar un verdadero desarrollo integral humano en la población nicaragüense.
La Revolución Sandinista ha conseguido ir construyendo la propuesta de otro modelo, de otra matriz económica: una en la que las relaciones de competencia han desaparecido y se han sustituido por relaciones de redistribución, solidaridad y reciprocidad y, la búsqueda del bien común. Una propuesta económica en la que se reconocen elementos clave como el papel del estado, la responsabilidad social compartida, las formas de propiedad, y, la interacción con la naturaleza, así como los valores constitutivos de la nueva economía: confianza en la ciudadanía y sus capacidades, cooperación, motivación, democracia, solidaridad.
El FSLN ha venido haciendo realidad que Nicaragua viva un proceso de recuperación histórica, de fortalecimiento de la conciencia, de la convivencia en paz, en armonía, de una manera distinta, alternativa de producir y generar riqueza para todos y todas. Una verdadera Democracia y reactivación económica que hace posible un Desarrollo Humano que tiene como objetivo estratégico la erradicación de la Pobreza y, el fomento de una auténtica justicia social.













